¿Quién es el Gauchito Gil?

La ciudad de Mercedes, en Corrientes, se vio colmada por más de 200 mil personas que, desde distintos rincones del país, fueron a rezar frente a la imagen del legendario gaucho al cual la Iglesia Católica no reconoce como santo.o


La celebración tuvo lugar el pasado 8 de enero último, fecha en que se cumple un nuevo aniversario de la muerte del Gauchito Gil, en el marco una manifestación popular que habla de un culto que crece.

Antonio Mamerto Gil Núñez habría nacido en 1840 y muerto en 1878. Fue un gaucho perseguido por la justicia que, al finalizar la guerra de la Triple Alianza, obró un “milagro” que benefició al militar que lo ejecutó, según creen en Corrientes.

El “Gauchito” reproduce en el imaginario popular la figura atractiva de quien se alza contra la iniquidad social, según el prototipo anglosajón del Robin Hood, quien robó a los ricos para darle a los pobres.

En efecto, cuenta la historia que tras regresar de la guerra el personaje comenzó a robar a los estancieros más acaudalados, primero como método de subsistencia y luego para repartir su botín entre la paisanada de la zona.

Por estas actividades de matrero el “Gauchito” fue detenido por un coronel de apellido Velázquez, quien lo asesinó de manera atroz: lo ató con la cabeza hacia abajo para evitar los poderes hipnóticos que se le atribuían y lo degolló.

Fue allí, dicen, que nació su mito sanador. Antes que el cuchillo de Velásquez cegara su vida, el “Gauchito” le dijo a su verdugo: “Cuando vayas a tu casa encontrarás a tu hijo enfermo. Estará moribundo, pero invocá mi nombre y se salvará”.

La historia cuenta que, efectivamente, ese milagro ocurrió. Y entonces Velásquez, llorando arrepentido, volvió desesperado al lugar donde había matado a Gil, allí lo enterró y erigió una cruz de espinillo como homenaje.

Esto habría ocurrido en enero de 1878 cerca de Goya, a unos 10 kilómetros de Mercedes. Con el tiempo, nuevos milagros fueron agigantando el mito sanador de el “Gauchito”, y la tumba se convirtió en un santuario al que llegan todos los años miles de fieles.

La veneración del gaucho correntino, sin embargo, no forma parte del santoral católico. Para la Iglesia Católica, configura un culto popular pagano similar al que se les rinde a San La Muerte, la Difunta Correa, los cantantes Rodrigo, Gilda y Gardel, o a Evita y hasta María Soledad Morales.

Monseñor Santiago Olivera, a cargo de la Comisión de Seguimiento de la Causa de los Santos del Episcopado Nacional, ha dicho que estos personajes “nunca serán reconocidos por la Iglesia, en el sentido de que no serán canonizados.

“Para la Iglesia la persona tiene que haber vivido acorde al Evangelio, incluso si su vida fue heroica debió serlo dentro de esos parámetros. Y las vidas de esas personas que la gente ve como santos populares no se ajustan a los valores del Evangelio”, señaló el prelado a la prensa.

Como sea la Iglesia, como institución, debió encontrar un punto de concordancia con esta manifestación de fe popular, dado que hace tres años permite que sus sacerdotes realicen misas en el santuario del “Gauchito” todos los 8 de enero.

El presbítero correntino Julián Zini dijo que la Iglesia reconoce al Gauchito Gil “como un difunto querido, muerto injustamente”, y en este sentido es visto como un hombre que puede acercar a Dios.

El cura reconoció que “no siempre los pastores supieron llevar adelante la fe del pueblo. Para nosotros, Gil es la fe hecha cultura, cuando la gente no ve salida ante un mundo tan globalizado”.

El mundo nunca dejará de comer

Se puede vivir sin auto, pero no sin comida. El aserto, emanado del sentido común, revela que la crisis mundial entraña una oportunidad para la Argentina y es un llamado de atención para el gobierno.o


 

Los países centrales están siendo golpeados por el tembladeral económico, afectando seriamente el nivel de vida de sus habitantes, habituados a consumos superfluos.

