Los zigzagueos del INTI

“INTI nunca dijo que Botnia no contamina, sino que no se pudieron determinar hasta el momento indicios de ello”. De esta manera, el director del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez, hace pocas horas acaba de dar un giro a sus dichos de la semana pasada.o


En esa oportunidad, señaló que la pastera “no contamina”, con una contundencia que no dejaba dudas.

Ahora el funcionario reformula su pensamiento, al que matiza notablemente, con la frase: “Hasta el momento no se han logrado determinar indicios de contaminación”.

Pero entonces, ¿por qué las seguridades tajantes, las afirmaciones apodícticas de una semanas atrás, mutaron hoy en aclaraciones que las relativizan?

Se debió a una confusión que el funcionario atribuyó a “una simplificación del lenguaje mediático, necesario para comunicarse”.

No estamos en condiciones, nosotros, de discutir el valor científico del estudio del INTI, algo que ya ha hecho con fundamentos atendibles Raúl Estrada Oyuela, ex encargado de Asuntos Ambientales de la Cancillería.

Nos permitimos, sin embargo, mostrar nuestra perplejidad ante la liviandad con que ha actuado el organismo que conduce Martínez, que se ha permitido decir cosas y después desmentirlas en un asunto tan grave.

Una semana atrás, Martínez hizo una aparición polémica, en el medio de un forcejeo de proporciones entre las autoridades y los asambleístas por los cortes de ruta.

Pero también en un contexto mediático donde desde los grandes medios se le bajaba el pulgar a Gualeguaychú en toda la línea. Fue en semejante circunstancia que el titular del INTI dijo lo que el gobierno uruguayo y Botnia, nada menos, quieren escuchar.

En esa ocasión, remarcó que sus dichos podrían contribuir a “desactivar un flanco del conflicto”, como si el papel del INTI, que debiera aspirar a la independencia académica, fuese una estructura que la clase política pudiese usar cuando le convenga.

Martínez aparecía así como la voz científica, la que faltaba, para dar la última estocada, en el marco de una operación política destinada a aplacar la furia de los asambleístas.

Porque el INTI ya no discutía así los cortes, sino la causa ambiental de Gualeguaychú, reduciéndola a cenizas.

Pero ahora resulta que Martínez, le quitó alcance a sus dichos. ¿Qué pasó? ¿Acaso se dio cuenta que fue demasiado lejos, sin pruebas que lo respalden? ¿Se echo para atrás ante alguna orden emanada desde el poder político?.

Este zigzagueo del INTI, dirán los más escépticos, no es inocente. En realidad, revela el pensamiento y la acción del gobierno K en relación con la causa ambiental de Gualeguaychú.

¿Habrá que darles la razón, entonces, a los que piensan que al gobierno no le interesa el medio ambiente en el río Uruguay, sino el problema político derivado de la continuación del corte de ruta?

Otros, más condescendientes con Martínez y el INTI, piensan que en realidad ellos, avalan a Botnia porque no podrían hacer otra cosa, toda vez que el aparato científico que representan es funcional a las corporaciones industriales, sobre todo foráneas.

Es decir son tributarios de un paradigma científico que acepta a priori “parámetros aceptables de contaminación”, aunque es este mismo paradigma el que está en crisis ante la inocultable crisis ecológica mundial.

La epistemología contemporánea, sin embargo, hace tiempo ha cuestionado la supuesta “objetividad” de estos modelos de “construcción científica”, que en realidad encubren una gestión política previa sobre la naturaleza.

La fuga de dinero argentino a Uruguay

Y el drenaje de ahorro al exterior no para, como síntoma de la desconfianza hacia la economía argentina y el gobierno K. En los últimos cuatro meses, los bancos charrúas se convirtieron en refugio seguro.o


Eso informó ayer el diario El Cronista Comercial, con el sugestivo título: “El dinero argentino busca otro horizonte: se fueron a Uruguay 2.500 millones de pesos”.

La nota que firma Ignacio Olivera Doll revela que la fuga se produjo en sólo cuatro meses, concretamente en la última parte del 2008.

Y esto en un contexto de alta volatilidad global y ante el pánico que generaron las últimas medidas del gobierno argentino, como la estatización de las AFJP.

Según el informe, los depósitos de “no residentes” en la banca uruguaya vienen creciendo desde septiembre del año pasado, superando el ritmo de colocaciones de los propios nativos.

Una fuente del Banco Central del Uruguay, confirmó a El Cronista que el 90% de esos depósitos pertenecen a ahorristas argentinos. En tanto, un consultor uruguayo especializado en finanzas trazó esta explicación:

“Mi percepción, desde Uruguay, es que el riesgo de confiscación en la Argentina creció; con lo cual debe haber en esto un efecto de la incertidumbre que vive ese país”.

“No tenemos información por lugar de residencia –aclaró el especialista-, pero seguramente hay un alto porcentaje de argentinos entre los ahorristas extranjeros, e incida en esta suba que vemos el deterioro del clima de negocios en la Argentina”.

La información no hace más que confirmar un problema grave que aqueja a la Argentina, sobre todo en los últimos dos años, y que parece se está agudizando: la salida de capitales.

Consultoras privadas, aseguran que entre el segundo semestre de 2007 y durante todo 2008 se fugaron del país 38.000 millones de dólares. Se trata de una cifra impresionante, que se acerca a las actuales reservas del Banco Central.

Los 2.500 millones de pesos (unos 665 millones de dólares) que eligieron como refugio el Uruguay, en los últimos cuatro meses, se inscriben en realidad dentro de esta tendencia general a la sangría constante de capitales argentinos.

Hay consenso entre los economistas, no importa su formación ideológica, respecto de que las divisas salen por el mismo motivo que la gente se vuelca al dólar en la Argentina: la desconfianza.

Ante este nivel de fuga, la economía argentina parece entrar en el ojo de la tormenta, toda vez que el sistema lucirá escuálido desde el punto de vista de la cantidad de dólares.

Las fuentes de divisas se han secado, por distintas causas. El campo, por la vía de la exportación, no generará dólares como antes, el país tiene cerrado el crédito internacional, y encima los ahorristas depositan su dinero en el exterior.

Como sea, el problema principal de la Argentina es la salida de capitales. Y lo es desde hace muchas décadas. Un dato lo dice todo: se calcula que están fuera del país alrededor de 150.000 millones de dólares, el equivalente a la deuda pública nacional.

“La burguesía comercial y empresarial, los profesionales de altos ingresos, los ejecutivos y por supuesto, los políticos y sindicalistas, son los dueños de este inmenso y desopilante caudal de dinero que es utilizado por otras naciones para su desarrollo”, asegura Enrico Udenio, en su libro “Corazón de derecha, discurso de izquierda”.

Es decir, no es cierto que la Argentina sufra la falta de capitales. En realidad, la clave es que el ahorro generado internamente se fuga del país acumulándose en los bancos del exterior.

Un gesto oficial de mucho valor

La solución para la Biblioteca López Jordán llegó más rápido de lo pensado. La gestión del intendente Juan José Bahillo, ante el gobierno de la Provincia, encontró receptividad. De esta manera, llegarán los 32 mil pesos que permitirán afrontar el juicio laboral que perdió la entidad y evitar así el remate de su sede. A decir verdad, nos llena de satisfacción esta noticia.o


Desde esta columna, en la edición del martes, llamábamos a un compromiso ciudadano por una “causa cultural”. Porque entendíamos que era un crimen la perspectiva del cierra de una biblioteca popular.

Nos alegra que el intendente se pusiese a la cabeza del problema. Esto habla bien de él y de su gobierno. Bahillo expresó que dicho cierre hubiera significado no sólo un “fracaso” para la comunidad sino para él personalmente.

Gratifica saber que un jefe comunal sienta las cosas de ese modo: que la suerte de la ciudad que gobierna sea la suya propia. No estamos acostumbrados a asociar estas dos cosas.

Porque lamentablemente la política –y la vida social del país- es vista con sospecha. Creemos ver en la conducta de los otros, invariablemente, algún móvil turbio y egoísta.

Aunque acaso con los intendentes de nuestra ciudad la cosa sea distinta. Nuestra mirada capciosa, frente a ellos, cede. Porque de última son vecinos nuestros, que viven acá y cuya conducta conocemos en directo.

Por lo demás, hay que resaltar el gesto del gobierno que dirige Sergio Urribarri, que atento el reclamo de Gualeguaychú, no dudó en disponer el subsidio para que la Biblioteca López Jordán saliera de su apuro económico.

Sabemos, además, de la gestión en torno al tema del subsecretario de Cultura de la provincia, Roberto Romani, que en diálogo con este diario dijo sentirse indignado por la encrucijada en la que se había colocado a la biblioteca local.

Romani, como hombre de la cultura, supo leer que detrás del juicio contra la entidad había un retroceso ético en los procederes. Porque pleitear contra una institución filantrópica, con el valor simbólico que tiene una biblioteca popular, traspasa cierto límite.

Si bien estas entidades surgen de la sociedad civil, hay una legislación nacional que las protege y fomenta. Se trata de la Ley Nº23.351, que dispone sobre todo beneficios fiscales.

Pero el caso de la Biblioteca López Jordán introduce ahora una novedad. ¿Qué pasa si un juicio adverso, por distintos motivos, las coloca ante la perspectiva de cerrar sus puertas?

País futbolero, los clubes ya le han arrancado a los gobiernos y a las legislaturas provinciales el compromiso de consagrar la “inembargabilidad e inejecutabilidad” de esas entidades, mediante una nueva ley.

Preguntamos: ¿Por qué no introducir esta garantía legal para todas las bibliotecas populares del país? ¿No sería coherente con los principios de la civilización privilegiar sobre todo a la cultura?

Sería, creemos, una conquista importante avanzar en este frente legislativo. Por lo demás, resulta alentadora la opinión del subsecretario de Cultura de Entre Ríos a este respecto:

“Coincido en que hay que darles un marco legal para impedir que esta situación de angustia afecte a otras bibliotecas populares de la provincia”, observó Romani.

Demás está decir que las bibliotecas populares cumplen un rol cultural clave: muchos chicos que no pueden comprar libros, por falta de recursos acuden a ellas para instruirse.

Con lo cual hacen operativa en las comunidades la llamada “igualdad educativa”, tan declamada hoy.

¿Actividad sin riesgo?

La sequía que está fundiendo sobre todo a pequeños productores rurales le está dando un mentís a la presidente Cristina Kirchner que llegó a decir meses atrás que el campo era una “actividad sin riesgos”.o


Cuesta imaginar que la jefa de Estado de un país agropecuario como la Argentina dijera semejante cosa. Es decir que desconociera que el productor depende del comportamiento de la naturaleza.

