Cáncer infantil: ¿qué tener en cuenta cuando combatirlo a tiempo?

Cancer Infantil 

El cáncer en los niños es poco frecuente y tiene la particularidad de ser curable, siempre y cuando el diagnóstico sea temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado del niño con cáncer sea integral.

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

Cuando hablamos de cáncer sabemos que no estamos hablando sólo de una enfermedad, sino de un gran número de enfermedades que tienen características particulares, pero con un comportamiento muy distinto entre sí. Este conjunto de enfermedades tienen en común que se producen ante el crecimiento anormal de una o más células, las cuales tienen el potencial de invadir tanto órganos vecinos como a distancia.

El cáncer en los niños es poco frecuente y tiene la particularidad de ser curable, siempre y cuando el diagnóstico sea temprano, el tratamiento adecuado y el cuidado del niño con cáncer sea integral. Una de las características del cáncer en los niños es la velocidad de crecimiento y multiplicación de las células cancerosas. Esto se debe a que las células tumorales suelen ser embrionarias e inmaduras, y por lo tanto de crecimiento más rápido y agresivo.

Las estimaciones actuales hablan de una sobrevida cercana al 80%, es decir: 8 de cada 10 niños con cáncer sobreviven a estas enfermedades. Este número hace unos años atrás alcanzaba entre el 15 y el 20%. Gracias a los avances en el tratamiento y a un cambio en el enfoque terapéutico ese porcentaje ha aumentado muy considerablemente.

Existen algunos tipos de cáncer que son propios de los niños, como es el caso de los tumores embrionarios. Por otro lado, la mayoría de los tipos de cáncer del adulto no se ven en los niños. Según las estimaciones actuales el tipo de cáncer que se da con más frecuencia en los niños es la leucemia. Siendo este tipo de cáncer casi el 38% de los casos en pediatría. Los siguen los tumores del sistema nervioso central (19%) y los linfomas y tumores reticuloendoteliales (11.9%). El resto se reparten en tumores de partes blandas, tumores óseos y tumores del sistema nervioso periférico, entre otros. En relación al sexo hay una leve predominancia de casos de cáncer en el sexo masculino, 56% de los casos.

Por año en Argentina se diagnostican 1290 casos nuevos de cáncer en niños, de los cuales entre 450 y 470 son casos de leucemia. De este último grupo la mitad logran curarse con un tratamiento intenso y con requerimientos de instituciones de alta complejidad y profesionales especializados.

La leucemia es un tipo de cáncer de la sangre que se origina en la médula ósea, la cual se encuentra en el interior de los huesos y es quien produce las células de la sangre (glóbulos rojos, blancos y plaquetas). La leucemia se produce por la proliferación incontrolada de unas células que se denominan “blastos” (glóbulos blancos inmaduros) que se acumulan en la médula ósea, desplazando el resto de células sanguíneas, por lo que el niño presenta síntomas de anemia (cansancio, palidez) y riesgo de hemorragia (hematomas frecuentes).

¿Se conocen la o las causas de cáncer en los niños?

La respuesta, lamentablemente, es no. Aún no tenemos el conocimiento de cuáles son los factores que generan el desarrollo de estas enfermedades en los niños. Actualmente se siguen desarrollando proyectos de investigación para poder esclarecer este panorama, pero sin resultados satisfactorios. Lo que es importante remarcar es que nada de lo que le haya pasado al niño es la causa de su enfermedad y nunca los padres son los culpables de ella. Como en toda enfermedad pediátrica, el acompañamiento por parte de los padres es fundamental y es fundamental que su estado de salud sea lo más cercano al óptimo para que dicho acompañamiento sea beneficioso. En este aspecto se recomienda realizar una consulta con un profesional de salud mental para prevenir alteraciones en esta esfera que puedan entorpecer dicho acompañamiento.
Por otro lado, y a pesar de que parezca una obviedad, el cáncer no es una enfermedad contagiosa. Y este punto no es menor, ya que la falta de conocimiento puede generar aislamiento del niño con consecuencias psicológicas que potencialmente pueden agravar el cuadro de su enfermedad.

En relación al tratamiento, las opciones terapéuticas incluyen la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y, en ocasiones, el trasplante de médula ósea. Estas estrategias han demostrado buenos resultados, haciendo hincapié los estudios científicos en la selección del paciente que se beneficiaría con cualquiera de ellas. Por otro lado, y al igual que en el adulto, estas intervenciones no son inocuas para quien las recibe. Al momento existen numerosos estudios que han demostrado, que al igual que en el adulto, la terapia física reduce los efectos adversos del tratamiento anticáncer, además de que mejora la función física, la participación social, la autoestima, la salud mental, el dolor corporal y la duración y el comportamiento del sueño.

Por otro lado, algunos trabajos demostraron que con terapia física se logra disminuir la pérdida mineral ósea en los niños. Los tipos de tratamiento en relación a la terapia física variaron, pero siempre se centraron en un entrenamiento de tipo cardiovascular, respetando las preferencias del niño e incorporando un juego durante el entrenamiento. Por último, estos estudios han demostrado no presentar eventos adversos, con lo cual son seguros en los niños con cáncer. Como siempre, y como en toda intervención para el tratamiento de una enfermedad, las recomendaciones son llevarlas a cabo con un profesional de salud formado en el área.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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