Países como Argentina, dotados maravillosamente por la naturaleza, aunque no pueden sustraerse a la debacle por el fenómeno de la globalización, podrían quedar sin embargo mejor parados.

Eso creen los analistas internacionales como Elliot Morss, un ex funcionario del Fondo Monetario Internacional, quien visitó hace poco el país.

El académico norteamericano aseguró que la crisis global no golpeará tanto aquí porque el país exporta principalmente alimentos y eso es lo último que se deja de demandar.

“Aunque recibirá el impacto, creo que no será tan golpeado”, aseguró al respecto. En su opinión, en el mundo “se restringirán más las ventas de casas, autos y otros bienes, pero la gente no dejará de comer”.

Sobre el particular, Morss se mostró extrañado por el conflicto que mantiene el gobierno K con el campo argentino. En especial, por la existencia de una política fiscal que castiga las explotaciones agropecuarias.

“Algo que como estadounidense me resulta muy extraño es que se impongan retenciones a las exportaciones de materias primas. Lo veo como algo muy raro”, sentenció el economista.

Las apreciaciones del visitante, por otro lado, estarían avaladas por un probable cambio de tendencia en el mercado mundial de granos. El dato es que a pesar de la crisis, han vuelto a subir el precio de la soja, el maíz y el trigo.

En sólo un mes la soja –principal producto de exportación del país- recuperó el 31% de lo perdido. En el mercado local tocó un piso de 640 pesos la tonelada el 5 de diciembre, pero este miércoles cotizó a 825 pesos.

En tanto, mientras el valor del maíz repuntó un 30% en lo que va de la semana, el trigo subió un 12% en un mes.

Aunque los analistas son muy cautelosos y prefieren no hablar de cambio de tendencia, lo cierto es que el repunte de los precios ha traído un respiro a los agricultores argentinos, quienes ya empezaron a vender los granos que tenían guardados esperando mejores precios.

¿Terminará consolidándose este repunte en los valores granarios? Es difícil saberlo, aunque está claro que de confirmarse las economías del interior, dependientes del movimiento del campo, podrían reanimarse.

Como sea, una cosa no se entiende: el gobierno K continúa con una actitud inflexible hacia el sector agropecuario, con el cual directamente no dialoga.

Se trata de una actitud absurda que sólo puede explicarse desde el resentimiento de un gobierno que vio perder poder a manos de los productores, tras la polémica Resolución 125.

¿Es posible que un sector clave para el país como el campo, cuya dinámica es capaz de blindar a la Argentina frente al tsunami mundial, sea blanco de una especie de operación revancha?.

“Si alguien creyó que era lícito y posible ‘poner de rodillas al campo’ debe saber que erró: quien está de rodillas ante su rencor es la Argentina misma”, acaba de decir sobre el particular el escritor Abel Posse.

“No hay lógica –dice- que pueda aliviarnos de la sensación de ‘destrucción administrativa’ de nuestra riqueza, aplicada con tenacidad y resentimiento. Así entramos en el nuevo año con la perplejidad que infunde nuestra incapacidad y la mayor crisis económica mundial”.

 

La guerra, ante el mito del progreso

Quizá a algunos espíritus les conformen las explicaciones políticas del conflicto en Medio Oriente. En este sentido, se suele tomar partido por uno u otro bando en pugna.o


Pero así se pasa por alto lo que el trágico episodio contiene como interpelación a la conciencia humana. O dicho de otro modo, ¿por qué persiste la guerra, considerada una de esas calamidades que azotan a la humanidad?

El dato antropológico es que el género humano no ha logrado erradicar estos obscenos espectáculos de crueldad, pese a los progresos que ha alcanzado en tantos frentes, sobre todo en el plano de la ciencia y de la técnica.

Se nos dirá con razón que a la par de la guerra hay que colocar el hambre, como otro de los azotes que avergüenzan la condición humana. En efecto, mientras hay pueblos atiborrados de comida, otros sucumben en la infraalimentación.

Lo cierto es que aquí nos vemos, en pleno siglo XXI, ante crueles realidades que atormentan al hombre desde siempre. Una mirada a la historia nos ayudará a entender que la guerra, por ejemplo, constituye una constante humana.