Y esto más allá de los adelantos tecnológicos, verificados en las últimas décadas,  que han minimizado en gran medida los factores aleatorios de la producción primaria.

Los prejuicios ideológicos de este gobierno hacia el campo –al que ha demonizado como la maldita “oligarquía”- son tan fuertes que se llegó a ese colmo.

El discurso cerraba con aquello de la “avaricia” de tipos que, insolidarios por naturaleza, no estaban dispuestos a repartir la “renta extraordinaria” de sus explotaciones.

Pero acaso nada sublevó tanto a los chacareros como los dichos presidenciales sobre que la actividad agrícola estaba exenta de riesgo. Porque se los tachaba, poco menos, de haraganes que vivían de renta.

¿No fue Cristina K, además, que a tono con este prejuicio, en medio de los piquetes de ruta de los productores, quien dijo: “¿qué trabajador puede estar 90 días sin trabajar?. Sólo ellos que han acumulado mucha riqueza”.

La presidenta de un país agropecuario descerrajaba, así, sobre los productores de la tierra, este anatema bíblico: “La avaricia congela el corazón de los ricos. Recordemos que la avaricia es el pecado que Dios más condena”.

Pero fue la misma Cristina K quien, ya de vuelta de esos días de furia, y en función de los giros discursivos que imponía el malhumor social, también se desdijo.

En uno de los tantos actos oficiales, el último tiempo, calificó al productor rural de ser “un empresario que invierte y arriesga” y que tiene “las manos callosas” de trabajar “de sol a sol”, que sufre “con el granizo y la falta de lluvia”.

Más allá de estos devaneos oficiales, lo cierto es que la actual sequía, la más brava de los últimos 70 años, ha colocado contra las cuerdas a miles de pequeños y medianos productores.

Las cifras de pérdidas económicas para el país son cuantiosas. Pero lo más grave es la ruina a que se ven condenadas tantas familias rurales, que observan que sus tierras ya no dan frutos.

Vuelve a la memoria, así, el relato de nuestros abuelos gringos, que colonizaron por ejemplo Entre Ríos –una de las provincias hoy más castigadas por el clima-, sobre pérdidas históricas por falta de lluvia.

Comprendemos, ahora en perspectiva, por qué el productor, sobre todo el chacarero, ruega a Dios para que el clima lo ayude en la siembra y en la cosecha. Es que su suerte, en gran medida, está atada a lo que dictamine la naturaleza.

Estos días, en la localidad de Viale, el cura párroco convocó a la comunidad, familias chacareras angustiadas por su suerte, para rezar al cielo. Gente mayor, padres de familia, jóvenes y chicos, hicieron una demostración de fe conmovedora.

El sacerdote, en diálogo con la prensa, explicó que el encuentro sirvió, entre otras cosas, para recordarle a los más jóvenes la importancia de labrar la tierra y la cultura del trabajo que ello representa.

Es que el hombre de campo –hablamos de aquel que está arraigado al suelo- conoce como ningún otro el sentido del riesgo económico que lleva implícito su oficio.

Ocurre que con la tierra –y la sequía lo verifica- nunca se está seguro de nada. Probablemente esto nunca lo entienda quien vive de la renta del Estado, que percibe invariablemente su sueldo a fin de mes, más allá de las inclemencias climáticas.

No abandonar a la biblioteca L. Jordán

La comunidad de Gualeguaychú, tan sensible a la cultura, debiera movilizarse ya para apuntalar económicamente a esa institución, cuya existencia hoy pende de un hilo. Como se sabe, la Biblioteca Popular Francisco Hernández López Jordán, entidad emblemática del populoso barrio oeste, no está en condiciones de hacer una importante erogación.o


Producto de un juicio laboral, con sentencia firme, debe pagar más de 30 mil pesos, una cifra que coloca virtualmente a la entidad al borde de su cierre.

Sin conocer los pormenores del asunto, resulta por lo pronto chocante que haya quienes pleiteen contra una biblioteca popular, de larga trayectoria y alto valor filantrópico.

Quizá en otra época, en que el aprecio a la cultura y lo comunitario era mayor, hubiera puesto un freno pudoroso a este tipo de conductas, optándose por acuerdos pacíficos entre partes.

Pero los tiempos han cambiado y las cosas están como están. Días atrás la comisión directiva de la biblioteca reunió a los vecinos para ponerlos al tanto de la emergencia y lanzar un SOS.

Ahora se espera que surja la mejor idea para, mediante un tipo de colecta, juntar los recursos necesarios para sufragar el gasto. Una vez que se defina la mejor fórmula, la comunidad podrá colaborar en esta empresa colectiva.

Porque la ayuda económica que hoy pide la Biblioteca López Jordán podría convertirse a nivel local, efectivamente, en una causa cultural. Y sabemos del compromiso de los gualeguaychuenses, cuando se topan con una causa justa: no arrugan.

La biblioteca tiene 65 años de existencia. Fundada el 14 de noviembre de 1943, participo de la misión cultural de este tipo de instituciones públicas no estatales de la época.

Es decir, surgió del deseo de un grupo de particulares de extender la cultura del libro al pueblo. Semejante iniciativa civilizadora se forjó en el legendario Café Argentino.

En dicho local, que funcionó durante 60 años en 25 de Mayo y Rocamora, se realizó la asamblea que incubó el proyecto, que fue impulsado por los vecinos Denegri, Goicoechea, Lapalma y Carraza, entre otros.

¿Quién fue Francisco Hernández López Jordán, cuyo nombre designa la biblioteca?. Fue uno de esos maestros de antes que abrazaban la educación con total vocación.

Era un paranaense que peleó al lado de Urquiza y que llegó a Gualeguaychú en 1870, a poco de morir el caudillo entrerriano. Francisco tenía 40 años cuando se radicó definitivamente en esta tierra.

Era una personalidad multifacética: cuando joven hizo tareas de campo, practicó diferentes oficios y acompañó a Urquiza en sus campañas militares.

Pero quizá lo más importante: era un espíritu cultivado. Y eso lo colocaba en condición de crear una escuela como la que levantó aquí, en un ranchito en calle 25 de Mayo y Avellaneda, junto a su esposa Teresa Fraicedo.

Desde entonces, la figura de Don Francisco creció entre sus muchos discípulos, que veían en él a un verdadero apóstol de la enseñanza. La escuelita particular “Urquiza” –así se llamaba- se convirtió en faro de cultura en un barrio aún escasamente poblado como lo era el Oeste de Gualeguaychú.

Cuando en diciembre de 1915 Francisco López Jordán deja la actividad (la muerte lo sorprende a los 85 años), la comunidad del lugar lamentó la pérdida de un maestro ejemplar y gran vecino.

Pero su ejemplo perdura en el barrio. Sobre todo en la biblioteca que lleva su nombre, como homenaje cívico a su memoria. La misma entidad que hoy se halla, lamentablemente, ante una encrucijada económica.

Psicópatas con poder

Se aferran al poder con uñas y dientes, son artistas de la mentira, se rodean de obsecuentes, manipulan a la gente, carecen de empatía emocional, necesitan de enemigos, y les gusta ser pilotos de tormenta.o


  ¿Conoce, usted lector, una personalidad semejante? ¿Le resulta familiar esta descripción de sujetos con poder? Y más específicamente: ¿No encaja acaso en las categorías que como ciudadano se ha imaginado de algún político vernáculo?

  Pues bien, aquellos rasgos caracterológicos corresponden a los “políticos psicópatas”, según el cuadro trazado por el médico psiquiatra Hugo Marietán, uno de los principales especialistas argentinos en psicopatía.

  Docente en la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatría, Marietán asegura que no se necesita ser un asesino serial para entrar dentro de la categoría de psicópata.

  Durante una interesante entrevista aparecida el miércoles pasado en el diario La Nación, explicó que quien reúne ese perfil psicológico no necesariamente es un “enfermo mental”.

  Y esto porque en la psicopatía no hay tipos sino grados o intensidades diversas. Razón por la cual mientras en un extremo puede haber un violador serial, de esos que protagonizan hechos policiales de impacto, en el otro existen los “psicópatas cotidianos”.

  Es decir, más allá de las intensidades, existe una personalidad atípica básica, con características psicopáticas, que de última expresa “una manera de ser en el mundo”, según explicó Marietán.

  ¿Cómo son, entonces, los psicópatas que escalan socialmente, que llegan incluso a la cima del poder político?  Para el especialista, en ese ámbito se “mueven como pez en el agua”.

  “Por una sencilla razón: el psicópata ama el poder. Usa a las personas para obtener más y más poder, y las transforma en cosas para su propio beneficio”, refiere.

  Además, mientras un dirigente común sabe que tiene que desempeñar una función durante un tiempo, cumplido el cual se va, “al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie: quiere estar una vez, dos veces, tres veces. No larga el poder y mucho menos lo delega”.

  Por otro lado, el psicópata se rodea de gente “obsecuente”, a la cual puede manipular. “Es gente subyugada, e incluso puede ser de alto nivel intelectual. Este tipo de líderes no toma a los ciudadanos como personas con derechos: los toma como cosas”.

  Para Marietán, una característica básica del psicópata es que hace de la mentira un verdadero arte. “Miente con la palabra, pero también con el gesto, Actúa. Puede, incluso, fingir sensibilidad”.

  El político psicópata, además,  “carece de la habilidad de la empatía, que es la capacidad de cualquier persona normal de ponerse en el lugar del otro. Las ‘cosas’, para él, para el líder político de estas características, tienen que estar a su servicio: personas, dinero, la famosa caja, para comprar voluntades”.

  Según el especialista, “la pregunta del accionar psicopático típico es: ¿cómo doblego la voluntad del otro? ¿Con un cargo, con un plan, con un subsidio? ¿Cómo divido”.

  Por otro lado, está en su constitución psicológica “buscar un enemigo, para aglutinar”. Dada su problemática personalidad, el líder psicópata no encaja con la situación normal de un país, más bien crece en el caos.

  “El psicópata no se adapta a la tranquilidad. El necesita la crisis. Ser reconocido como salvador. En la paz, él no tiene papel. No la soporta. Por eso las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis”.

 

 

Estanflación, la palabra tan temida

De un tiempo a esta parte el público argentino empezó a familiarizarse con un nuevo vocablo económico: estanflación. Se trataría, en el fondo, de una combinación fatídica para la vida de todos nosotros.o


Ha sido sobre todo Domingo Cavallo, el ex ministro de economía de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, quien más ha agitado el fantasma.

