A cinco siglos de la Reforma protestante

El 31 de octubre de 1517, en disconformidad con los abusos de la Iglesia Católica romana, el monje Martín Lutero clavó un escrito de protesta en la puerta de la catedral de Wittenberg (Alemania).

Por eso hoy todos los cristianos protestantes celebran los 500 años de la Reforma, ese cisma que consumó la ruptura de la unidad cristiana de la Europa feudal y causó una metamorfosis religiosa de alcance global.

El protestantismo presenta hoy diversidad de formas (muchas denominaciones), aunque todas tienen en común el pensamiento que hizo posible la ruptura con el papado en el siglo XVI.

Se identifican, en efecto, con aquella lista de las noventa y cinco tesis, como fue llamada, que contenía las objeciones de Lutero a la venta de indulgencias (especie de perdón de los pecados) en la Iglesia alemana.

Lutero puso además en discusión ciertas verdades religiosas enseñadas tradicionalmente por el catolicismo. Afirmó que la fe en Cristo salva, sin necesidad de hacer actos de penitencia ni de buenas obras. Y postuló la fe basada en las Sagradas Escrituras libremente interpretadas, sin la intervención de la Iglesia.

Desconoció consecuentemente la primacía papal y entonces nació una definición luterana de Iglesia: “Sociedad formada por la comunidad de los santos, esencialmente invisible y cuya cabeza es Cristo”.

La irrupción del protestantismo se explica en buena medida por la coyuntura histórica. En el siglo XVI se vivía un período de agitación de los espíritus. La Iglesia estaba atravesando uno de sus peores momentos. El desprestigio de la jerarquía católica, acusada de corrupción, se vivía con mayor vigor en Alemania.

Fue en ese país, en plena Edad Media, donde justamente el monje Martín Lutero lideró el cisma religioso, con la promesa de retornar a la “pureza” de la Iglesia Primitiva.

El teólogo evangélico René Krüger, en diálogo con este diario, explicó este año que el gran legado cultural del protestantismo tiene que ver con la libertad de pensamiento, un concepto que ha encarnado en Occidente.

Cabe consignar que los protestantes europeos se hicieron presentes en el Nuevo Mundo (América) a través de distintas modalidades. En Argentina, por ejemplo, la fe luterana arribó con los inmigrantes que se establecieron en el país en la década de 1830 y fundaron una primera congregación en Buenos Aires, cuyo pastor llegó en 1843.

Los colonos que a partir de mediados de ese siglo llegaron a las provincias de Santa Fe, Buenos Aires, La Pampa y Entre Ríos, vinieron en búsqueda de una nueva vida.

Arribaron aquí  provenientes de la región del río Volga (Rusia), luego de que el zar Alejandro II emprendiera una política de “rusificación”, dirigida a asimilar a las otras etnias que habitaban el imperio.

La situación política de Rusia, el régimen de reparto de la tierra y el la imposición del idioma y de la religión del país hicieron que la mayoría de estos colonos decidiera emigrar.

Las noticias que llegaban de América, donde los gobiernos se interesaban en recibir agricultores para sus tierras, los decidió a venir. La Argentina estaba en plena expansión.

Las fértiles tierras del departamento de Diamante fueron el espacio geográfico entrerriano que recibió al primer contingente de alemanes del Volga, entre los que había católicos y evangélicos.

Luego un grupo de los inmigrantes protestantes se dirigieron al sur entrerriano. Adquirieron tierras y fundaron en 1889 las aldeas San Antonio, Santa Celia y San Juan en el departamento Gualeguaychú.

Comentarios

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.