La paradoja es que el hombre sigue haciendo la guerra con aparatos cada vez más mortíferos, símbolos inequívocos de la ciencia moderna. Gran desilusión: ¿No era que el progreso científico iba en línea con un aumento de la felicidad humana?

En realidad el mentís a los adoradores del progreso material lo ofreció el siglo pasado. La Primera y la Segunda Guerras Mundiales derribaron el mito del hombre nuevo, emergido de las entrañas de la Utopía cientificista del siglo XIX.

Por otra parte, los campos de exterminio nazi junto a la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, episodios siniestros donde lo humano quedó eclipsado hasta lo indecible, demostraron que la modernidad tecnológica pueden aparearse con la barbarie extrema.

El infierno de la guerra es un infierno a la vez científico, técnico, moderno. Ergo: la persistencia de la masacre científicamente calculada y producida pone en entredicho la ideología del Progreso, entendido en sentido materialista.

La convicción de que, gracias a un creciente dominio técnico sobre la naturaleza, el desarrollo de las fuerzas productivas y la ciencia permitirían la liberación del hombre, ha quedado obsoleta como respuesta al dilema ético que plantea la persistencia de la guerra.

Las matanzas entre seres humanos, verdaderas operaciones quirúrgicas masivas, son disonantes para una humanidad que introdujo el principio de la racionalidad científica como causa eficiente en la construcción de un mundo apacible, prospero y unido.

Ahora comprendemos que resulta una insensatez hacer del progreso espiritual una prolongación del progreso material, así como el árbol surge de la semilla o el pájaro del huevo. Porque se trata de dos planos irreductibles entre sí.

Ciencia y técnica son por sí mismas perfectamente indiferentes al drama moral del hombre, abismado en realidad ante tensiones metafísicas insolubles, como puede ser la existencia del bien y del mal, respecto de las cuales las religiones algo tienen para decir.

Corolario: las conquistas materiales no han implicado una ascensión moral proporcional del hombre, así como tener más poder no nos hace per se mejores. No haber comprendido esto nos ha llevado a equívocos dramático.

Por ejemplo al equívoco de creer que las guerras –consecuencias en realidad de la incurable imperfección humana-, serían erradicadas una vez que el hombre hubiera aumentado su eficacia material, con la ayuda de la ciencia y la técnica.

Gracias David

El país entero y buena parte del mundo, ha podido apreciar estos días la imagen de uno de nuestros mejores deportistas -de relieve internacional- participando con entusiasmo de nuestro carnaval.o



Al descubrir su presencia, las tribunas estallaban  como lo hacen ante cada revés suyo. Aunque no estaba en una cancha de tenis: iba en una carroza con los músicos y no hacía saques ni voleas, sino que “sacaba” de su interior una contagiosa alegría y la “revoleaba” con generosidad en todas direcciones: hablamos de David Nadbaldián.

Para prestigiar y promocionar sus fiestas, muchos carnavales contratan a figuras exitosas.  La presencia de Nadbaldián en nuestra noche inaugural y las imágenes suyas que se seguirán viendo, sirven sobradamente a ese objetivo, pero con una diferencia: él lo hizo sin percibir un peso. Y aprovechamos para corregir un error de los medios capitalinos. No “trajo” a su kinesiólogo: en todo caso es al revés, ya que Diego Rodríguez es de Gualeguaychú. La amistad de David con él y con Titi Pauletti fue la circunstancia determinante de tan importante visita. Pero aún hay algo más: David viene seguido a Gualeguaychú, conoce  su gente, visita muchos lugares, se interesa por nosotros, sabe más sobre Gualeguaychú de lo que suponemos y acá se siente muy cómodo, por nuestra forma de ser. Recorrió talleres de comparsas, practicó con la batucada, conversó con sus integrantes, o sea que no desfiló profesionalmente por la pasarela, sino que lo hizo desde una identificación sincera y profunda con nuestro carnaval y con Gualeguaychú.  Cumplidos algunos compromisos deportivos, es posible que volvamos a tenerlo otra noche en el corsódromo; pero desde ya, le ha prestado a nuestra fiesta un aporte promocional muy generoso. Habría que ir pensando si David Nadbaldian no merece ser declarado “Huésped de Honor de Gualeguaychú”. Talvez haya que hacerlo pasado el carnaval, para no influir en su resultado.  Mientras tanto, desde nuestras páginas, y en nombre de muchos gualeguaychuenses, le decimos con emoción: ¡Muchas Gracias, David!

