Diabetes Mellitus, conocer mi enfermedad puede mejorar la evolución

diabetes

 

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la educación es parte fundamental del tratamiento de la diabetes.

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

 

Según la OPS en América Latina existen aproximadamente 15 millones de personas con diabetes mellitus y esta cifra llegará a los 20 millones en 10 años, valor superior a lo esperado por el aumento poblacional.

Los factores que aparentemente más influyen en este incremento son la raza, el cambio de hábitos de vida y el envejecimiento de la población. Un dato que es interesante a tener en cuenta es la prevalencia de esta patología en las distintas zonas. Ha sido reportado que el porcentaje de personas con diabetes en las zonas urbanas oscila entre el 7 y el 8%, mientras que en las zonas rurales este porcentaje es de apenas el 1 o 2%.

La diabetes mellitus, como muchas otras enfermedades, suele diagnosticarse tarde. Es muy habitual que cuando una persona llega a su diagnóstico ciertas complicaciones que se denominan tardías, ya se encuentran en proceso.

Desde el momento del diagnóstico las alteraciones visuales se presentan en un 20% de las personas, las renales superan este porcentaje por algunos puntos (23%) y las que más se presentan, entre un 25 y un 40% son las neuropatías. Este último caso es lo que generará el “pie diabético”. Es una alteración en la circulación de los pies que lleva a trastornos de la sensibilidad, gran potencial infeccioso y en sus casos más extremos puede derivar en la amputación de parte de la o las extremidades.

Es inagotable la bibliografía sobre los beneficios del ejercicio físico en la población general y en distintos grupos con patología. Se han descripto beneficios desde la disminución de la presión arterial, hasta la prevención de distintos tipos de cáncer mediante el ejercicio físico. Es importante saber qué características debe tener el ejercicio físico para poder generar los beneficios que la literatura ha informado. Ya que dependiendo del tipo de ejercicio serán las adaptaciones que nuestro organismo tendrá que realizar y consecuentemente los beneficios para quien lo realiza.

 

-¿Cuál es el rol de la educación en el tratamiento de la diabetes?

Como toda enfermedad crónica (es decir que no tiene cura, pero si tratamiento) que la persona conozca de su enfermedad es fundamental, ya que es quien generalmente detectará cualquier alteración posible y podrá controlar de manera más efectiva su tratamiento.

La Organización Mundial de la Salud en base a muchos estudios científicos, ha puesto a la educación de la persona con diabetes como uno de los estándares indiscutibles del tratamiento.

El equipo de salud que esté a cargo del tratamiento de la persona con diabetes debe educar para prevenir las complicaciones a corto y largo plazo de esta patología.

 

-¿Cuál es el rol del ejercicio físico en el tratamiento de la diabetes?

Hay un sin número de estudios sobre las propiedades del ejercicio físico en las personas con diabetes. Ha demostrado ser eficaz para controlar los niveles de glucosa en sangre, regular la tensión arterial (comúnmente denominada presión arterial) y generar hábitos de vida saludable. Siendo esto último pilar fundamental para limitar el progreso de la enfermedad.

 

Se considera ejercicio físico a toda actividad planificada, estructurada y repetitiva. Esta definición es muy importante ya que nos está diciendo que “ir al trabajo caminando” no es considerado ejercicio físico. Si cumple un rol fundamental en relación a los hábitos saludables, pero no podemos pretender los beneficios antes mencionados con una actividad que no esté planificada, estructurada y que tenga una frecuencia determinada.

Las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud con respecto al ejercicio físico son las siguientes: en el corto plazo el objetivo del ejercicio físico debe ser cambiar el hábito sedentario, mediante caminatas diarias al ritmo de la persona. A mediano plazo, la frecuencia mínima de ejercicio deberá ser tres veces por semana en días alternos, con una duración mínima de 30 minutos cada vez. Por último, a largo plazo, se debe buscar un aumento en frecuencia e intensidad. Por otro lado, debe hacerse énfasis en la revisión de los pies antes de cada actividad física y después de la misma. Como se dijo antes, la alteración de la sensibilidad de los pies genera un escenario probable de lesión.

Es importante remarcar que, a excepción de la primera etapa, es fundamental que el entrenamiento sea supervisado y programado por un profesional de salud formado en el área.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica y trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

 

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