Un edema muy especial

Como consecuencia de una obstrucción en el sistema linfático, especialmente después de las cirugías oncológicas, aparece el tan temido linfedema.

 

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Por Elsi Rodríguez

 
Cuando por alguna razón se produce una obstrucción, disfunción o destrucción del sistema linfático, la linfa se acumula en los espacios intersticiales de los tejidos, principalmente en la grasa subcutánea, formándose así un cuadro de depósito anormal lo que lleva al edema (hinchazón). Algunas cirugías oncológicas facilitan el edema linfático post.operatorio.
Para poder entender mejor el funcionamiento circulatorio de nuestro organismo debemos saber que el sistema linfático no es un sistema separado, colabora en la circulación, forma parte junto a las arterias y venas, del aparato circulatorio y se encuentra distribuido por todo el cuerpo humano. “Por los conductos linfáticos circula linfa, un fluido móvil que proviene de la sangre y vuelve a ella por medio de los vasos linfáticos. La linfa está formada por un poco de sangre y de otros líquidos del organismo. Es de gran importancia el buen funcionamiento de este sistema, dado que constituye un sistema de transporte secundario,” comenzó diciendo en la charla la Licenciada en Kinesiología y Fisiatría, Marta Ross.
 
¿Cuál es su función específica?
El sistema linfático es un sistema de drenaje, que barre los desechos que no logra llevarse el sistema venoso, por ejemplo proteínas de gran tamaño. Este fenómeno de eliminación proteica del intersticio celular es fundamental para que no se formen edemas. 

¿Edema es sinónimo de linfedema?
No, un edema puede aparecer luego de una cirugía en la zona operada, ya sea en un brazo, en la pierna, en la cara, en el abdomen, pero también se evidencia hinchazón luego de un traumatismo, un golpe, un esguince. Todas estas causas provocan el extravasado de líquido del medio intracelular al extracelular pudiendo ser visible este signo a través del edema que se produce en la zona.
 
¿Y para que sea edema linfático?
Si todo el sistema está bien con una rehabilitación todo vuelve a su estado normal, pues se produce la reabsorción del líquido. En cambio, hablar de linfedema es hablar de una patología crónica, pro­vocada por una insufi­ciencia mecánica de los vasos linfáticos en la cual la carga linfática es normal, pero el sistema no está en condiciones de reabsorber y eliminar las proteínas que salen ininterrumpida­mente de los capilares sanguíneos. La linfa no se bombea por sí sola, su circulación depende de la presión del sistema circulatorio y del efecto de masaje de los músculos.
 
¿Cuál es la causa que lo provoca?
El linfedema puede ser secundario a una causa como puede ser una cirugía, en el caso de extracción de ganglios linfáticos, o porque pueden ser dañados por los rayos que se aplican, que suele darse en las cirugías oncológicas. Esto produce una alteración del circuito del barrido linfático y con el tiempo puede aparecer el edema. También los hay de causa primaria o genética.
 
¿Ese edema que usted denominó “característico” qué signos y síntomas tiene?
Lo primero que se da es un aumento de volumen por la acumulación del líquido, eso trae pesadez, dolor, cansancio, puede haber calambres, sensaciones de hormigueos. En un segundo estadio aparecen alteraciones en el trofismo de la piel, con cambios en el color, en la consistencia, placas induradas. El tercer estadio es la complicación mayor conocida como elefantiasis, donde el miembro que tiene alterada la función linfática, aumenta enormemente su volumen, se vuelve duro y no tiene, en sí, vuelta atrás.
 
Esta alteración tan importante ¿qué tratamiento tiene?
El tratamiento del edema linfático debe ser multidisciplinario, enfocado desde lo médico-farmacológico, desde la dieta, y desde lo fisiokinesiológico. Lo ideal sería en el caso de las cirugías, que desde el preoperatorio el kinesiólogo prepare al paciente en cuanto a la movilidad, a la información de lo que le van a hacer y lo que hay que trabajar para la mejor evolución. Apenas realizada la operación ya es tiempo de actuar, de acuerdo al cuadro del paciente, si hay una tendencia o ya se ha formado algo de edema, se puede trabajar con drenaje linfático manual (DLM), vendas frías, presoterapia secuencial. No debemos omitir el tratamiento de la cicatriz, sobre la que hay que evitar retracciones de la misma. 
 
¿Cómo es el drenaje linfático manual?
El DLM es una técnica específica que nada tiene que ver con los masajes que se realizan en músculos contracturados, sino que tiene otra característica. Primero se hacen maniobras para estimular el bombeo linfático, luego otras de apertura y de vaciado y luego el tercer paso que es el de reabsorción o de drenaje propiamente dicho, con un masaje superficial y de ritmo lento, en forma de anillo tratando de llevar la linfa hacia las zonas colectoras. Esta técnica actúa barriendo la parte “dura” del edema, donde hay un alto grado de proteínas, células muertas, productos de desecho.
 
¿Y la presoterapia secuencial?
Es el complemento del drenaje manual, ya que consiste en un aparato de fisioterapia que posee unos terminales con forma de manga o bota, que produce un bombeo con variaciones de presión que ayudan a reabsorber la parte líquida del edema.
 
Finalmente Ross nos dijo: “El linfedema es una patología crónica, por eso el kinesiólogo es el encargado de evitar que el edema sea importante, de educar al paciente en cuanto a lo que puede y debe hacer, y lo que lo puede perjudicar. Un linfedema no será complicado cuando se mantenga una fluida relación kinesiólogo-paciente.”  
 
 
 
Lic. Marta ROSS
-          Licenciada en Kinesiología y Fisiatría
 
 
 
 
 

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