 

OTRO ACIERTO DEL CARNAVAL

Este año, la Comisión del Carnaval ha contratado con el Hospital Centenario la prestación del servicio de emergencia médica en el corsódromo. La decisión es un acierto porque éste cuenta con la  estructura de servicios y el equipamiento adecuado: destacará en el lugar, tres médicos y un enfermero, distribuidos en dos puestos fijos y dos ambulancias. Pero ese convenio es por sobre todo, un acto de justicia. En efecto: sabido es que en las últimas temporadas turísticas, la guardia externa y el resto de los servicios del Hospital Centenario han venido prestando una eficiente labor que aumenta sustancialmente en las noches de carnaval y además, le insume onerosos insumos.

Nada más justo entonces que brindarle a través de este convenio, la posibilidad de percibir un total de $35.000 ($ 3.500 por noche), que ya le ha permitido encarar la reparación y equipamiento de otra ambulancia, que luego será integrada a su servicio permanente. También podrá percibir -vía seguro del espectador- el pago de las prestaciones correspondientes, que también sumarán recursos para dar mejor cobertura a los múltiples requerimientos hospitalarios. Por lo demás, esta actitud en pro de una Institución Pública y de prestigio como es nuestro Hospital, se inscribe en el marco de otros apoyos y acuerdos que el Carnaval viene concretando en favor de  muchas entidades que trabajan por el bien común en nuestra ciudad. Un acierto que merecía ser destacado.

REYES MAGOS

La de hoy es una fecha muy especial para la cristiandad. En todo el mundo se celebra  la llegada a Belén de los Tres Magos de Oriente, que guiados por una estrella, venían desde lejanos países a reverenciar y dejar regalos –oro, incienso y mirra- al Rey que acababa de nacer. Si bien en el Evangelio de San Mateo se habla de “unos magos”, luego, al agregárseles la condición de “reyes”, se los identificó por sus nombres.o


De este modo, se describe a Melchor como un anciano de tez y barbas blancas, portador del oro y al que se le atribuye origen europeo. Gaspar era joven, con barba oscura, portador del incienso y de origen oriental. Baltasar, portador de la mirra (sustancia resinosa y aromática) era de raza negra y se le asigna origen africano.

La tradición  ha asociado esta fiesta cristiana con la celebración hogareña que alegra a los niños del mundo, que en su inocencia esperan a los Reyes, a quienes les han escrito sus cartas, dejándoles sus zapatos para identificarse como destinatarios. También se acuerdan de sus  camellos, a los que les ponen pasto y agua para que restauren su energía.

¿Quién de nosotros, ahora mayores, no recuerda el madrugón de esta fecha para ver con sorpresa que los camellos  habían consumido el agua y el pasto y junto a los zapatos estaban los ansiados regalos? Y con el mismo amor conque lo hicieron nuestros mayores, hoy nos encargamos de mantener la ilusión de nuestros niños, como a su vez, ellos lo harán mañana.

Pero claro, los adultos de hoy ya no somos tan inocentes y a diario la vida nos golpea con otras realidades, ante las cuales, más de una vez nos vemos impulsados a  escribirle  nuevamente  a los Reyes.

