Cómo entrenar los músculos del cerebro

CerebroLa neurociencia, disciplina en auge, insiste en la necesidad de entrenar el cerebro como si fuese un músculo, haciendo del ejercicio cognitivo una práctica diaria que trae grandes beneficios.

De hecho ya existen verdaderos “gimnasios mentales”, centros donde no se ejercitan extremidades abdominales ni glúteos ni los bíceps, sino “músculos” como la memoria, la lógica y el razonamiento.

La idea que hay detrás es que fortalecer y cuidar el cerebro es vital para una vida sana y plena. En realidad nada que en la antigüedad no se supiese, ya que griegos y romanos eran conscientes del vínculo indisoluble entre lo espiritual y lo físico.

“Mens sana in corpore sano” (mente sana en un cuerpo sano), una cita latina que proviene de las Sátiras de Juvenal, en el siglo II, confirma que aquí no hay nada nuevo bajo el sol.

Como sea, lo cierto es que hoy  goza de predicamento científico la premisa de que hay que trabajar el cerebro como órgano corporal, entrenándolo mediante ejercicios mentales diversos.

Muchas personas que desean mantener su mente activa concurren a centros especializados, donde a través de un entrenamiento personalizado se mejoran las distintas funciones cognitivas.

Aquí hay que distinguir entre los programas dirigidos a la rehabilitación o estimulación para mantener las capacidades mentales de quienes tienen alguna patología aguda o neurodegenerativa, de aquellos que pretenden potenciar capacidades mentales en personas sanas.

Los expertos señalan que para tener un “cerebro en forma” valen algunas recomendaciones, como dormir bien, hacer ejercicio regularmente, bajar los niveles de estrés, tener una dieta balanceada, y aprender a hacer cosas nuevas.

En cuanto a las actividades cognitivas que sean desafiantes para mantener un adecuado funcionamiento cognitivo, la lista varía según los programas de entrenamiento.

Algunos de ellos mencionan estas tareas: aprender un nuevo idioma; aprender y practicar meditación; ser curioso, es decir estudiar sobre temas que nos interesan; realizar actividades culturales (cine, teatro, museos, recorre la ciudad y aprender su historia).

También se aconseja cambiar los hábitos: si hace años se juega al truco, comenzar a hacer palabras cruzadas; si se toma siempre el mismo camino a casa, transitar otros distintos; o comenzar un nuevo hobbie.

Se insiste en la necesidad de salir de la zona de confort, es decir el cerebro crece y se enriquece cuando se lo enfrenta a situaciones que lo desafían. Al respecto, quienes leen un libro al mes, deberían intentar leer dos o uno más complejo.

Por otro lado, se menciona que el factor lúdico es clave. Hay distintos juegos de mesa que permiten activar diferentes áreas del cerebro. Suele elogiarse, en particular, al ajedrez, que necesita de mucha estrategia, abstracción y flexibilidad cognitiva.

Una herramienta de pensamiento recomendable es la lectura, una práctica que permite tener activos los conocimientos previos. Como postula Iván Izquierdo, el científico latinoamericano más reconocido en asuntos de la memoria.

“Al leer –dice-, uno ejercita su memoria visual, su memoria verbal, la memoria de otros idiomas que usted acaso conozca, la memoria de los sinónimos, la memoria de imágenes. Uno lee la palabra ‘árbol’ y pasan por su cabeza infinitas imágenes de árboles. La lectura es la forma que evoca más tipos de memoria”.

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