  De hecho lo expone en su último libro que se titula: “Estanflación. Cómo evitar un nuevo ‘rodrigazo’ y otros peligros de la economía kirchnerista”.

  Con él Cavallo aspira a conmover al matrimonio Kirchner, con el que tuvo una excelente relación en la denostada década de los ‘90, para que cambien el rumbo, según sus dichos.

  Pero ¿qué es la estanflación? Los manuales de economía lo describen como el momento en que en una situación inflacionaria, se produce un estancamiento y el ritmo de la inflación no cede.

  O en otras palabras, se trata de la coyuntura en la que se verifican simultáneamente el alza de precios, el aumento de la desocupación y el estancamiento económico.  

  ¿Reúne la Argentina hoy las condiciones que describen este fenómeno? ¿O marcha acaso en los próximos meses a ese escenario?. Ahí, en realidad, se centra el debate económico argentino. 

  A nivel internacional hay consenso respecto de que, técnicamente, una economía entra en estanflación cuando coexisten nivel de actividad 0 con inflación del 10 o 12% anual.

  Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central y diputado nacional por la Coalición Cívica, fue otro de los que predijo este cuadro, y hoy no duda en afirmar que se está verificando en la realidad.

  “Argentina ya está técnicamente en recesión”, dijo hace poco al afirmar que quedaron atrás los años de crecimiento a tasas chinas. A lo que se añade, aclaró, una inflación que se está comiendo el poder adquisitivo de los asalariados.

  Sin embargo, otros economistas aseguran que la desaceleración de la economía –que se acentuó con la crisis global- ha hecho amainar en los últimos meses la presión inflacionaria.

  El frenazo de la economía, por lógica, descomprime la demanda del público y eso hace bajar el precio de los bienes. Los optimistas, entonces dicen: habrá recesión, pero al menos la inflación tenderá a desaparecer.

  Se agarran, al respecto, de que los precios de los supermercados han dejado de subir y, en muchos casos, están bajando. Las empresas, en suma, deseosas de vender en un cuadro recesivo, bajarán sus pretensiones.

  Otros economistas retrucan: eso ocurre donde existe el libre juego de la oferta y la demanda, pero no en la Argentina donde los principales precios de la economía son “políticos”.

  Desde este lado, se cree que el país sobrelleva una fuerte “distorsión de precios relativos” por la manipulación política que ha ejercido el gobierno los últimos años, y que ha generado, por eso, una “prosperidad ficticia”.

  Este esquema funcionó, afirman, mientras hubo Caja para subsidiar sobre todo los servicios públicos. Pero el derrumbe de los precios de lo que exporta la Argentina, y la menor actividad del mercado interno, licuó la Caja.

  Por eso hoy se da la paradoja anti-keynesiana de que en medio de una caída de la actividad económica, en la Argentina se está produciendo una fenomenal escalada de aumentos en el precio de los servicios públicos.

  Es decir, el gobierno, con menos recursos fiscales, ya no puede financiar por ejemplo la tarifa de la energía y los transportes. Es como si una inflación reprimida estos años, fuese así liberada de golpe.

  ¿Es esto estanflación?

 

 

 

Estanflación, la palabra tan temida

De un tiempo a esta parte el público argentino empezó a familiarizarse con un nuevo vocablo económico: estanflación. Se trataría, en el fondo, de una combinación fatídica para la vida de todos nosotros.o


Ha sido sobre todo Domingo Cavallo, el ex ministro de economía de Carlos Menem y Fernando de la Rúa, quien más ha agitado el fantasma.

  De hecho lo expone en su último libro que se titula: “Estanflación. Cómo evitar un nuevo ‘rodrigazo’ y otros peligros de la economía kirchnerista”.

  Con él Cavallo aspira a conmover al matrimonio Kirchner, con el que tuvo una excelente relación en la denostada década de los ‘90, para que cambien el rumbo, según sus dichos.

  Pero ¿qué es la estanflación? Los manuales de economía lo describen como el momento en que en una situación inflacionaria, se produce un estancamiento y el ritmo de la inflación no cede.

  O en otras palabras, se trata de la coyuntura en la que se verifican simultáneamente el alza de precios, el aumento de la desocupación y el estancamiento económico.  

  ¿Reúne la Argentina hoy las condiciones que describen este fenómeno? ¿O marcha acaso en los próximos meses a ese escenario?. Ahí, en realidad, se centra el debate económico argentino. 

  A nivel internacional hay consenso respecto de que, técnicamente, una economía entra en estanflación cuando coexisten nivel de actividad 0 con inflación del 10 o 12% anual.

  Alfonso Prat-Gay, ex presidente del Banco Central y diputado nacional por la Coalición Cívica, fue otro de los que predijo este cuadro, y hoy no duda en afirmar que se está verificando en la realidad.

  “Argentina ya está técnicamente en recesión”, dijo hace poco al afirmar que quedaron atrás los años de crecimiento a tasas chinas. A lo que se añade, aclaró, una inflación que se está comiendo el poder adquisitivo de los asalariados.

  Sin embargo, otros economistas aseguran que la desaceleración de la economía –que se acentuó con la crisis global- ha hecho amainar en los últimos meses la presión inflacionaria.

  El frenazo de la economía, por lógica, descomprime la demanda del público y eso hace bajar el precio de los bienes. Los optimistas, entonces dicen: habrá recesión, pero al menos la inflación tenderá a desaparecer.

  Se agarran, al respecto, de que los precios de los supermercados han dejado de subir y, en muchos casos, están bajando. Las empresas, en suma, deseosas de vender en un cuadro recesivo, bajarán sus pretensiones.

  Otros economistas retrucan: eso ocurre donde existe el libre juego de la oferta y la demanda, pero no en la Argentina donde los principales precios de la economía son “políticos”.

  Desde este lado, se cree que el país sobrelleva una fuerte “distorsión de precios relativos” por la manipulación política que ha ejercido el gobierno los últimos años, y que ha generado, por eso, una “prosperidad ficticia”.

  Este esquema funcionó, afirman, mientras hubo Caja para subsidiar sobre todo los servicios públicos. Pero el derrumbe de los precios de lo que exporta la Argentina, y la menor actividad del mercado interno, licuó la Caja.

  Por eso hoy se da la paradoja anti-keynesiana de que en medio de una caída de la actividad económica, en la Argentina se está produciendo una fenomenal escalada de aumentos en el precio de los servicios públicos.

  Es decir, el gobierno, con menos recursos fiscales, ya no puede financiar por ejemplo la tarifa de la energía y los transportes. Es como si una inflación reprimida estos años, fuese así liberada de golpe.

  ¿Es esto estanflación?

 

 

 

La diáspora argentina

Hay 806.368 argentinos fuera del país. Es un 34% más que en 2000, justo antes del estallido y la devaluación, y el número supone una emigración récord. Eso revela un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), del que se ha hecho eco el diario Crítica de la Argentina.o


De esta manera, la cantidad de argentinos que residen en el exterior equivale a la población de la provincia de Santiago del Estero.

La mitad de ellos están en Estados Unidos y España, que son los destinos preferidos aunque esos países hoy tengan políticas y legislaciones restrictivas con relación a los inmigrantes.

Detrás de la diáspora argentina hay una “fuga de cerebros” y una pérdida de mano de obra calificada, que suele encontrar mejores oportunidades laborales en los países centrales.

Pese a esta “descapitalización” real, los argentinos que residen en el exterior mandan dinero a sus familiares que se quedaron en el país. Y se trata de una suma nada despreciable.

Según el registro de los movimientos formales de remesas, el dinero que reporta la emigración a la Argentina totaliza 920 millones de dólares anuales.

Este monto es superior en un 900% al de 2001, cuando entraban al país sólo 100 millones de dólares, y afuera se calculaba que había algo más de 600 mil argentinos.

Según los expertos, la mayor parte de los que se fueron antes y después de 2007, lo hicieron por razones económicas, aunque la Argentina tiene ya una cultura de la emigración adquirida en las últimas décadas.

El abandono del país, obviamente, afecta su desarrollo. Se ha dicho con razón, muchas veces, que la Argentina invierte en científicos, técnicos y profesionales, que se educan en la escuela pública, para dejarlos ir luego.

De hecho estos últimos años, en que hubo un despegue en algunos sectores de la actividad económica en la industria y los servicios, muchas empresas se encontraron con que no podían cubrir espacios vacantes en puestos claves.

“Los sectores altamente calificados de la población argentina tienen capacidades laborales que son trasnacionales. La fuga de técnicos, científicos y especialistas en informática genera agujeros difíciles de tapar”, explicó al respecto Jorge Gurrieri, experto en migraciones.

Para subsanar al menos en parte la fuga de cerebros, el gobierno estableció distintos programas de repatriación. La idea es seducir a los argentinos calificados, que viven fuera, en un mundo donde la inteligencia es muy importante para construir el futuro.

¿En qué medida la crisis económica global, desatada en el segundo semestre del año pasado, pone a los argentinos de la diáspora ante el dilema de quedarse en el exterior o volver al país?.

Para Enrique Oteiza, profesor honorario de la UBA e investigador del Instituto Gino Germani, “éste es un momento de quiebre”, en el sentido de que el mundo desarrollado no es hoy el imán que era antes.

“Se están cayendo muchas expectativas de argentinos y no argentinos en los países centrales. Tuve noticias de argentinos en Estados Unidos que se han quedado sin empleo, y para comprarse un pasaje de regreso tuvieron que pedir ayuda de emergencia a la madre jubilada que vive acá”, señaló.

No obstante Oteiza dijo que la excepción a este retorno de personas al país, por la crisis global, son los científicos, que “tienen un trato especial” en el exterior.

Hay que pensar, por otro lado, que el impacto de esta coyuntura internacional puede poner un freno, además, a quienes desde acá fantasean con irse a otro país. Ya que el mundo entero está conmocionado por la debacle económica.

El país feliz que pinta el INDEC

Al dibujar los índices de inflación, el INDEC, con destreza de prestidigitador, escamotea de la escena el aumento de la pobreza y de la indigencia, y presenta en su lugar un país perfecto. Las estadísticas oficiales han entrado de lleno, así, en el arte del ilusionismo. Hace tiempo dejaron de reflejar la realidad, para entrar en el mundo de la ficcionalidad.o


Si la inflación del año pasado fue, como dice la medición oficial, de 7,2%, entonces la Argentina habría pulverizado la indigencia y reducido a cifras mínimas la pobreza.

