Mal tratada, deteriora las funciones cognitivas

La hipertensión arterial contribuye a disminuir las capacidades del cerebro.


En las personas que tienen el cuadro crónico de hipertensión arterial o aquellas que experimentan "picos", la disminución de las capacidades del cerebro característica del avance de la edad puede darse más rápido. Tanto las subidas repentinas de presión así como también la hipertensión arterial crónica contribuyen al deterioro de las funciones cognitivas. Esta es la principal conclusión a la que arribaron los profesionales de la Universidad Estatal de Carolina del Norte en Estados Unidos, quiénes recientemente publicaron sus hallazgos en la revista especializada Journal of Gerontology: Psychological Sciencies. 
Controlar la hipertensión es fundamental, "cuando una persona tiene presión alta, puede ocurrir que al tener un pico por determinado motivo, sus funciones cognitivas y cerebrales sufran un "desajuste" y por ende se presenten fallas en el aprendizaje, la retención y la memoria", declaró el doctor Jason Allaire, integrante de la mencionada institución educativa y líder del relevamiento del que participaron 36 personas de entre 60 y 87 años a quiénes se les tomaron pruebas de aprendizaje normal, de comparación de números y letras y otros exámenes cognitivos. 
Las pruebas se llevaron adelante dos veces al día durante 60 días. Asimismo, los responsables tomaron la presión de los voluntarios varias veces al día mientras duró la experiencia. 
Al cabo de los dos meses, el equipo determinó que las personas que tenían presión arterial alta tendían a rendir mal en los tests cognitivos, sobre todo cuando el nivel estaba excesivamente elevado. En cambio, entre aquellos que habitualmente tenían un rango de presión arterial entre normal e ideal, no se registraron cambios. 
Aunque se mostraron muy conformes con los resultados, los científicos encabezados por Allaire asumieron que será necesario realizar investigaciones de mayor magnitud que permitan no sólo confirmar los resultados obtenidos en esta oportunidad, sino también demostrar si la relación entre la hipertensión y el deterioro de las funciones cognitivas es directa o si está mediatizada por el estrés, uno de los principales factores de riesgo para el incremento de la presión, que podría estar actuando en desmedro de las capacidades del cerebro para pensar, retener información o coordinar. 

"Aún cuando falta mucho por saber todavía, de cualquier manera, el mensaje clave tiene que ver con la importancia de mantener controlada la presión arterial, sobre todo en caso que existan antecedentes familiares, y especialmente porque de lo contrario, las funciones cerebrales irán disminuyendo con la edad pero a un ritmo más acelerado", concluyó Allaire. 
 
Opiniones de médicos argentinos
El doctor Rodolfo Daniel La Greca, médico cardiólogo, jefe de Hipertensión Arterial del Hospital Churruca Visca, consignó: "La hipertensión arterial crónica no sólo contribuye a acelerar el proceso de deterioro, sino que además es la mayor causa y el factor de riesgo más ligado al desarrollo de trastornos cognitivos, junto con la edad".
Por su parte, el doctor Julio Vallejos, médico cardiólogo, coordinador del Departamento de Prevención de Enfermedades Cardiovasculares del Instituto de Cardiología de Corrientes, refirió que "la hipertensión cerebral es el factor de riesgo más importante cuando pensamos en la posibilidad de sufrir un accidente cerebrovascular, del mismo modo que el colesterol lo es para las enfermedades coronarias, o el tabaquismo para el trastorno de claudicación intermitente de piernas. Igualmente y aunque no se produjera un ACV, una persona que presenta durante muchos años de su vida un cuadro de hipertensión crónica padecerá alteraciones de la memoria y de las funciones intelectuales mayores, es decir aquellas relacionadas con la inteligencia y el pensamiento". 

 

 
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Dormir mal disminuye la resistencia al resfrío común
 
Las personas que duermen menos de siete horas por noche parecen ser tres veces más propensas a desarrollar enfermedad respiratoria después de estar expuestos a un virus del resfrío común, comparado con aquellas que descansan ocho horas o más, reveló un estudio.
"Investigaciones experimentales demostraron que la falta de horas de sueño genera una función inmune más débil", explicaron el doctor Sheldon Cohen, de la Carnegie Mellon University, en Pittsburgh, y coinvestigadores.
No obstante, hay poca evidencia directa que respalde la teoría de que el sueño afecta la susceptibilidad a la enfermedad.
El equipo de Cohen entrevistó a 153 hombres y mujeres a diario durante 14 días consecutivos y les preguntó cuántas horas dormían por noche, qué porcentaje de su tiempo en la cama lo pasaban dormidos (algo que los expertos llaman "eficacia del sueño") y si se sentían descansados.
Los participantes luego fueron puestos en cuarentena y se les administraron gotas nasales que contenían rinovirus, que causa el resfrío común.
Los resultados mostraron que cuanto menos dormía un individuo, más propenso era a desarrollar un resfrío.
La menor eficacia del sueño también se relacionó con el desarrollo de resfríos: los hombres y mujeres que dormían menos del 92 por ciento del tiempo que pasaban en la cama eran 5,5 veces más proclives a enfermarse que aquellos cuya eficacia del sueño era del 98 por ciento o más.
Estos datos respaldan la idea de que dormir siete a ocho horas es un "objetivo razonable", concluyó el equipo.
No obstante, "incluso un mínimo disturbio en el sueño (perder un 2 a un 8 por ciento del sueño, o 10 a 38 minutos en un descanso de ocho horas) está relacionado con 3,9 veces más riesgo de desarrollar un resfrío", finalizaron los autores.

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