Sólo que ahora les diríamos que acá en Argentina podríamos sentirnos mucho mejor si no hubiera tantos “magos”. Porque lamentablemente, desde hace unos cuantos años,  nos estamos habituando  a ver algunos señores que en tiempos sorprendentemente breves, pasan de ejercer modestos empleos, al rango de grandes empresarios, dueños de fortunas incalculables. Generalmente adhieren a los gobiernos de turno y con entusiasmo se asocian a su destino. No es en lo único  que se asocian. Por arte de birlibirloque, mientras dura la buena relación, siempre ganan grandes licitaciones.  Cuando el gobierno amigo no está más, los adjudicatarios pasan a ser otros; aunque hay algunos cultores de una magia de rango superior que igual siguen obteniendo jugosas diferencias, aún cuando los gobiernos han cambiado de signo. Los magos comunes asombran a su público haciendo aparecer cosas de la galera. Estos otros, devenidos de  golpe en “señores de galera” por el contrario, hacen desaparecer cuantiosos fondos del erario público sin que el público se entere –por lo que no los puede aplaudir- y luego con la misma habilidad prestidigitadora, los hacen aparecer en abultadas cuentas de paraísos fiscales. Es posible que en un futuro cercano los hagan reaparecer mágicamente desde el fondo de la galera del blanqueo. La coincidencia no se agota ahí: estos “magos” además, viven como reyes.

Otros reyes magos, ya no amigos del poder, sino del propio seno de éste, aparecen cada tanto en muy promocionados actos, repartiendo  regalos que solventa el erario público y la pobre gente les agradece como si los generosos fueran ellos: otra variante de magia. En tiempos preelectorales, estos reyes aumentan su reparto, aunque con otra diferencia: no viajan en camellos, sino en lujosos “doble camello” abiertos arriba,

para exhibir sus rostros radiantes de felicidad. Eso si: a estos no es prudente dejarles los zapatos.

Hacemos votos para que el penoso contraste entre aquella ilusión que teníamos de niños y esta desilusión a que hemos sido arrastrados en nuestra adultez, pueda irse superando en tiempos venideros.

 

 

La contaminación y el corte

Ese es el orden de importancia: el punto central es la contaminación que produce Botnia, infinitamente más grave que el corte de la Ruta 136. Entre otros motivos, porque los efectos de la primera se acumularán en el tiempo y afectarán a las generaciones futuras, en tanto que el segundo no podrá extenderse eternamente.o


 

 

Además, un razonamiento de lógica elemental indica que el corte ha sido provocado por la contaminación y no al revés. Pero eso que parece tan evidente, está siendo cuestionado no ya desde la lógica, sino desde la negación del conocimiento, al decirnos que lo principal es el corte por ser una realidad concreta y actual, en tanto que la contaminación no existiría, o bien no se sabe en qué grado.

Desde hace mucho el mundo es conciente de que el proceso industrial de la conversión de pulpa en pasta celulósica para papel es muy contaminante, con independencia del método que se use. Por lo tanto, decir que una planta de las más grandes del mundo y que utiliza componentes altamente tóxicos no contamina, o simplemente dudar de ello, equivale a sostener la cuadratura del círculo.

¿Cual es la razón de esta campaña de embustes que parece ir contra nuestro propio instinto de conservación? No van quedando dudas: da la impresión de que el Gobierno Nacional busca eludir su obligación de liberar la ruta internacional, para no asumir el costo político consecuente. Máxime, después de la experiencia de Junio en el km 53. Y sobre todo, después de haber alentado el corte en sus comienzos y de reunir en Gualeguaychú al gabinete y los gobernadores para declarar que esta agresión al medio ambiente es “Causa Nacional”.

La secuencia es elocuente: primero la Presidenta solicita públicamente a nuestros asambleístas que “por favor levanten el corte”. Luego viene un abogado que previamente pasó por la Casa de Gobierno -donde mantuvo contactos previos con  funcionarios del PEN- e intenta pasar con la apoyatura de un amplio despliegue publicitario. También nuestro Gobernador aportó lo suyo, al proponer encapsular la cuestión, una especia de “paragua” como el que querían los ingleses para el tema Malvinas. Después, a través de une expresión poco feliz que algunos medios se encargaron de amplificar, puso en duda la contaminación. Tras cartón, el Ministro de Justicia de la Nación salió a avalarlo. Último capítulo de esta grotesca saga: el embajador argentino en Montevideo Hernán Patiño Mayer, ha dicho hace unas horas que no sabe si Botnia contamina. Es el mismo que en Octubre de 2003 vino a pedirle a nuestro Intendente que interceda para que nuestra comunidad “no haga olas” cuando el tema era ENCE.