¿No se han enterado los propios argentinos del milagro económico-social del que son protagonistas? Siempre insatisfechos y quejosos, parece que todavía no se han percatado de que viven en el mejor de los mundos.

Según el INDEC, como los precios de los alimentos básicos habrían aumentado tan solo el 0,4% y los vinculados a la canasta de pobreza el 2,6%, en un año el poder adquisitivo de los hogares más vulnerables habría tenido un crecimiento histórico.

Otro dato disonante: si la inflación real del año pasado fue de 7,2%, y los aumentos de sueldo rondaron el 20%, en 2008 se habría registrado una de las mayores recuperaciones salariales en términos reales de la historia.

¿Pero entonces el asalariado argentino es más rico que hace un año? Según el periodista económico Ismael Bermúdez, de las estadísticas del INDEC se desprende que “en los últimos dos años, los trabajadores –en especial los que se desempeñan ‘en negro’- habrían tenido uno de los momentos más prósperos de las últimas décadas”.

Y anota: “Así, con los precios subiendo por la escalera y los sueldos por el ascensor, los asalariados en términos reales pudieron comprar un 29,1% más que hace dos años”.

De acuerdo a la medición oficial, a los trabajadores privados “en negro” les fue de maravilla: sus ingresos habrían mejorado el 61,1%. Descontada la inflación “oficial”, el poder de compra se les habría incrementado un 45%.

En tanto –agrega Bermúdez-, “los empleados del sector público habrían salido beneficiados en ese mismo período porque el incremento salarial promedio habría sido el 54,8%. En ese caso el poder adquisitivo habría mejorado un 33,1%”.

El periodista concluye: “De aquí se infiere que para la estadística oficial ya casi no habría indigentes y la pobreza se habría reducido de manera sustancial”.

¿En qué momento operó este milagro social, esta mejora superlativa de los ingresos de la mayoría de los argentinos? ¿Cuándo fue que, contra la sensación de la calle, los salarios le ganaron por lejos a la inflación?

Fue a partir de diciembre de 2007, fecha en que el gobierno K desplazó a los responsables del área del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del organismo estadístico, el momento en que se inició una operación de adulteración de los índices jamás vista en la Argentina.

A partir de entonces, el INDEC, una dependencia que era respetada mundialmente por su solvencia técnica, se transformó virtualmente en un una agencia de propaganda oficial.

Desde entonces, la Argentina se quedó sin estadísticas, destruyó una de las herramientas claves para el desarrollo, con la carga del descrédito a nivel internacional.

Conclusión: se ha instalado la imagen de dos países. Uno feliz, diseñado sobre la voluntad del Poder, que con sus virtudes de prestidigitador, desea imponer la ficción permanente.

Y un país real, en el cual los problemas de pobreza se han agravado, y donde mueren 8 chicos por día a causa del hambre, aunque las mediciones oficiales se empecinen en no registrarlo.

¿Podrán empezar las clases normalmente?

Es la pregunta que se hace todo el mundo, sobre todo los padres, ante los interminables cruces entre el gobierno provincial y el gremio docente, que nunca se ponen de acuerdo. ¿Será mucho pedir que ambos actores, con espíritu generoso y cívico, allanen sus diferencias este verano para garantizar un normal inicio del ciclo escolar 2009?. ¿O habrá que resignarse a la pelea infinita?.o


Que un hecho administrativo tan primario como empezar en tiempo y forma las clases se convierta en un desafío mayúsculo, da una idea de lo mal que estamos.

Si hasta nos hemos resignado, como sociedad, a que todos los años el calendario escolar sufra postergaciones forzadas, como si eso fuera parte de nuestra idiosincrasia.

Es decir, ya que llegamos tarde para todo –mal argentino inveterado- no es disonante que eso también ocurra con el servicio educativo. De hecho el año pasado, huelga mediante, no se cumplió con los 180 días de clases, estipulados por ley.

Los gremialistas ya advierten que, en la actual situación, los maestros no concurrirán a las aulas.  El gobierno, por su parte, esgrime sus razones presupuestarias.

En rigor, ya aburren los argumentos de una y otra parte, cada uno de los cuales contienen medias verdades. Suenan increíblemente monótonos estos discursos que, fatídicamente, no pueden disimular el hecho de que la educación marcha a los tumbos.

Porque no se necesita ser un pedagogo avezado para comprobar que los chicos aprenden cada vez menos, que hay un ocaso de la escuela desde el punto de vista intelectual, moral y material.

La lógica indica que si no se puede garantizar el trámite administrativo relativo al cumplimiento del calendario escolar, mucho menos se puede esperar avances en la calidad de lo que se enseña.

Todo esto ocurre, patéticamente, en medio de una inflación verbal a favor de la educación. Políticos, gremialistas, académicos, y demás, se llenan la boca hablando de que sin educación no hay desarrollo posible.

“La cultura política argentina tiene una extraña fe en las palabras; se cree que ellas resuelven los problemas”, nos ha diagnosticado Nicolás Shumway, director de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Texas, Estados Unidos.

El aserto tiene una increíble aplicación al mundo de la educación de la Argentina: cuanto más se habla menos cosas se hacen. Algo muy parecido ocurre en el plano legislativo, donde la proliferación de leyes tapa su crónico incumplimiento.

Al gobierno provincial le cabe una responsabilidad clave en este frente. Su deber es proveer los recursos necesarios para que el servicio educativo, que es de su competencia, pueda funcionar.

En este sentido, debe extremar los recaudos presupuestarios, en el convencimiento de que la educación no es un gasto sino una inversión necesaria en la que se juega el futuro de la sociedad entrerriana.

Pero el gremio docente tampoco puede esquivar su compromiso ético con la escuela pública, a la cual dice defender. Las huelgas llevadas más allá de cierto límite son contraproducentes para ellos y los chicos.

Como hemos escrito en esta misma columna: los alumnos también aprenden de estas conductas de sus maestros. Además, la gimnasia de la protesta “no ayuda a crear un clima afectivo a favor de la escuela, necesario para recuperar el deshilachado ideal educativo”.

Por eso hacemos votos, desde aquí, para que el gobierno y el gremio docente arriben a un acuerdo, ahora en el verano, a fin de que en Entre Ríos haya un normal comienzo del ciclo lectivo 2009.

El juego de quién es más macho

Y el conflicto por la pastera entró en el laberinto. Era previsible que el divorcio entre la política y las pretensiones de la Asamblea Ambiental terminaría en una puja que pone en vilo la paz social.o


La falta de grandeza y de profundidad de miras, de una y otra parte, nos ha enredado en una confrontación interna que objetivamente beneficia a Botnia.

Nadie ha estado dispuesto a rever su conducta, a flexibilizar sus pensamientos. Conclusión: el corte de las rutas se ha convertido en el eje de la disputa.

Ahora todo pasa por ver quién es más macho. Unos enceguecidos con el desalojo a cualquier precio, otros queriendo inmolarse en una acción heroica de resistencia. Es el fin de la cordura y del buen tino.

Parece que al gobernador Sergio Urribarri le han encomendado hacer el trabajo sucio. El poder K no quiere pagar costo político alguno, y por eso ha movido el aparato que le sirve.

Esto de la “causa nacional”, está visto, ya no es funcional para el poder político. Antes los cortes eran tolerados y hasta fomentados. Ahora molestan y por eso hay que reestablecer el orden público conculcado.

Pero el gobernador se movió como elefante en cristalería. Acaso sobre-actuando su lealtad al matrimonio presidencial –como lo hizo durante el conflicto con el campo- cometió el “desliz” de decir que Botnia no contamina.

A esta altura nadie sabe si eso fue producto de un error de dicción -con lo cual no quiso decir lo que dijo-. O simplemente fue una involuntaria (acto fallido) o deliberada confesión de todo el oficialismo sobre el tema.

Entonces la escalada contra el corte fue –y así se lee en Gualeguaychú- una escalada contra la causa ambiental. Algunos creen que la ofensiva oficial –acompañada por la prensa nacional- está “fríamente calculada”.

Es probable. Aunque dada la reacción contraria que viene suscitando la conducta oficial –generando un peligroso clima de confrontación en las comunidades- parece que a Urribarri le cabe aquel dicho de Groucho Marx, un cómico norteamericano del siglo pasado que dijo:

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después las soluciones equivocadas”.

¿Les cabe a los asambleístas una responsabilidad en el laberinto? Sin titubear, creemos que sí. Hay un enamoramiento enfermizo del corte que hace pensar que un “medio” se ha transformado en un “fin”.

Esta “fijación” con el corte –y su posterior ampliación a Colón y Concordia- revela que Gualeguaychú parece haberse quedado sin otras armas menos irritantes para pelear su causa justa.

Decir –como lo han hecho algunos asambleístas- que si se desactiva el corte se cae la causa, revela algo más que una debilidad objetiva. Muestra en realidad una encerrona mental para explorar otros recorridos.

Parece que algunos desde este lado no se han percatado del daño que le causa a Gualeguaychú, como un cuerpo que se defiende de la contaminación, insistir siempre con la misma medicina.

Hay medicinas que, aplicadas erróneamente, matan. Hace tiempo la Asamblea ha sido ganada por un espíritu intransigente, que desprecia cualquier opción táctica que no sea el corte. 

El forcejeo entre el poder político y los asambleístas, alrededor del corte de las rutas, en el que se esta jugando la paz social, nos parece un corolario patético de la sinrazón y el triunfo de la cultura del malevo.
Los dichos del filósofo griego Teofrasto (ac.375-287) resuenan hoy más que nunca: “En la sociedad, el hombre sensato es el primero en ceder. Por eso, los más sabios son dirigidos por los más necios”.

¿Termina un ciclo político en el país?

La hipótesis de los analistas es que la hegemonía kirchnerista entró en su ocaso y un símbolo de ello es que el matrimonio K estaría detrás de la candidatura presidencial de Carlos Reutemann, hijo putativo de Carlos Menem.o


Si hasta los columnistas del diario para-oficial Página/12, empiezan a aceptar a regañadientes una retirada de los sueños de la revolución “nacional y popular” en estas pampas.

“¿Quién será el emergente del ciclo kirchnerista?”, se pregunta este domingo José Natanson, especie de periodista estrella de la constelación progresista, al hacer un análisis político de la Argentina.

“Como todo ciclo histórico, el kirchnerista tarde o temprano deberá concluir”, dice Natanson, en un discurso filosófico que suena a consuelo. Una apelación hegeliana de la historia para justificar otra revolución que no fue.

