El castillo de naipes que construye la realidad y aprovecha la ficción

House of card UnderwoodCuáles son los ingredientes de la serie creada por Netflix -la mayor empresa de video online del mundo-, que atrapa al público de 190 países; la fascinación de conocer la política y los políticos por dentro; cómo se persigue y construye poder; intrigas, traiciones y altísimas cuotas de cinismo que generan una duda generalizada: ¿la realidad supera a la ficción

Florencia Carbone

 

 

Las noticias no son correctas. En la carrera presidencial de Estados Unidos los favoritos para reemplazar a Barak Obama no son dos, sino tres.

Anteayer, el tercero en discordia irrumpió en la campaña dando muestras de un excelente manejo del marketing y la publicidad. Desde entonces, la ex primera dama Hillary Clinton (Partido Demócrata) y el controvertido magnate Donald Trump (Partido Republicano) compiten por la atención del público con Frank Underwood.

¿Qué de quién se trata? Si todavía no escuchaste hablar de él, no pasará mucho tiempo antes de que lo hagas.

Frank Underwood es el personaje que encarna Kevin Spacey en House of cards (Castillo de naipes, en español), la serie creada por Netflix, que el viernes puso online la cuarta temporada.

La mayor empresa mundial de video por streaming (la tecnología que permite ver un archivo de audio o video directamente desde internet en una página o aplicación móvil sin descargarlo previamente en un dispositivo) desplegó una campaña de promoción tan ambiciosa y original que hasta logró colarse en uno de los museos más famosos de Estados Unidos.

El actor fue protagonista central del acto de descubrimiento de su retrato –en rigor, del retrato de su personaje en la serie-, que desde hace unos días forma parte de la colección de cuadros presidenciales de la Smithsonian National Portrait Gallery de Washington.

Es la primera vez que un mandatario ficticio -Frank Underwood-, se suma a la “única colección completa de retratos presidenciales fuera de la Casa Blanca”, en la que puede observarse a Washington, Lincoln, Reagan, Nixon y Bush, entre otros.

El artista británico Jonathan Yeo es el autor de la pintura en la que el siniestro e inescrupuloso Underwood (Spacey) posa sentado, con las piernas cruzadas, mirando al observador directamente a los ojos y con el puño cerrado.

La presentación de la obra de arte tuvo el mismo formato que tiene la de todo retrato presidencial “verdadero”. Incluyó al director de la galería y hasta a algunos miembros del cuerpo oficial de prensa de la Casa Blanca.

El cuadro estará exhibido en la galería hasta octubre, cuando la pintura que originalmente es dueña de esa ubicación, nada más ni nada menos que la del padre fundador de la nación norteamericana, George Washington, haya sido restaurada. La pieza original fue hecha por Gilbert Stuart en 1796.

 

Un poco de historia

house of Claire

La primera temporada de House of Cards se estrenó el 1º de febrero de 2013.

La serie tiene como protagonista principal a Frank Underwood, un político siniestro, “básicamente un cerdo y criminal que todos aman cuando caen en las telarañas de los pasadizos secretos de la política de la Casa Blanca, ocultos detrás de la demagogia y la agenda oficial; lejos, a veces, de los micrófonos de la prensa y más lejos aún de la ética”, según describe la crítica.

Underwood es el líder de los congresistas demócratas, y en los albores de la historia entabla una relación muy cercana con el recién electo presidente de los Estados Unidos.

Aunque pareciera ser una excepción en su vida, esa vez el personaje falla en sus cálculos y el Presidente termina designando para el puesto de Secretario de Estado (nuestro canciller) a otro político. Ese es el disparador de todo.

Entonces empiezan a mostrarse entretelones de la política ¿ficticia? Decenas de personajes corriendo detrás de la fama, el honor, un cargo y, a veces, su dignidad o el bien de la sociedad. En paralelo, un Underwood manipulador que va trepando en la pirámide de poder sin prurito alguno (si hace falta matar a alguien, “habrá que hacerlo”).

La calidad y niveles del argumento, la producción y el elenco hicieron que tanto la serie como sus protagonistas recibieran postulaciones para los premios más prestigiosos de la televisión (en el camino lograron un centenar de nominaciones y galardones para premios como los Emmy y los Globos de Oro).

Sumado a los atributos propios de la serie, el fanatismo que despertó (y despierta) entre los famosos es una de las características que más réditos le ha dado.

El FAN Nº1 es el propio –y verdadero- presidente estadounidense, Barack Obama que para el Día de los Inocentes grabó un video en el que imitó a su homólogo en la ficción.

“Hola a todos. No soy Frank Underwood. Soy Barack Obama. Feliz Día de los Inocentes”, dijo el mandatario con la mirada fija en el lente de la cámara (como hace el personaje de la serie). Y remató: “Frank lo aprendió de mí”.

