ElDía con Gustavo Zerbino, sobreviviente del Milagro de Los Andes

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Es uno de los 16 rugbier uruguayos que en 1972 sobrevivió 72 días cuando el avión que lo llevaba a Chile se estrelló en la cordillera. Fue el encargado de cerrar el Congreso Hereford en la ciudad, donde emocionó a todos con su historia de vida y su ejemplo de autosuperación.

Hasta el 13 de octubre de 1972, el uruguayo Gustavo Zerbino era un adolescente típico más, con las preocupaciones habituales y que estaba listo para sorprenderse con todo lo nuevo que siempre ofrece el mundo.

Pero ese día en particular se encontraba en el vuelo 571 de la Fuerza Aérea Uruguaya junto a 40 personas más, todos integrantes y familiares del equipo de rugby Old Christians Club que viajaban a Chile para enfrentarse con los Old Boys, hasta que de pronto todo cambió cuando el avión se estrelló contra un glaciar perdido en medio de la cordillera de Los Andes.

Y fueron noticia mundial cuando 72 días más tarde, contra todos los pronósticos, 16 de ellos lograron sobrevivir a uno de los escenarios más adversos alguna vez planteado y hasta imaginado.

Esta semana, uno de esos 16 sobrevivientes a lo que pasó a la historia como “El Milagro de los Andes” estuvo en Gualeguaychú: Gustavo Zerbino dio la charla de cierre de la V Jornada Hereford de la Mesopotamia que se realizó en la ciudad, y una vez más, como en todos los lugares por donde pasa, emocionó a su auditorio con su relato y su ejemplo de autosuperación.

“A casi 5000 metros de altura, la mente actúa en cámara lenta, te sale sangre de nariz, el corazón parece que se te va salir por la boca y a los pulmones tarda en llegar el poco aire que entra”, describió en un diálogo íntimo con ElDía cómo fue salir adelante en medio de la cordillera y con la certeza de que nadie los estaba buscando.

Durante la charla que dio en la sede de la Sociedad Rural llamada “Gestión en la Adversidad” destacó  que toda persona, en algún u otro momento, vive su propia cordillera, y que dependiendo de cómo encare el problema logrará superar ese obstáculo: “Son los patrones de conducta los que debemos pulverizar, todo aquello que nos hace ser parte del problema y no de la solución”, subrayó ante de explicar que “la clave del ‘milagro’ fue haber construido en esa adversidad una sociedad solidaria. Las fuerzas de los seres humanos, o de un país, son ilimitadas si trabajamos en conjunto”.

“Cuando les decís que cada uno tiene su propia cordillera vos lográs que ellos se metan en sus propias historias. No hay un dolorímetro ni un angustiómetro para medir el dolor o la angustia. Cada cual vive su historia a su manera y es la peor porque es la de cada uno”, resaltó Zerbino en su paso por Gualeguaychú.

Lograr lo imposible

El glaciar donde los rugbiers uruguayos sobrevivieron más de 70 días tiene una temperatura que oscila entre los 42 grados durante la tarde y los menos 35 grados por la noche. Ninguno llevaba ropa para nieve, y su único abrigo eran mocasines de cuero, medias de nylon, pantalón de vestir y algún que otro pullover o blazer. Dormían acurrucados entre los restos del avión, uno al lado del otro, tratando de mantener el calor corporal, muchas veces golpeándose mutuamente con los puños.

“Éramos jugadores de rugby capaces de levantar a un adversario de 90 kilos y tirarlo al piso como si nada, pero en el llano. En la cordillera, en cambio, necesitábamos entre tres o cuatro personas para levantar ese peso”

“Noticia de último momento: confirman que el avión de la Fuerza Aérea Uruguaya se da por perdido, por lo que las fuerzas argentinas, uruguayas y chilenas suspenden la búsqueda, que dentro de cuatro meses, después del deshielo”, fueron las palabras que escucharon en una radio que habían logrado hacer funcionar. “A partir de ese momento, vivir o morir dependía de nosotros, quedando en claro que la aceptación es el paso que produce la diferencia”, relató.

“El glaciar en el que tuvimos tiene más de 3000 años, y nunca antes un ser humano había estado en ese lugar. Ese fue nuestro hábitat, el lugar donde aprendimos cosas que no sabíamos, aunque con el tiempo entendí que ese conocimiento está en nuestro ADN, y cuando el mundo se pone en tu contra, de alguna manera sale de adentro nuestro”, graficó de manera grandilocuente, aunque inmediatamente después advirtió sobre preocupación vinculada a los nuevos “vicios tecnológicos” actuales: “Hoy la gente no piensa porque le pregunta todo a Google. Eso hace que se pierda la capacidad de discernir, aprender, de darnos cuenta por nosotros mismos de las cosas y de pensar algo distinto, aunque no por eso nos transformemos en malas personas”.

El día después de sobrevivir en la cordillera

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Casi dos meses después del accidente y tras varios intentos fracasados de establecer comunicación más allá de la montaña, dos de ellos —Fernando Parrado y Roberto Canessa— salieron en busca de ayuda. Luego de una travesía de 10 días a la deriva, encontraron a un arriero chileno que pastoreaba a sus vacas. A partir de entonces comenzó el rescate de los que estaban varados en la nieve.

Además de Parrado y Canessa, las personas que pudieron sobrevivir al impacto y a los 72 días siguientes en medio de la cordillera fueron José Pedro Algorta, Carlos Páez, Roberto François, Eduardo Strauch, Alfredo Delgado, Roy Harley, Gustavo Zerbino Antonio Vizintin, Adolfo Strauch, Ramón Sabella, Álvaro Mangino, José Luis Inciarte y Daniel Fernández.

En junio de 2015 falleció el primero de los sobrevivientes, Javier Methol, a los 79 años, quien participó en varias charlas relacionadas con el caso y presentó una carta titulada ‘Hablé con Dios’ en relación al fatídico acontecimiento.

Uno de los puntos que ha contribuido a que la historia del “Milagro de Los Andes” diera la vuelta al mundo fue la manera que encontraron poder alimentarse: ante la falta de comida, llegaron a tomar la dura decisión de comer parte de los cuerpos de sus compañeros y familiares fallecidos

En sus últimas conferencias, Carlitos Páez ha pedido a los asistentes que levanten la mano si no hubieran hecho lo mismo. Hasta el momento, nadie la ha alzado, dice.

Una historia contada mil veces

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Las vivencias de los 16 sobrevivientes en aquel lugar remoto quedaron inmortalizadas tanto en la literatura cono en el cine. Muchos han sido los libros y documentos que trataron el tema, escritos incluso por los supervivientes.

El más famoso sea, quizás, el titulado “Milagro en los Andes”, que escribió Nando Parrado, el encargado de salir de la cordillera y volver con el rescate para sacar a sus compañeros

Otro de los más famosos es “¡Viven!”, escrito en 1974 por Piers Paul Read, basado en los testimonios de los chicos. Años después, este libro fue llevado al cine con un film homónimo en 1993.

“La película ‘Viven’ fue muy respetuosa, pero en una hora y media no se puede contar lo que pasó en 72 días”, reflexionó Zerbino en declaraciones a ElDía, quién enseguida amplió: “El film fue escrito por los norteamericanos, una sociedad que gusta de los personajes tipo John Wayne o Rambo. Sus historias reflejan más la idea del héroe solitario e individual porque no les gusta las historias donde es un equipo el protagonista”.

“Sin dudas, lo que mejor refleja lo acontecido es el libro ‘La Sociedad de las Nieves’, que habla de  sentimientos y emociones contada por personas como nosotros: uruguayos, rioplatenses y latinos”.

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