Por otra parte, especula, “la perspectiva sintoniza con algunos signos de agotamiento de la nueva izquierda latinoamericana”, dice Natanson, a quien por otra parte parece no gustarle el giro pragmático del matrimonio presidencial.

Tras el derrape del proyecto de “transversalidad” –que emulaba de algún modo el “tercer movimiento histórico” de Raúl Alfonsín- los Kirchner ahora son los nuevos conversos del PJ.

Porque de lo que se trata –¡vaya descubrimiento!- es de preservar el poder, ante las elecciones legislativas de este año, razona el analista. “La estrategia de los Kirchner no puede ser más clara: jugar, en cada distrito, con los candidatos más competitivos, lo que casi siempre implica apelar al PJ”, señala.

“Como sea, la estrategia supone aceptar el papel de Jorge Busti en Entre Ríos y de Reutemann en Santa Fe”, señala en otra parte Natanson. Ahora bien, suponiendo que la jugada electoral saliese bien, ¿se salva entonces el proyecto progresista?

“Será, si es, un triunfo pejotista, y con eso, por el momento, alcanza”, es la conclusión conformista a la que arriba este columnista del oficioso Página/12.

¿Pero es que acaso la Argentina se derechizó? En otras palabras, ¿qué quedó de la izquierda argentina cuyo proyecto político encarnan los K?

El poder político ha elaborado la teoría de que la sociedad, irremediablemente burguesa al fin, no está a la altura del ideario transformador de la izquierda. Al respecto, el periodista Alfredo Leuco, de Perfil, le atribuye a Néstor Kirchner, esta reacción al ver que la imagen de su mujer no repunta en los grandes centros urbanos:

“¿Vieron? Yo les dije. Nos tendríamos que haber ido después del voto de Cobos. Este pueblo no nos merece. Tienen mentalidad de derecha”, habría descerrajado a los oídos de sus colaboradores, un encolerizado Néstor K.

Como sea, y dado que en este país goza de predicamento tener discurso de izquierda (invocar a los pobres, aunque se viva como un burgués, da prestigio), hay un coro que impugna al kirchnerismo diciendo que nunca fue progresista.

“Esto no es centroizquierda; es paleoperonismo con un toque de cesarismo conyugal”, ha dicho hace poco el escritor Alvaro Abós, que estuvo en el pasado en la resistencia peronista y debió exiliarse.

En tanto el titular de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, pretende capitalizar la fuga de progresistas K desencantados. El kirchnerismo “como proyecto político está acabado”, asegura.

Si estos pronósticos de cambios se confirman en las urnas este año y en 2011, ¿de qué signo será el nuevo ciclo histórico en la Argentina? ¿Habrá un corrimiento del electorado, proclive al péndulo ideológico, hacia candidatos de centro-derecha?.

 

Una sequía que no cede y alarma

El dato es que la Argentina atraviesa la peor sequía de los últimos 70 años y algunos vaticinan que el clima no variará en los próximos dos años, generando una lógica alarma.o


 

Las perdidas económicas causadas por el fenómeno son fácilmente deducibles para un país agropecuario. Se registran severos déficit de producción, con reducción de rindes y hasta pérdidas totales de cultivos.

“Es la peor sequía de los últimos 70 años”, no tiene dudas Stella Carballo, especialista del Instituto de Suelo y Clima del INTA Castelar, para quien se ha verificado un corrimiento de las líneas de lluvia hacia el oeste del país, dejando zonas agrícolas con déficit hídricos severos.

Entre Ríos es una de las provincias más afectadas por la falta de agua, al punto que los productores han solicitado al gobierno provincial que se declare la “emergencia agropecuaria”.

Días atrás el presidente de la Bolsa de Cereales, Abel Sabotigh, advirtió que el cuadro es “muy grave”. No sólo por los estragos presentes que la sequía le está inflingiendo hoy a los productores del campo.

El problema, alertó, es que los pronósticos para más adelante son poco alentadores, lo que comprometería las futuras campañas agrícolas en territorio entrerriano.  

  “Esperamos que se equivoquen los que pronostican esta situación, pero un informe  de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires nos da para 2010 la permanencia de la Niña”, señaló el directivo.

Según los expertos en el clima, la Argentina está sufriendo el impacto de la sequía a causa de la escasez de lluvias en el sur del Brasil. “Hay que recordar que en la Argentina la introducción de humedad es por el norte”, ha dicho Héctor Ciappesoni, director del Servicio Meteorológico Nacional (SMN).

“Tormentas hay, pero la precipitación es pobre. Los mecanismos dinámicos existen, pero falta una buena capa húmeda para que llueva más”, explicó al destacar el hecho sin humedad en el aire no hay precipitaciones.

Así, la seca se retroalimenta al no haber aguas que se evaporen para formar nubes. El SMN informó que durante 2008 hubo regiones del país que recibieron precipitaciones un 40% por debajo del promedio, y en casos extremos más cerca del 60%.

San Pedro, Reconquista y Ceres ocupan el podio en la tabla que mide la escasez de la lluvia acumulada. Todas por debajo del 50% de la media histórica. Muy cerca de ellas, figuran Resistencia (-47,4%), Tandil (-45,6%), Gualeguaychú y Formosa (-43,6%)

Ciappesoni dijo que muchos otros fenómenos se explican por la seca: “Uno ve el agua baja en el río Paraná, los incendios en las autopistas, y ese tipo de eventos y no se los asocia a la sequía”.

“Pero pensemos que cuando un auto se sale de la ruta, apenas con el calor del caño de escape y unas chispas puede desatar un incendio”, reflexionó.

Según los cálculos del SMN la perspectiva climática es que esta tendencia seguirá hasta marzo. Se espera un verano muy seco para la zona húmeda y semi-húmeda del país.

 Mientras tanto, la persistencia de la seca en la provincia, hace peligrar los cultivos. “Habría que tener una lluvia no menor a 80 o 100 milímetros para salvar lo que aún queda”, ha dicho el titular del la Bolsa de Cereales de Entre Ríos.

“Se perdió todo el maíz, puede haber un 10% salvado y la soja de primera está muy deteriorada, está quedando el 50 o 60% de pérdida y no se pudo sembrar mucho de la segunda”, advirtió.

Los productores han pedido al Estado provincial un salvataje económico –créditos y baja de impuestos- para hacer frente a los daños producidos por la feroz sequía.

 

Un viaje interior

Las vacaciones que en sí mismas suponen un espacio de disponibilidad para el ocio pueden ser “llenadas” con otras actividades o ser una ocasión para el reencuentro con uno mismo.o


El receso en el trabajo suele producir en mucha gente una angustia ante el vacío por la no acción. Tan habituados estamos al movimiento y a la agitación, que nos espanta la perspectiva de un tiempo sin ritmo.

Entonces, inmediatamente, optamos por prolongar en el espacio del descanso el estilo que viene del año transcurrido. La diversión y el consumo frenético, así, revelarían nuestra adicción a la acción, a la búsqueda insaciable de algo, no importa qué.

Hay que llenar el verano, por tanto, con más ruido y actividad, con más apetito material, con más agitación, porque la consigna parece ser no “aburrirse”. Es decir, nos atemoriza la perspectiva de no hacer nada.

Es llamativo, en este sentido, que exista la noción de “ocio productivo”. Es decir la idea de sacarle provecho a las vacaciones, “haciendo” las cosas que no pudimos realizar durante el año.

Ello puede incluir la maratónica lectura de libros postergados, la práctica de deportes, la recorrida frenética por lugares turísticos, la puesta en marcha de una agenda de espectáculos a consumir.

En fin, toda la gama de actividades disponibles en las vacaciones que nos garanticen que vamos a estar “ocupados”. Porque de lo que se trata es de huir del demonio del aburrimiento.

Al respecto, se ha dicho que el sistema capitalista no sólo ha sabido programar el mundo del trabajo. También saca “plusvalía” del tiempo libre, al extender su influencia en el campo del ocio.

En definitiva, todos servimos al mercado: como trabajadores en las oficinas y fábricas, y como consumidores de la variopinta oferta para satisfacer las necesidades de diversión en tiempos de receso.

Sin embargo nada nos obliga a convertir las vacaciones en un espacio de acción por otros medios. A decir verdad, pueden convertirse en un extraordinario momento para hacer un viaje hacia nuestro interior.

Vivimos en un mundo donde todo conspira para separarnos de nosotros mismos. Pero el hombre es básicamente interioridad, y de hecho eso es lo que lo define respeto de otros seres vivos.

En este sentido, la soledad y el silencio, como precondiciones para el retorno a nuestro yo interior, no debieran ser malas palabras. Hay una dimensión exterior del hombre, regida por el dinamismo y la eficacia.

Pero lo decisivo es su vida interior, ese núcleo sagrado donde residen la mismidad y la libertad, lo que los antiguos llamaban “alma”, piedra de toque de la singularidad de cada quien.

Es aquí donde reside la capacidad contemplativa del ser humano, el lugar donde operan el pensar y el sentir. Amputar por tanto esta dimensión, a favor de los intercambios con el mundo exterior, ¿no supone un empobrecimiento de la existencia?

Acaso el tiempo de las vacaciones, donde no hay nada por hacer, sea una ocasión dorada para redescubrir nuestro acontecer interior, un viaje hacia adentro de nosotros mismo.

Eso será posible si en lugar del ruido, la hiperactividad, el movimiento continuo, hacemos un parate en favor del recogimiento y el silencio. En la quietud podemos experimentar nuestra subjetividad profunda, ahogada por tanto ajetreo.

Los antiguos creían que la principal fuente de felicidad era encontrarse en sí mismo. Decían, además, que sólo desde ahí el hombre podía comulgar en armonía con los demás y con el cosmos.

No hay que contratar ninguna agencia de viajes para hacer esa travesía interior.

¿Quién es el Gauchito Gil?

La ciudad de Mercedes, en Corrientes, se vio colmada por más de 200 mil personas que, desde distintos rincones del país, fueron a rezar frente a la imagen del legendario gaucho al cual la Iglesia Católica no reconoce como santo.o


La celebración tuvo lugar el pasado 8 de enero último, fecha en que se cumple un nuevo aniversario de la muerte del Gauchito Gil, en el marco una manifestación popular que habla de un culto que crece.

Antonio Mamerto Gil Núñez habría nacido en 1840 y muerto en 1878. Fue un gaucho perseguido por la justicia que, al finalizar la guerra de la Triple Alianza, obró un “milagro” que benefició al militar que lo ejecutó, según creen en Corrientes.

El “Gauchito” reproduce en el imaginario popular la figura atractiva de quien se alza contra la iniquidad social, según el prototipo anglosajón del Robin Hood, quien robó a los ricos para darle a los pobres.

