Elogio de la risa, sanadora universal

Hay un redescubrimiento del humor como estrategia extraordinaria de supervivencia del homo sapiens. Probablemente sea la medicina más eficaz, y más barata, para lidiar con las contradicciones de la vida.

Aunque suene paradójico la risa es un tema serio, de suma importancia (aunque lo risible se asocie a la falta de seriedad), prueba de lo cual es el hecho de que pensadores de todos los tiempos buscaron explicar lo cómico, como un rasgo saliente del ser humano.

Platón, Aristóteles, Descartes, Hobbes, Kant, Schopenhauer, Spencer, Emerson, Darwin, Wundt, Bergson, Sartre, por ejemplo, se han dedicado a reflexionar sobre este cualidad.

“El hombre es el único ser viviente que ríe”, ha dicho el gran Aristóteles, para quien el niño ríe por primera vez a los cuarenta días de su nacimiento, y en ese momento se convierte en un ser humano.

Hay cierto consenso respecto de que la risa es causada por el contrasentido. Jean Paul Sartre especula que lo cómico consiste en el “contraste infinito” entre la razón y el mundo dado, en tanto Arthur Schopenhauer postula que la risa es la expresión de “la incongruencia súbitamente descubierta entre un concepto y los hechos reales”.

Para el filósofo del lenguaje Mijaíl Bajtín la “risa es ambivalente: alegre y llena de alborozo, pero al mismo tiempo burlona y sarcástica, niega y afirma, amortaja y resucita a la vez”.

El humor nos puede salvar, tiene un poder curativo extraordinario. Así pensaba el escritor Víctor Hugo, para quien “la risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano”.

En esta línea se inscribe el psiquiatra Viktor Frankl, quien en su libro “El hombre en busca de sentido” señala que “el humor es una de las armas con las que el alma lucha por su supervivencia”.

El fundador de la logoterapia, y sobreviviente de los campos de concentración nazi, sostiene: “El humor puede proporcionar el distanciamiento necesario para sobreponerse a cualquier situación, aunque sea por unos segundos”.

Y añade: “Los intentos por desarrollar el sentido del humor y ver las cosas bajo una luz humorística son una especie de truco que aprendimos mientras dominábamos el arte de vivir pues aun en un campo de concentración es posible dominar el arte de vivir”.

Desde hace algunos años el humor atravesó el solemne cerco del mundo médico y se posicionó como herramienta terapéutica. Hoy figura en publicaciones científicas e instituciones internacionales proclaman su eficacia.

Se suelen mencionar dos hitos importantes en lo se ha dado en llamar la “medicina de la risa”. Por ejemplo cuando el editor científico Norman Cousins confesó en la revista New England Journal of Medicine que diez minutos de cine cómico equivalían a dos horas de anestesia.

Otro hecho se vincula al estadounidense Hunter Doherty ‘Patch’ Adams, conocido como el médico de la risoterapia, quien colonizó los hospitales del planeta con “payamédicos”.

Los beneficios de la risa se expanden en el terreno psicoemocional. Por ejemplo, estimula el sistema inmunitario, al tiempo que reduce el estrés y los síntomas de depresión y ansiedad.

“El reír nos salvará la vida, está demostrado clínicamente”, asegura  por su lado el director del departamento de Neurociencia del hospital Fatebenefratelli de Milán, Claudio Mencacci.

“El humor es generosidad, es cuidar, es un derecho humano”, afirma el humorista y actor El Gran Gustaf. En tanto que el payaso Jango Edwards habla de la risa como un “arma de construcción masiva”.

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