¿Cuánto vale el silencio?

Energía eléctricaSr. Director: Quiero compartir pensamientos como me salgan, en este entorno pueblerino y global, en esta encrucijada ambiental que somos como mundo moderno y subdesarrollado.

 

El mundo anda con nuestra energía, energía que nosotros tenemos la capacidad de direccionar, desde que nos levantamos hasta que nos acostamos y a veces también cuando dormimos elegimos sostener con la vida que nos sostiene un mundo que se expande mas allá de nuestra casa… lo que elegimos hacer con la energía que somos provoca un mundo y ese mundo nos afecta sí o sí y como sociedad del bienestar cuesta abandonar privilegios, y lo paradójico es que esto es así aun cuando abandonar esos privilegios sea para estar mejor.

Somos una sociedad narcotizada a niveles en los que no podemos elegir, porque como en un guión de una película de terror estamos inoculados por las necesidades del mercado que manipula nuestro deseo con fines lucrativos; corresponde a nosotros liberarnos o entregarnos y esta bueno que los gobiernos nos cuiden.

En la cumbre del clima que sucede por estos días en París se plantean el desafío de contener la temperatura del planeta, otra vez parece una película pero no lo es, contener la temperatura del planeta! Organizarnos para regular la temperatura del globo! Casi 200 ministros de todo el mundo tienen un borrador que da esperanzas… Analizar por qué los países poderosos que invierten el grueso de sus presupuestos en armas y sostienen guerras por mercados, estén acordando esto excede mi análisis, y sé que esta cumbre es gracias al trabajo voluntario de miles de personas que eligen empujar el mundo en el sentido que sienten correcto.

Los países desarrollados son por mucho los principales responsables de esta situación, pero olvidando esta distancia, como mundo globalizado nos vamos pareciendo, nos vamos estandarizando y podríamos preguntarnos si cambiar estándares es sencillo en el marco de un mundo dominado por el mercado; y el mercado son personas.

Dentro de las propuestas hegemónicas del sistema pareciera no haber salida, solo podemos imaginarnos crecer, el progreso no existe sino progresa y ese crecimiento que tanto necesitamos nos asfixia; si miras para los costados hay infinitas propuestas floreciendo, desde la permacultura, hasta las energías renovables, pero tenés que ser vos el que busca, el sistema todavía está inundado por otras lógicas.

A un click de provocar otro mundo, rodeados de propuestas que nos dicen que estamos a un click de provocar otro mundo, donde el click provoca por lo general el mismo mundo, porque nuestra vida cotidiana es diseñada, en mucho, por los cerebros que quieren hacer crecer la economía; según estudios, para la mayoría de la gente, es difícil pensar, desarrollar un criterio personal para analizar el mundo… es un trabajo, por lo tanto el que quiera tener criterio personal tiene que esforzarse y trabajar, no hay cosa que ayude más que ser tu propia propuesta. El mercado es cosa buena, si son libres y conscientes las personas.

En este menjunje, uno tiene que aprender a pararse, porque si te dejas llevar, las lógicas que mandan nos pierden en intereses que terminan provocando un mundo que nos perjudica; entonces, tomando una idea que con variaciones hace años la escucho en Gualeguaychú, ¿cuánto podemos enfrentar nuestros hábitos para transformar el Parque Unzué en un lugar sin autos?, ¿hasta donde estaríamos, en la medida de las posibilidades, dispuestos a ceder en nuestras costumbres para dejar entrar el silencio?

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