Conclusión de todo esto: descartada la opción de liberar la ruta por medio de las fuerzas de seguridad y fracasados los pedidos “por favor”, las campañas de firmas y las operaciones por vía de amparos con apoyo publicitario, se echa mano ahora a la variante de erosionar el corte atacándolo desde sus fundamentos: “no tiene sentido, porque no hay contaminación” es el mensaje. O sea, la peor estrategia que se podría haber elegido: negar aquello que –independientemente de la violación de un tratado- ha sido la causa eficiente de todo el movimiento y de la demanda instaurada por nuestra Nación ante la Corte Internacional de La Haya.

Pero en verdad, el corte no sólo ha dejado de rendir sus réditos iniciales en cuanto a que los medios le brindan poca atención. Ahora se está convirtiendo (por los dislates referidos) en motivo ocasional de una campaña absurda que termina sirviendo a la propia contaminadora.

Son demasiadas complicaciones ¿no será hora de ir pensando en otras formas de lucha?

 

 

A gualeguaychuenses y turistas…

…va dedicado este editorial de la fecha en que se inicia nuestra temporada alta. A los primeros -sobre todo a los más jóvenes-  para que tengan un pantallazo retrospectivo de la evolución de nuestra comunidad.o


Y a quienes hoy nos visitan, para que sepan de dónde venimos y en qué medida Gualeguaychú ha sido, en palabras de Marco Aurelio Rodríguez Otero, “madre de sus propias obras”.

Desde su fundación por Rocamora en 1783 y casi por un siglo, la aldea que fuimos creció en forma paulatina, en base a una economía agraria y artesanal  muy lejana al desarrollo que alcanzó después. Baste recordar que durante la mayor parte del siglo 19 nuestras calles eran de tierra, las construcciones bajas, con paredes de barro y sin los servicios básicos que luego llegaron. Hasta mediados de ese siglo, la Parroquia San José, frente a la Plaza Mayor no había pasado de ser un templete de adobe con techo de paja. La piedra fundamental del templo actual (Catedral San José) la colocó Urquiza en 1863 pero luego la obra estuvo interrumpida y se terminó parcialmente recién en 1890. Muchos extranjeros llegaban acá y se afincaban, con lo que la pequeña aldea se fue haciendo más plural y cosmopolita. Uno de ellos -Domingo Garbino- llegó “con lo puesto” y terminó creando un conglomerado económico que abarcaba, agricultura, comercio, banco, industria y navegación.

Pacificada la Provincia después de la revolución jordanista y en base a las políticas inmigratorias, los extranjeros se afincan en esta zona en cantidades masivas. Ellos movilizan la riqueza agraria circundante y finalmente el progreso se trasunta en la ciudad, que para principios del siglo pasado ya tenía edificios altos, calles empedradas, alumbrado a gas, teléfono, telégrafo y tranvía.

Todos llagaban por vía fluvial, desde Buenos Aires o Montevideo. Hasta que en la década de 1930, otro inmigrante, Don David Della Chiesa, realizó la quijotada de abrir la ruta terrestre que nos comunicó con Buenos Aires. A todo esto, los ganaderos de la zona habían fundado, para defenderse de los pool extranjeros, su propio frigorífico. De este modo, cuando Gualeguaychú se acercaba  al bicentenario -1983-  su conformación económica era todavía eminentemente primaria, basada en la producción agropecuaria y unas pocas industrias vinculadas al sector: molinos, aceitera etc.

Sin embargo, desde la década de 1970 ha tenido un cambio sorprendente. En 1974 se funda el Parque Industrial que hoy da empleo a miles de gualeguaychuenses. En 1979 se estrena la nueva forma organizativa del carnaval y de ahí en más, el turismo y los restantes servicios modifican nuevamente nuestra conformación económica. Cuando hace 50 años, durante la Intendencia de Ignacio Bértora se empezó a promover el turismo, sólo contábamos con el atractivo ribereño. Hoy, además del carnaval, algunas grandes obras públicas nos colocan en una situación envidiable: somos la única ciudad del país que está a 200 km del primer centro poblado, a otros 200 del segundo –Rosario- y a 40 de la frontera. (Lástima que el corte de la ruta 136 nos impide ahora aprovechar esta última posibilidad).

