Entrerriana guardó su pelo durante 45 años y ahora lo donará

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Rosa Suschevich, de 74 años, se enteró de la ONG que realiza pelucas para chicos con cáncer, y sin dudarlo buscó en el arcón de sus recuerdos los 45 centímetros de pelo que se cortó hace 45 años para donarlo.

La crespense Camila Schmidt Gassmann tiene de 10 años y el 17 diciembre del año pasado cortó su pelo y lo donó a la ONG de Gualeguaychú “Pelucas de Esperanza”, que confecciona pelucas para personas con cáncer.

La pequeña participó de una jornada de Peluquería Solidaria que tuvo lugar en el Club Social de Paraná, el lunes 12 de ese mes, a beneficio de la asociación civil Arco Iris que acompaña a las familias y pacientes del Servicio de Hematología del Hospital Materno Infantil San Roque. Allí conoció a integrantes de la ONG Pelucas de Esperanza, organización de mujeres que recicla y confecciona pelucas y postizos destinados a pacientes oncológicas que al encontrarse bajo tratamiento de quimioterapia pueden así suplir la pérdida de cabello por una peluca, careciendo de recursos para hacerlo.

El impacto que causó la decisión de Camila por su edad y sus convicciones provocó una reacción en cadena con decenas de mujeres que acercaron mechones de pelo en apoyo a la iniciativa. Muchos creyeron que con el paso de los meses la llama, tal vez, se iría apagando de a poco, pero lejos de eso, el hecho que a fines del año pasado trascendió ampliamente la intimidad de la familia, sigue generando una cadena que, afortunadamente, parece interminable.

En esa cadena van apareciendo, paulatinamente, historias hermosas de solidaridad, que demuestran que no todo está perdido, que hay mucha gente haciendo cosas buenas en muchos lugares.

Son historias que merecen ser contadas. Como la de Rosa Suschevich, quien a punto de cumplir 75 años en agosto, muestra un espíritu inquebrantable, una fortaleza envidiable y un espíritu arrasador, entendiendo que siempre se puede hacer algo más para ayudar a que otros estén un poco mejor.

Una historia que vale la pena contar

Durante 45 años ella guardó pelo en una caja y ahora, enterada de la movida solidaria, decidió donarlo. “Era un recuerdo, pero cuando escuché la noticia, decidí donarlo. El paquete armado tiene 46 años y son 45 centímetros de pelo. Me lo corté cuando fui mamá de mi hija, que hoy tiene 45 años. Estaba de 6 meses de embarazo en ese momento, me lo corté porque un día me agaché para lavarme el pelo y, por problemas de columna, no podía enderezarme. Lo corté, lo até de dos puntas y lo guardé. Ahí quedó. Y fueron pasando los años”, dijo.

Explicó que “lo llamativo es que ahora descubrí, al abrir el envoltorio, que el pelo se mantiene intacto y hasta con brillo. Nos lavábamos con agua de lluvia en ese momento, ni champú casi usábamos. Es de color castaño claro, tiene brillo, no tiene olor, es como que me lo hubiera cortado ayer. Está intacto. Lo guardé porque no lo quise tirar, como un recuerdo personal, sin pensar jamás que la vida me daría esta posibilidad de ayudar a través del pelo. Lo guardé en una bolsa de nylon, no tuve mayores cuidados, no hice nada especial. No lo saqué en ningún momento, no lo ventilé y obviamente no pensé que serviría para una acción solidaria tan hermosa. Hasta dos pelucas se podrán hacer con ese cabello, al menos es lo que me dijeron”, contó emocionada.

Agregó que “Jamás pensé que sería útil. Ahora con esta movida de Gualeguaychú decidí sumarme y es linda la repercusión que se va generando. Ojalá más gente siga colaborando”.

Conocer para ayudar

Rosa Suschevich es mamá del diputado provincial Daniel Koch. Sin embargo, por estos días ella es la generadora de noticias. “Todo se fue dando por casualidad. Las pelucas se hacen en Gualeguaychú, allí pidieron pelo para pelucas en el marco de una campaña a través de los medios de comunicación, vi la noticia en la televisión y decidí donarlo. No sabía a dónde dirigirme, pero por esas casualidades de la vida justo pasó por mi casa una cobradora del Cable local que hizo los primeros contactos, averiguando las formas y maneras. Empezó la rueda que afortunadamente terminará de la mejor manera, con una bendición, porque así lo siento, es una bendición que después de tantos años el pelo le sirva a alguien. Es algo hermoso y me pone feliz”, comentó.

Aclaró que el cabello aún no llegó a destino, pero hay una razón. “En estos día estaba previsto el envío a Gualeguaychú, por lo que me comentaron. Afortunadamente una de las razones de la demora es que aquí, en General Ramírez, apareció mucha gente más con ganas de donar y entonces decidieron llevar todo junto. Es gratificante lo que está sucediendo y es bueno que estas historias se conozcan para que más gente se entere y colabore”.

Joven de espíritu

Rosa Suschevich siguió su relato y comentó que “Tengo una vida en la que me pasó de todo, de lo bueno y lo no tan bueno. Tengo diez cirugías, tuve cáncer de pecho, pero sigo acá, luchando y tratando de estar bien. Vivo sola, tengo cuatro hijos, uno está en Estados Unidos, una en Libertador San Martín y otra en Buenos Aires, además de Daniel, que por su función suele estar en Paraná toda la semana. No tengo a nadie aquí conmigo, pero me levanto temprano todos los días y estoy con ganas de hacer cosas permanentemente. Tengo árboles frutales, huerta, busco actividades siempre para mantenerme activa. Es lo que el médico me pide constantemente. Hasta viajes con el Centro de Jubilados hago a veces, cuando puedo”.

El ejemplo de una niña en Crespo movilizó a muchos. Esos muchos movilizaron a otros tantos. Y entre esos tantos apareció Rosa, que se conmovió, reaccionó y tomó la decisión de donar el pelo guardado por más de cuatro décadas. Entendió que también era una oportunidad para continuar la cadena solidaria, que tiene un principio pero, afortunadamente, no tiene fin. (Fuente: Paralelo 32)

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