En la Argentina son muchos los políticos y famosos que se declaran fanáticos de la serie y Netflix aprovechó todo para su campaña de promoción de la cuarta temporada.

Desde su cuenta en Twitter, Underwood “opinó” sobre el discurso del presidente Mauricio Macri en la apertura de sesiones en el Congreso, se burló de la “perfecta” presidencia de 12 horas de Federico Pinedo y hasta envió cartas (firmadas de puño y letra), bufandas y pantuflas presidenciales a periodistas, actrices, conductores y productores varios para anunciar el desembarco de la nueva temporada.

En los 13 capítulos que habilitó Netxflix se verá la estrategia que Underwood despliega para lograr su reelección como presidente.

La agenda norteamericana refleja por estos días lo que ocurre con congresistas, distritos, acuerdos ocultos y frases polémicas, aspirantes a transformarse en candidatos, super martes, alianzas… El tema es que los fanáticos de la serie podrán confundir en más de una oportunidad el límite entre ficción y realidad.

Los interesados pueden navegar por www.fu2016.com el sitio oficial de Underwood para su reelección, que contempla hasta un apartado de prensa para descargar cabezales para Facebook o Twitter mostrando el apoyo a la postulación, o ver en la televisión algunas de sus propuestas.

En uno de los avances de la cuarta temporada de House of cards, el protagonista promueve su candidatura ficticia con un discurso que bien podría ser utilizado por cualquier candidato real: “Dicen que tenemos los líderes que merecemos. Bueno, esto es lo que yo creo que América merece: un líder que no tenga miedo de mirarte a los ojos y decirte lo que cree. Creo en poner a las personas por delante. Creo en poner a América de nuevo en marcha. Creo en abrir puertas. Y estoy deseando trabajar con ambos lados para que todos consigamos lo que queremos”, asevera Underwood.

Pero mientras el hombre que quiere seguir gobernando los destinos de la principal potencia del mundo pronuncia esa sucesión de buenas intenciones desde el famoso Despacho Oval, el espectador puede ver en una sucesión de imágenes simultáneamente, acciones ocurridas a lo largo de la serie que muestran la flagrante contradicción entre las palabras y los hechos.

“Soy un hombre humilde, nunca he olvidado de dónde vengo. He sufrido críticas, pero nunca he dado por hecho su apoyo. Creo en dirigir a las personas en la dirección correcta pero, al final, todos deberíamos ser libres para tomar nuestras propias decisiones”, agrega Underwood antes de la sentencia final: “Dicen que tenemos los líderes que nos merecemos. Yo creo que América se merece a Frank Unerwood. Y en su corazón, saben que tengo razón”.

¿Será que como dijo el escritor mexicano Xavier Velasco –otro de los fanáticos de la serie- “la realidad es la que le da permiso a la ficción para relevarla”?

Por ahora, ganan las dudas a las certezas.

 

Algunas de las maquiavélicas frases de Underwood

 

  • No somos nada más ni nada menos que lo que elegimos revelar de nosotros.
  • Hay muchas cosas sagradas a las que les tengo respeto, las reglas no están entre ellas.
  • El poder se parece mucho a la inmobiliaria. Es todo sobre ubicación, ubicación, ubicación. Mientas más cerca estés de la fuente, mayor será el valor de tu propiedad. Cuando la gente vea estas fotos siglos más tarde, ¿a quién verán sonriendo al borde del cuadro?
  • La democracia está sobrevalorada.
  • Quizá crean que soy un hipócrita. Pues deberían hacerlo.
  • Hay dos tipos de dolor: el que te hace fuerte y el inútil, el que sólo te hace sufrir. Yo no tengo paciencia para las cosas inútiles.
  • Sólo hay una regla: cazar o ser cazado.
  • Amo a esa mujer. La amo más de lo que los tiburones adoran la sangre.
  • ¡Qué desperdicio de talento! El eligió el dinero en vez del poder, un error que casi todos cometen. Dinero es la gran mansión en Sarasota que empieza a caerse a pedazos después de diez años. Poder es el viejo edificio de roca que resiste por siglos. No puedo respetar a alguien que no entienda la diferencia.
  • El camino hacia el poder está pavimentado de hipocresía.
  • Siempre he detestado la necesidad de dormir. Al igual que la muerte, pone incluso a los hombres más poderosos de espaldas.
  • Tusk (un personaje) entiende la diferencia entre dinero y poder. Eso es precisamente lo que lo hace peligroso. El no mide su riqueza en jets privados, sino en almas compradas.
  • El éxito es una mezcla de preparación y suerte.
  • Hay dos tipos de vicepresidentes: los que se dejan pisotear y los que pisotean. ¿Cuál creen que yo pretendo ser?
  • Los amigos son los peores enemigos.
  • La proximidad al poder engaña a algunos a creer que lo ostentan. Yo pongo fin a esa clase de pensamiento antes de que empiece”.
  • No existe la Justicia. Sólo partes satisfechas.

 

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