Lo notable de nuestra ciudad, es que en apenas 30 años pasó de la una economía primaria a otra parcialmente industrial y ahora a una terciaria con su red de servicios pero en forma acumulativa, es decir, sin abandonar las bases estructurales antecedentes.
Buen momento entonces, habida cuenta de que pronto tendremos que plasmar nuestra Carta Orgánica Municipal, para planificar en forma racional y participativa nuestro futuro desarrollo. Para que el crecimiento sea armónico y convivan sin estorbarse las actividades agropecuarias, industriales y de servicio. Con un agregado: sin agredir el medio ambiente. Ya lo hacen en demasía nuestros vecinos.

Valorar nuestro Carnaval

Hoy se inicia el espectáculo que le ha otorgado relieve internacional a Gualeguaychú. Con esta edición se cumplen treinta años de la forma organizativa que posibilitó su crecimiento.o


En 1979, cuando por primera vez se confió la fiesta a sus propios realizadores, nuestro carnaval no sobresalía para nada entre los de la región. Es más: como los nuevos concesionarios no tenían aún espectáculos propios (esa era el objetivo) las comparsas invitadas de Gualeguay y C. del Uruguay, “nos daban cátedra”. Las dos de Corrientes Capital eran por entonces la máxima expresión del carnaval argentino: un sueño imposible de alcanzar. Y bien; el éxito imaginado por los dirigentes de aquella generación no sólo llegó sino que superó las previsiones mas optimistas. Hoy nuestro carnaval está considerado entre los primeros del mundo y desde ya, el mejor del país.

Algunos aspectos cambiaron en treinta años: en los inicios todo era amateur y voluntario; hoy se ha profesionalizado. Pero ello a la vez, ha servido para que muchos hogares de Gualeguaychú tengan en el carnaval su fuente de trabajo, sea en forma directa o indirecta.

Como suele suceder con todo éxito, el carnaval gualeguaychuense empieza a tener competidores y no debemos “bajar la guardia”. Un faceta que hasta ahora hemos descuidado por cuanto no nos resta “mercado” es la siguiente: casi la totalidad de los espectadores foráneos, vienen, miran, se divierten, entonan los temas, pero apenas llegan a enterarse de lo que representa cada escuadra, cada carroza, cada traje. Solo tienen una idea general del tema, por comentarios o por la letra de la canción.

Sin embargo, cada director, ha elaborado durante meses (a veces con años de anticipación) el tema que vuelca en su carpeta. Cada hoja será una escuadra, una carroza etc. que representará una idea, valor o mensaje que a la vez se inserta en el tema principal. Si el público, en lugar de presenciar su paso, con sólo una noción superficial, contara con más información, seguramente su apreciación sería aún más aprobatoria. Por lo demás, las ideas que desarrollan las comparsas conllevan  ingredientes valiosos de cultura, información histórica o reclamo social y conocerles resulta enriquecedor.

Es cierto: no se necesita contar con esos datos, pero si se los tiene, la valoración será muy otra. He ahí una de las asignaturas pendientes de nuestro carnaval; toda esa información le llega completa al jurado; el público de Gualeguaychú recibe sólo una idea general del tema y el visitante, casi nada. Porque ya ni se distribuye el folleto explicativo y aún así, lo recibe sólo la primera fila y cuando la comparsa ya está pasando. En Río de Janeiro p. ej., al turista se le entrega una revista completa con lujosa información. Acá ni siquiera los medios nacionales encargados de difundir el carnaval, se molestan mucho en explicar los temas o las escuadras. Pero cuando lo han hecho – en otros tiempos- el público aprobó con más entusiasmo. Muchas veces ha ocurrido que el juicio del público difiere del criterio final de los jurados. ¿No ayudaría a cerrar esa brecha, si contara con la misma información?

Lo que en concreto proponemos es que la organización del carnaval, por una parte, enfatice en la mejora de esta faltante. Por la otra, que los gualeguaychuenses se interesen y exijan más esa información. Y que todos aportemos para que finalmente el turista la reciba; cada uno de nosotros puede ser un transmisor.