En efecto, cuenta la historia que tras regresar de la guerra el personaje comenzó a robar a los estancieros más acaudalados, primero como método de subsistencia y luego para repartir su botín entre la paisanada de la zona.

Por estas actividades de matrero el “Gauchito” fue detenido por un coronel de apellido Velázquez, quien lo asesinó de manera atroz: lo ató con la cabeza hacia abajo para evitar los poderes hipnóticos que se le atribuían y lo degolló.

Fue allí, dicen, que nació su mito sanador. Antes que el cuchillo de Velásquez cegara su vida, el “Gauchito” le dijo a su verdugo: “Cuando vayas a tu casa encontrarás a tu hijo enfermo. Estará moribundo, pero invocá mi nombre y se salvará”.

La historia cuenta que, efectivamente, ese milagro ocurrió. Y entonces Velásquez, llorando arrepentido, volvió desesperado al lugar donde había matado a Gil, allí lo enterró y erigió una cruz de espinillo como homenaje.

Esto habría ocurrido en enero de 1878 cerca de Goya, a unos 10 kilómetros de Mercedes. Con el tiempo, nuevos milagros fueron agigantando el mito sanador de el “Gauchito”, y la tumba se convirtió en un santuario al que llegan todos los años miles de fieles.

La veneración del gaucho correntino, sin embargo, no forma parte del santoral católico. Para la Iglesia Católica, configura un culto popular pagano similar al que se les rinde a San La Muerte, la Difunta Correa, los cantantes Rodrigo, Gilda y Gardel, o a Evita y hasta María Soledad Morales.

Monseñor Santiago Olivera, a cargo de la Comisión de Seguimiento de la Causa de los Santos del Episcopado Nacional, ha dicho que estos personajes “nunca serán reconocidos por la Iglesia, en el sentido de que no serán canonizados.

“Para la Iglesia la persona tiene que haber vivido acorde al Evangelio, incluso si su vida fue heroica debió serlo dentro de esos parámetros. Y las vidas de esas personas que la gente ve como santos populares no se ajustan a los valores del Evangelio”, señaló el prelado a la prensa.

Como sea la Iglesia, como institución, debió encontrar un punto de concordancia con esta manifestación de fe popular, dado que hace tres años permite que sus sacerdotes realicen misas en el santuario del “Gauchito” todos los 8 de enero.

El presbítero correntino Julián Zini dijo que la Iglesia reconoce al Gauchito Gil “como un difunto querido, muerto injustamente”, y en este sentido es visto como un hombre que puede acercar a Dios.

El cura reconoció que “no siempre los pastores supieron llevar adelante la fe del pueblo. Para nosotros, Gil es la fe hecha cultura, cuando la gente no ve salida ante un mundo tan globalizado”.

El mundo nunca dejará de comer

Se puede vivir sin auto, pero no sin comida. El aserto, emanado del sentido común, revela que la crisis mundial entraña una oportunidad para la Argentina y es un llamado de atención para el gobierno.o


 

Los países centrales están siendo golpeados por el tembladeral económico, afectando seriamente el nivel de vida de sus habitantes, habituados a consumos superfluos.

Países como Argentina, dotados maravillosamente por la naturaleza, aunque no pueden sustraerse a la debacle por el fenómeno de la globalización, podrían quedar sin embargo mejor parados.

Eso creen los analistas internacionales como Elliot Morss, un ex funcionario del Fondo Monetario Internacional, quien visitó hace poco el país.

El académico norteamericano aseguró que la crisis global no golpeará tanto aquí porque el país exporta principalmente alimentos y eso es lo último que se deja de demandar.

“Aunque recibirá el impacto, creo que no será tan golpeado”, aseguró al respecto. En su opinión, en el mundo “se restringirán más las ventas de casas, autos y otros bienes, pero la gente no dejará de comer”.

Sobre el particular, Morss se mostró extrañado por el conflicto que mantiene el gobierno K con el campo argentino. En especial, por la existencia de una política fiscal que castiga las explotaciones agropecuarias.

“Algo que como estadounidense me resulta muy extraño es que se impongan retenciones a las exportaciones de materias primas. Lo veo como algo muy raro”, sentenció el economista.

Las apreciaciones del visitante, por otro lado, estarían avaladas por un probable cambio de tendencia en el mercado mundial de granos. El dato es que a pesar de la crisis, han vuelto a subir el precio de la soja, el maíz y el trigo.

En sólo un mes la soja –principal producto de exportación del país- recuperó el 31% de lo perdido. En el mercado local tocó un piso de 640 pesos la tonelada el 5 de diciembre, pero este miércoles cotizó a 825 pesos.

En tanto, mientras el valor del maíz repuntó un 30% en lo que va de la semana, el trigo subió un 12% en un mes.

Aunque los analistas son muy cautelosos y prefieren no hablar de cambio de tendencia, lo cierto es que el repunte de los precios ha traído un respiro a los agricultores argentinos, quienes ya empezaron a vender los granos que tenían guardados esperando mejores precios.

¿Terminará consolidándose este repunte en los valores granarios? Es difícil saberlo, aunque está claro que de confirmarse las economías del interior, dependientes del movimiento del campo, podrían reanimarse.

Como sea, una cosa no se entiende: el gobierno K continúa con una actitud inflexible hacia el sector agropecuario, con el cual directamente no dialoga.

Se trata de una actitud absurda que sólo puede explicarse desde el resentimiento de un gobierno que vio perder poder a manos de los productores, tras la polémica Resolución 125.

¿Es posible que un sector clave para el país como el campo, cuya dinámica es capaz de blindar a la Argentina frente al tsunami mundial, sea blanco de una especie de operación revancha?.

“Si alguien creyó que era lícito y posible ‘poner de rodillas al campo’ debe saber que erró: quien está de rodillas ante su rencor es la Argentina misma”, acaba de decir sobre el particular el escritor Abel Posse.

“No hay lógica –dice- que pueda aliviarnos de la sensación de ‘destrucción administrativa’ de nuestra riqueza, aplicada con tenacidad y resentimiento. Así entramos en el nuevo año con la perplejidad que infunde nuestra incapacidad y la mayor crisis económica mundial”.

 

La guerra, ante el mito del progreso

Quizá a algunos espíritus les conformen las explicaciones políticas del conflicto en Medio Oriente. En este sentido, se suele tomar partido por uno u otro bando en pugna.o


Pero así se pasa por alto lo que el trágico episodio contiene como interpelación a la conciencia humana. O dicho de otro modo, ¿por qué persiste la guerra, considerada una de esas calamidades que azotan a la humanidad?

El dato antropológico es que el género humano no ha logrado erradicar estos obscenos espectáculos de crueldad, pese a los progresos que ha alcanzado en tantos frentes, sobre todo en el plano de la ciencia y de la técnica.

Se nos dirá con razón que a la par de la guerra hay que colocar el hambre, como otro de los azotes que avergüenzan la condición humana. En efecto, mientras hay pueblos atiborrados de comida, otros sucumben en la infraalimentación.

Lo cierto es que aquí nos vemos, en pleno siglo XXI, ante crueles realidades que atormentan al hombre desde siempre. Una mirada a la historia nos ayudará a entender que la guerra, por ejemplo, constituye una constante humana.

La paradoja es que el hombre sigue haciendo la guerra con aparatos cada vez más mortíferos, símbolos inequívocos de la ciencia moderna. Gran desilusión: ¿No era que el progreso científico iba en línea con un aumento de la felicidad humana?

En realidad el mentís a los adoradores del progreso material lo ofreció el siglo pasado. La Primera y la Segunda Guerras Mundiales derribaron el mito del hombre nuevo, emergido de las entrañas de la Utopía cientificista del siglo XIX.

Por otra parte, los campos de exterminio nazi junto a la destrucción de Hiroshima y Nagasaki, episodios siniestros donde lo humano quedó eclipsado hasta lo indecible, demostraron que la modernidad tecnológica pueden aparearse con la barbarie extrema.

El infierno de la guerra es un infierno a la vez científico, técnico, moderno. Ergo: la persistencia de la masacre científicamente calculada y producida pone en entredicho la ideología del Progreso, entendido en sentido materialista.

La convicción de que, gracias a un creciente dominio técnico sobre la naturaleza, el desarrollo de las fuerzas productivas y la ciencia permitirían la liberación del hombre, ha quedado obsoleta como respuesta al dilema ético que plantea la persistencia de la guerra.

Las matanzas entre seres humanos, verdaderas operaciones quirúrgicas masivas, son disonantes para una humanidad que introdujo el principio de la racionalidad científica como causa eficiente en la construcción de un mundo apacible, prospero y unido.

Ahora comprendemos que resulta una insensatez hacer del progreso espiritual una prolongación del progreso material, así como el árbol surge de la semilla o el pájaro del huevo. Porque se trata de dos planos irreductibles entre sí.

Ciencia y técnica son por sí mismas perfectamente indiferentes al drama moral del hombre, abismado en realidad ante tensiones metafísicas insolubles, como puede ser la existencia del bien y del mal, respecto de las cuales las religiones algo tienen para decir.

Corolario: las conquistas materiales no han implicado una ascensión moral proporcional del hombre, así como tener más poder no nos hace per se mejores. No haber comprendido esto nos ha llevado a equívocos dramático.

Por ejemplo al equívoco de creer que las guerras –consecuencias en realidad de la incurable imperfección humana-, serían erradicadas una vez que el hombre hubiera aumentado su eficacia material, con la ayuda de la ciencia y la técnica.

Gracias David

El país entero y buena parte del mundo, ha podido apreciar estos días la imagen de uno de nuestros mejores deportistas -de relieve internacional- participando con entusiasmo de nuestro carnaval.o



Al descubrir su presencia, las tribunas estallaban  como lo hacen ante cada revés suyo. Aunque no estaba en una cancha de tenis: iba en una carroza con los músicos y no hacía saques ni voleas, sino que “sacaba” de su interior una contagiosa alegría y la “revoleaba” con generosidad en todas direcciones: hablamos de David Nadbaldián.

Para prestigiar y promocionar sus fiestas, muchos carnavales contratan a figuras exitosas.  La presencia de Nadbaldián en nuestra noche inaugural y las imágenes suyas que se seguirán viendo, sirven sobradamente a ese objetivo, pero con una diferencia: él lo hizo sin percibir un peso. Y aprovechamos para corregir un error de los medios capitalinos. No “trajo” a su kinesiólogo: en todo caso es al revés, ya que Diego Rodríguez es de Gualeguaychú. La amistad de David con él y con Titi Pauletti fue la circunstancia determinante de tan importante visita. Pero aún hay algo más: David viene seguido a Gualeguaychú, conoce  su gente, visita muchos lugares, se interesa por nosotros, sabe más sobre Gualeguaychú de lo que suponemos y acá se siente muy cómodo, por nuestra forma de ser. Recorrió talleres de comparsas, practicó con la batucada, conversó con sus integrantes, o sea que no desfiló profesionalmente por la pasarela, sino que lo hizo desde una identificación sincera y profunda con nuestro carnaval y con Gualeguaychú.  Cumplidos algunos compromisos deportivos, es posible que volvamos a tenerlo otra noche en el corsódromo; pero desde ya, le ha prestado a nuestra fiesta un aporte promocional muy generoso. Habría que ir pensando si David Nadbaldian no merece ser declarado “Huésped de Honor de Gualeguaychú”. Talvez haya que hacerlo pasado el carnaval, para no influir en su resultado.  Mientras tanto, desde nuestras páginas, y en nombre de muchos gualeguaychuenses, le decimos con emoción: ¡Muchas Gracias, David!

 

OTRO ACIERTO DEL CARNAVAL

Este año, la Comisión del Carnaval ha contratado con el Hospital Centenario la prestación del servicio de emergencia médica en el corsódromo. La decisión es un acierto porque éste cuenta con la  estructura de servicios y el equipamiento adecuado: destacará en el lugar, tres médicos y un enfermero, distribuidos en dos puestos fijos y dos ambulancias. Pero ese convenio es por sobre todo, un acto de justicia. En efecto: sabido es que en las últimas temporadas turísticas, la guardia externa y el resto de los servicios del Hospital Centenario han venido prestando una eficiente labor que aumenta sustancialmente en las noches de carnaval y además, le insume onerosos insumos.

Nada más justo entonces que brindarle a través de este convenio, la posibilidad de percibir un total de $35.000 ($ 3.500 por noche), que ya le ha permitido encarar la reparación y equipamiento de otra ambulancia, que luego será integrada a su servicio permanente. También podrá percibir -vía seguro del espectador- el pago de las prestaciones correspondientes, que también sumarán recursos para dar mejor cobertura a los múltiples requerimientos hospitalarios. Por lo demás, esta actitud en pro de una Institución Pública y de prestigio como es nuestro Hospital, se inscribe en el marco de otros apoyos y acuerdos que el Carnaval viene concretando en favor de  muchas entidades que trabajan por el bien común en nuestra ciudad. Un acierto que merecía ser destacado.

REYES MAGOS

La de hoy es una fecha muy especial para la cristiandad. En todo el mundo se celebra  la llegada a Belén de los Tres Magos de Oriente, que guiados por una estrella, venían desde lejanos países a reverenciar y dejar regalos –oro, incienso y mirra- al Rey que acababa de nacer. Si bien en el Evangelio de San Mateo se habla de “unos magos”, luego, al agregárseles la condición de “reyes”, se los identificó por sus nombres.o


De este modo, se describe a Melchor como un anciano de tez y barbas blancas, portador del oro y al que se le atribuye origen europeo. Gaspar era joven, con barba oscura, portador del incienso y de origen oriental. Baltasar, portador de la mirra (sustancia resinosa y aromática) era de raza negra y se le asigna origen africano.

La tradición  ha asociado esta fiesta cristiana con la celebración hogareña que alegra a los niños del mundo, que en su inocencia esperan a los Reyes, a quienes les han escrito sus cartas, dejándoles sus zapatos para identificarse como destinatarios. También se acuerdan de sus  camellos, a los que les ponen pasto y agua para que restauren su energía.

¿Quién de nosotros, ahora mayores, no recuerda el madrugón de esta fecha para ver con sorpresa que los camellos  habían consumido el agua y el pasto y junto a los zapatos estaban los ansiados regalos? Y con el mismo amor conque lo hicieron nuestros mayores, hoy nos encargamos de mantener la ilusión de nuestros niños, como a su vez, ellos lo harán mañana.

Pero claro, los adultos de hoy ya no somos tan inocentes y a diario la vida nos golpea con otras realidades, ante las cuales, más de una vez nos vemos impulsados a  escribirle  nuevamente  a los Reyes.

Sólo que ahora les diríamos que acá en Argentina podríamos sentirnos mucho mejor si no hubiera tantos “magos”. Porque lamentablemente, desde hace unos cuantos años,  nos estamos habituando  a ver algunos señores que en tiempos sorprendentemente breves, pasan de ejercer modestos empleos, al rango de grandes empresarios, dueños de fortunas incalculables. Generalmente adhieren a los gobiernos de turno y con entusiasmo se asocian a su destino. No es en lo único  que se asocian. Por arte de birlibirloque, mientras dura la buena relación, siempre ganan grandes licitaciones.  Cuando el gobierno amigo no está más, los adjudicatarios pasan a ser otros; aunque hay algunos cultores de una magia de rango superior que igual siguen obteniendo jugosas diferencias, aún cuando los gobiernos han cambiado de signo. Los magos comunes asombran a su público haciendo aparecer cosas de la galera. Estos otros, devenidos de  golpe en “señores de galera” por el contrario, hacen desaparecer cuantiosos fondos del erario público sin que el público se entere –por lo que no los puede aplaudir- y luego con la misma habilidad prestidigitadora, los hacen aparecer en abultadas cuentas de paraísos fiscales. Es posible que en un futuro cercano los hagan reaparecer mágicamente desde el fondo de la galera del blanqueo. La coincidencia no se agota ahí: estos “magos” además, viven como reyes.

Otros reyes magos, ya no amigos del poder, sino del propio seno de éste, aparecen cada tanto en muy promocionados actos, repartiendo  regalos que solventa el erario público y la pobre gente les agradece como si los generosos fueran ellos: otra variante de magia. En tiempos preelectorales, estos reyes aumentan su reparto, aunque con otra diferencia: no viajan en camellos, sino en lujosos “doble camello” abiertos arriba,

para exhibir sus rostros radiantes de felicidad. Eso si: a estos no es prudente dejarles los zapatos.

Hacemos votos para que el penoso contraste entre aquella ilusión que teníamos de niños y esta desilusión a que hemos sido arrastrados en nuestra adultez, pueda irse superando en tiempos venideros.

 

 

La contaminación y el corte

Ese es el orden de importancia: el punto central es la contaminación que produce Botnia, infinitamente más grave que el corte de la Ruta 136. Entre otros motivos, porque los efectos de la primera se acumularán en el tiempo y afectarán a las generaciones futuras, en tanto que el segundo no podrá extenderse eternamente.o


 

 

Además, un razonamiento de lógica elemental indica que el corte ha sido provocado por la contaminación y no al revés. Pero eso que parece tan evidente, está siendo cuestionado no ya desde la lógica, sino desde la negación del conocimiento, al decirnos que lo principal es el corte por ser una realidad concreta y actual, en tanto que la contaminación no existiría, o bien no se sabe en qué grado.

Desde hace mucho el mundo es conciente de que el proceso industrial de la conversión de pulpa en pasta celulósica para papel es muy contaminante, con independencia del método que se use. Por lo tanto, decir que una planta de las más grandes del mundo y que utiliza componentes altamente tóxicos no contamina, o simplemente dudar de ello, equivale a sostener la cuadratura del círculo.

¿Cual es la razón de esta campaña de embustes que parece ir contra nuestro propio instinto de conservación? No van quedando dudas: da la impresión de que el Gobierno Nacional busca eludir su obligación de liberar la ruta internacional, para no asumir el costo político consecuente. Máxime, después de la experiencia de Junio en el km 53. Y sobre todo, después de haber alentado el corte en sus comienzos y de reunir en Gualeguaychú al gabinete y los gobernadores para declarar que esta agresión al medio ambiente es “Causa Nacional”.

La secuencia es elocuente: primero la Presidenta solicita públicamente a nuestros asambleístas que “por favor levanten el corte”. Luego viene un abogado que previamente pasó por la Casa de Gobierno -donde mantuvo contactos previos con  funcionarios del PEN- e intenta pasar con la apoyatura de un amplio despliegue publicitario. También nuestro Gobernador aportó lo suyo, al proponer encapsular la cuestión, una especia de “paragua” como el que querían los ingleses para el tema Malvinas. Después, a través de une expresión poco feliz que algunos medios se encargaron de amplificar, puso en duda la contaminación. Tras cartón, el Ministro de Justicia de la Nación salió a avalarlo. Último capítulo de esta grotesca saga: el embajador argentino en Montevideo Hernán Patiño Mayer, ha dicho hace unas horas que no sabe si Botnia contamina. Es el mismo que en Octubre de 2003 vino a pedirle a nuestro Intendente que interceda para que nuestra comunidad “no haga olas” cuando el tema era ENCE.

Conclusión de todo esto: descartada la opción de liberar la ruta por medio de las fuerzas de seguridad y fracasados los pedidos “por favor”, las campañas de firmas y las operaciones por vía de amparos con apoyo publicitario, se echa mano ahora a la variante de erosionar el corte atacándolo desde sus fundamentos: “no tiene sentido, porque no hay contaminación” es el mensaje. O sea, la peor estrategia que se podría haber elegido: negar aquello que –independientemente de la violación de un tratado- ha sido la causa eficiente de todo el movimiento y de la demanda instaurada por nuestra Nación ante la Corte Internacional de La Haya.

Pero en verdad, el corte no sólo ha dejado de rendir sus réditos iniciales en cuanto a que los medios le brindan poca atención. Ahora se está convirtiendo (por los dislates referidos) en motivo ocasional de una campaña absurda que termina sirviendo a la propia contaminadora.

Son demasiadas complicaciones ¿no será hora de ir pensando en otras formas de lucha?

 

 

A gualeguaychuenses y turistas…

…va dedicado este editorial de la fecha en que se inicia nuestra temporada alta. A los primeros -sobre todo a los más jóvenes-  para que tengan un pantallazo retrospectivo de la evolución de nuestra comunidad.o


Y a quienes hoy nos visitan, para que sepan de dónde venimos y en qué medida Gualeguaychú ha sido, en palabras de Marco Aurelio Rodríguez Otero, “madre de sus propias obras”.