Si se superara ese aspecto, el carnaval del país ganaría mucho más en preferencia.
Por ello El Día, a partir de esta edición y durante toda la temporada de carnaval, hará su aporte a la mejor información del público sobre los temas de las comparsas y otros antecedentes que seguramente ayudarán a integrarlo mejor con la fiesta que otorga prestigio a Gualeguaychú.

Lucha en el mundo por la prensa libre

Desde hace años la Federación Internacional de Editores de Periódicos, otorga un premio anual muy significativo. Podríamos parangonarlo con un “Nóbel del Periodismo”. La Pluma de Oro de la Libertad  -así se llama- tiene un valioso historial: en 1982 le fue conferida a Pedro Joaquín Chamorro (h) director de La Prensa de Nicaragua, cuyo padre fue asesinado por el régimen de Anastasio Somoza (h) contra el que su diario luchaba, e hijo de Violeta Chamorro, luego Presidenta de ese país.o


 

 

En 2001 le fue adjudicada al periodista U Win Ti, hoy de 80 años, por su lucha contra el régimen dictatorial birmano, uno de los más violentos negadores de los Derechos Humanos y de la libre expresión. Recién hace unos meses y por intensas presiones internacionales recuperó su libertad, aunque permanecen detenidos en Birmania numerosos periodistas y miles de presos políticos.

 En  2004 se le adjudicó al periodista uzbekistano Ruslan Sharipov, detenido un año antes por la ardorosa defensa de los Derechos Humanos y de la igualdad en su país. En 2005 le fue concedido a Akbar Ganji, periodista iraní detenido, aislado en una zona especial y sometido a torturas, quien alcanzó relieve mundial por sus célebres huelgas de hambre.

En 2007 se le concedió al periodista chino Shi Tao, pero en la prisión ni se enteró de tal  reconocimiento. ¿Cuál fue  su “delito”? haber revelado al mundo las verdaderas dimensiones de la masacre de Plaza Tian anmen en Pekín, 1989. Recordemos de paso,  que no es una plaza cualquiera: es la más grande del mundo con una superficie de 74 hectáreas. En esa oportunidad, estaba colmada de jóvenes que reclamaban por democracia y libertad. Cuando irrumpieron los tanques del ejército y arremetieron directamente contra ellos y se produjeron escenas de horror que sólo parcialmente trascendieron al exterior. Siempre se sospechó que la cifra de muertos alcanzaba a  miles, pero recién el mundo pudo enterarse de los detalles, cuando Shi Tao utilizando clandestinamente (allá están bajo control estatal) un correo de Yahoo, pudo enviar la información fronteras afuera. Todavía sigue detenido.

En 2008, nuevamente un periodista chino fue galardonado con la Pluma de Oro. Su delito consiste en informar hace tres años, sobre una grave amenaza a la salud de la población china por desidia de las autoridades, antes de que estas lo advirtieran como corresponde, para acotar riesgos.

El galardonado era Li Chongjin que a  raíz de sus denuncia había sido bárbaramente  torturado durante su prisión y a quien las autoridades le habían prohibido viajar a Suecia para recibir el galardón.  Si se nos permite la digresión, ello nos recuerda el caso del escritor  ruso Boris Pasternak, que habiendo enviado al exterior clandestinamente los manuscritos de su novela trágica “Dr. Zhivago” obtuvo por ella el Premio Nóbel de Literatura en 1958 y se le prohibió viajar- también a Suecia- para recibirlo.

Pero Li tuvo más suerte que su connacional de 2007. En efecto: esta vez, un periodista danés, Jen Jorgen Madsen -que había viajado acreditado para cubrir las recientes olimpiadas-  pudo evitar la frustración del año anterior al visitarlo personalmente y entregarle en mano propia el valioso premio

A esta altura, algún lector se preguntará qué tienen que ver con nosotros estos casos tan lejanos. Tienen mucho que ver: en  una fecha tan especial como el comienzo de un nuevo  año, nunca está de más echar un vistazo, aunque sea somero, a lo que ocurre en otras partes del mundo, para apreciar por contraste, el milagro diario de escribir  libremente para lectores que con libertad pueden elegir qué leer. Costó siglos de lucha.