Desde su fundación por Rocamora en 1783 y casi por un siglo, la aldea que fuimos creció en forma paulatina, en base a una economía agraria y artesanal  muy lejana al desarrollo que alcanzó después. Baste recordar que durante la mayor parte del siglo 19 nuestras calles eran de tierra, las construcciones bajas, con paredes de barro y sin los servicios básicos que luego llegaron. Hasta mediados de ese siglo, la Parroquia San José, frente a la Plaza Mayor no había pasado de ser un templete de adobe con techo de paja. La piedra fundamental del templo actual (Catedral San José) la colocó Urquiza en 1863 pero luego la obra estuvo interrumpida y se terminó parcialmente recién en 1890. Muchos extranjeros llegaban acá y se afincaban, con lo que la pequeña aldea se fue haciendo más plural y cosmopolita. Uno de ellos -Domingo Garbino- llegó “con lo puesto” y terminó creando un conglomerado económico que abarcaba, agricultura, comercio, banco, industria y navegación.

Pacificada la Provincia después de la revolución jordanista y en base a las políticas inmigratorias, los extranjeros se afincan en esta zona en cantidades masivas. Ellos movilizan la riqueza agraria circundante y finalmente el progreso se trasunta en la ciudad, que para principios del siglo pasado ya tenía edificios altos, calles empedradas, alumbrado a gas, teléfono, telégrafo y tranvía.

Todos llagaban por vía fluvial, desde Buenos Aires o Montevideo. Hasta que en la década de 1930, otro inmigrante, Don David Della Chiesa, realizó la quijotada de abrir la ruta terrestre que nos comunicó con Buenos Aires. A todo esto, los ganaderos de la zona habían fundado, para defenderse de los pool extranjeros, su propio frigorífico. De este modo, cuando Gualeguaychú se acercaba  al bicentenario -1983-  su conformación económica era todavía eminentemente primaria, basada en la producción agropecuaria y unas pocas industrias vinculadas al sector: molinos, aceitera etc.

Sin embargo, desde la década de 1970 ha tenido un cambio sorprendente. En 1974 se funda el Parque Industrial que hoy da empleo a miles de gualeguaychuenses. En 1979 se estrena la nueva forma organizativa del carnaval y de ahí en más, el turismo y los restantes servicios modifican nuevamente nuestra conformación económica. Cuando hace 50 años, durante la Intendencia de Ignacio Bértora se empezó a promover el turismo, sólo contábamos con el atractivo ribereño. Hoy, además del carnaval, algunas grandes obras públicas nos colocan en una situación envidiable: somos la única ciudad del país que está a 200 km del primer centro poblado, a otros 200 del segundo –Rosario- y a 40 de la frontera. (Lástima que el corte de la ruta 136 nos impide ahora aprovechar esta última posibilidad).

Lo notable de nuestra ciudad, es que en apenas 30 años pasó de la una economía primaria a otra parcialmente industrial y ahora a una terciaria con su red de servicios pero en forma acumulativa, es decir, sin abandonar las bases estructurales antecedentes.
Buen momento entonces, habida cuenta de que pronto tendremos que plasmar nuestra Carta Orgánica Municipal, para planificar en forma racional y participativa nuestro futuro desarrollo. Para que el crecimiento sea armónico y convivan sin estorbarse las actividades agropecuarias, industriales y de servicio. Con un agregado: sin agredir el medio ambiente. Ya lo hacen en demasía nuestros vecinos.

Valorar nuestro Carnaval

Hoy se inicia el espectáculo que le ha otorgado relieve internacional a Gualeguaychú. Con esta edición se cumplen treinta años de la forma organizativa que posibilitó su crecimiento.o


En 1979, cuando por primera vez se confió la fiesta a sus propios realizadores, nuestro carnaval no sobresalía para nada entre los de la región. Es más: como los nuevos concesionarios no tenían aún espectáculos propios (esa era el objetivo) las comparsas invitadas de Gualeguay y C. del Uruguay, “nos daban cátedra”. Las dos de Corrientes Capital eran por entonces la máxima expresión del carnaval argentino: un sueño imposible de alcanzar. Y bien; el éxito imaginado por los dirigentes de aquella generación no sólo llegó sino que superó las previsiones mas optimistas. Hoy nuestro carnaval está considerado entre los primeros del mundo y desde ya, el mejor del país.

Algunos aspectos cambiaron en treinta años: en los inicios todo era amateur y voluntario; hoy se ha profesionalizado. Pero ello a la vez, ha servido para que muchos hogares de Gualeguaychú tengan en el carnaval su fuente de trabajo, sea en forma directa o indirecta.

Como suele suceder con todo éxito, el carnaval gualeguaychuense empieza a tener competidores y no debemos “bajar la guardia”. Un faceta que hasta ahora hemos descuidado por cuanto no nos resta “mercado” es la siguiente: casi la totalidad de los espectadores foráneos, vienen, miran, se divierten, entonan los temas, pero apenas llegan a enterarse de lo que representa cada escuadra, cada carroza, cada traje. Solo tienen una idea general del tema, por comentarios o por la letra de la canción.

Sin embargo, cada director, ha elaborado durante meses (a veces con años de anticipación) el tema que vuelca en su carpeta. Cada hoja será una escuadra, una carroza etc. que representará una idea, valor o mensaje que a la vez se inserta en el tema principal. Si el público, en lugar de presenciar su paso, con sólo una noción superficial, contara con más información, seguramente su apreciación sería aún más aprobatoria. Por lo demás, las ideas que desarrollan las comparsas conllevan  ingredientes valiosos de cultura, información histórica o reclamo social y conocerles resulta enriquecedor.

Es cierto: no se necesita contar con esos datos, pero si se los tiene, la valoración será muy otra. He ahí una de las asignaturas pendientes de nuestro carnaval; toda esa información le llega completa al jurado; el público de Gualeguaychú recibe sólo una idea general del tema y el visitante, casi nada. Porque ya ni se distribuye el folleto explicativo y aún así, lo recibe sólo la primera fila y cuando la comparsa ya está pasando. En Río de Janeiro p. ej., al turista se le entrega una revista completa con lujosa información. Acá ni siquiera los medios nacionales encargados de difundir el carnaval, se molestan mucho en explicar los temas o las escuadras. Pero cuando lo han hecho – en otros tiempos- el público aprobó con más entusiasmo. Muchas veces ha ocurrido que el juicio del público difiere del criterio final de los jurados. ¿No ayudaría a cerrar esa brecha, si contara con la misma información?

Lo que en concreto proponemos es que la organización del carnaval, por una parte, enfatice en la mejora de esta faltante. Por la otra, que los gualeguaychuenses se interesen y exijan más esa información. Y que todos aportemos para que finalmente el turista la reciba; cada uno de nosotros puede ser un transmisor.

Si se superara ese aspecto, el carnaval del país ganaría mucho más en preferencia.
Por ello El Día, a partir de esta edición y durante toda la temporada de carnaval, hará su aporte a la mejor información del público sobre los temas de las comparsas y otros antecedentes que seguramente ayudarán a integrarlo mejor con la fiesta que otorga prestigio a Gualeguaychú.

Lucha en el mundo por la prensa libre

Desde hace años la Federación Internacional de Editores de Periódicos, otorga un premio anual muy significativo. Podríamos parangonarlo con un “Nóbel del Periodismo”. La Pluma de Oro de la Libertad  -así se llama- tiene un valioso historial: en 1982 le fue conferida a Pedro Joaquín Chamorro (h) director de La Prensa de Nicaragua, cuyo padre fue asesinado por el régimen de Anastasio Somoza (h) contra el que su diario luchaba, e hijo de Violeta Chamorro, luego Presidenta de ese país.o


 

 

En 2001 le fue adjudicada al periodista U Win Ti, hoy de 80 años, por su lucha contra el régimen dictatorial birmano, uno de los más violentos negadores de los Derechos Humanos y de la libre expresión. Recién hace unos meses y por intensas presiones internacionales recuperó su libertad, aunque permanecen detenidos en Birmania numerosos periodistas y miles de presos políticos.

 En  2004 se le adjudicó al periodista uzbekistano Ruslan Sharipov, detenido un año antes por la ardorosa defensa de los Derechos Humanos y de la igualdad en su país. En 2005 le fue concedido a Akbar Ganji, periodista iraní detenido, aislado en una zona especial y sometido a torturas, quien alcanzó relieve mundial por sus célebres huelgas de hambre.

En 2007 se le concedió al periodista chino Shi Tao, pero en la prisión ni se enteró de tal  reconocimiento. ¿Cuál fue  su “delito”? haber revelado al mundo las verdaderas dimensiones de la masacre de Plaza Tian anmen en Pekín, 1989. Recordemos de paso,  que no es una plaza cualquiera: es la más grande del mundo con una superficie de 74 hectáreas. En esa oportunidad, estaba colmada de jóvenes que reclamaban por democracia y libertad. Cuando irrumpieron los tanques del ejército y arremetieron directamente contra ellos y se produjeron escenas de horror que sólo parcialmente trascendieron al exterior. Siempre se sospechó que la cifra de muertos alcanzaba a  miles, pero recién el mundo pudo enterarse de los detalles, cuando Shi Tao utilizando clandestinamente (allá están bajo control estatal) un correo de Yahoo, pudo enviar la información fronteras afuera. Todavía sigue detenido.

En 2008, nuevamente un periodista chino fue galardonado con la Pluma de Oro. Su delito consiste en informar hace tres años, sobre una grave amenaza a la salud de la población china por desidia de las autoridades, antes de que estas lo advirtieran como corresponde, para acotar riesgos.

El galardonado era Li Chongjin que a  raíz de sus denuncia había sido bárbaramente  torturado durante su prisión y a quien las autoridades le habían prohibido viajar a Suecia para recibir el galardón.  Si se nos permite la digresión, ello nos recuerda el caso del escritor  ruso Boris Pasternak, que habiendo enviado al exterior clandestinamente los manuscritos de su novela trágica “Dr. Zhivago” obtuvo por ella el Premio Nóbel de Literatura en 1958 y se le prohibió viajar- también a Suecia- para recibirlo.

Pero Li tuvo más suerte que su connacional de 2007. En efecto: esta vez, un periodista danés, Jen Jorgen Madsen -que había viajado acreditado para cubrir las recientes olimpiadas-  pudo evitar la frustración del año anterior al visitarlo personalmente y entregarle en mano propia el valioso premio

A esta altura, algún lector se preguntará qué tienen que ver con nosotros estos casos tan lejanos. Tienen mucho que ver: en  una fecha tan especial como el comienzo de un nuevo  año, nunca está de más echar un vistazo, aunque sea somero, a lo que ocurre en otras partes del mundo, para apreciar por contraste, el milagro diario de escribir  libremente para lectores que con libertad pueden elegir qué leer. Costó siglos de lucha.