El esfuerzo debe valer la pena

Melchiori

No es momento de permitirnos bajar los brazos, de renunciar a la esperanza, de frustrarnos por no haber visto aún todos los resultados esperados, es el de intentar transitar un nuevo y necesario escalón para conseguirlos.

Por Javier Melchiori

A partir de las elecciones PASO del próximo mes de agosto, comenzaremos a vivir un proceso que culminará con las elecciones generales legislativas del mes de octubre, simplemente definitorio para los destinos de nuestra Nación; instancia quizás no dimensionada,  más aún, varios sondeos indican cierta indiferencia o apatía.

Sencillamente,  ponemos en juego la posibilidad de consolidar definitivamente esta titánica tarea de normalizar al país del descalabro heredado primero, para luego profundizar los cambios y encaminarnos a esos lugares de privilegio que merecemos y abandonamos hace tiempo. No podemos negar, que con aciertos y errores, se está en procura de ese nuevo rumbo, más allá de cuestiones coyunturales propias de la crisis estructural que en estos meses ha tocado enfrentar. Digo esto porque es uno de los tres poderes que hacen a la República, el Legislativo, que modificará  su composición con las decisiones que se viertan el próximo octubre 2017.

Su relevancia radica en que el actual gobierno nacional desde el Poder Ejecutivo sobre ciertas temáticas, si bien puede promoverlas, no puede resolver ni decidir, ya que son resortes exclusivos del Poder Legislativo, de ahí que resulta imperioso modificar su actual composición. La actual dista bastante de lograr las mayorías necesarias para impulsarlas y al mismo tiempo contra-restar a quienes no tienen ningún tipo de interés en que estos cambios se produzcan; ya sea por mezquindades políticas o porque necesitan resistir  ya que en muchos casos se pondrán en juego sus destinos.  Cuestión que marca una gran diferencia respecto al rol del Congreso del gobierno anterior, que con sus mayorías automáticas convalidaba todo lo impulsado desde el ejecutivo.-

Desde muchos lugares, varios de ellos conociendo claramente que no se puede, se fogonea la crítica que no se avanza sobre determinadas cuestiones, que por otra parte, en casi todas ellas el Ejecutivo tiene decidido hacerlo, y la respuesta está en el párrafo anterior; no se tienen las mayorías parlamentarias para realizarlas. ¿O acaso la remoción de los jueces militantes que protegen la obscena corrupción; qué los corruptos dejen de ampararse en sus fueros; qué la reforma electoral termine con los vicios y trampas enquistados; que la reforma tributaria deje de perjudicar a los que menos tienen; qué la reforma laboral y sindical permita que el verdadero beneficiado sea el trabajador y no terceros que los utilizan para enriquecerse; qué se avance en la reforma educativa, etc., etc., no dependen del poder legislativo? ¡Claro que sí!

Está claro en los temas que sí se ha avanzado, no es el objeto de este artículo enumerarlos, pero están relacionados con las posibilidades que se tienen desde el Poder Ejecutivo, como así también, la profundidad con que se han podido implementar. Solo por poner un ejemplo en la parte impositiva se elevaron el mínimo no imponible y las deducciones personales, originando una baja importante en el impuesto a las ganancias en los que menos ganan. Esto sí se pudo hacer porque no es una ley que dependería del Congreso y sí de una Resolución Ministerial que depende del Ejecutivo.                                                                                                                                                               Está claro que lo que acaba de suceder con el caso De Vido (quien fuera el brazo ejecutor de toda la matriz corrupta del Kirchnerismo, procesado y denunciado en decenas de causas y protagonista de hechos de corrupción indisimulables) no fue removido de su cargo en la “Honorable” Cámara de Diputados de la Nación por la protección y aval a sus actos de corrupción, a través de la alianza de pares que no lo permitieron, a pesar de la voluntad del Oficialismo de ir a fondo con el tema.

Estos ejemplos marcan la decisión de resolver asuntos centrales como la reforma tributaria y sobre la corrupción, pero que no se pueden plasmar en concreciones porque no se cuenta con los votos necesarios en el Congreso de la Nación. De allí que cada voto tiene importancia en las próximas elecciones generales.

Para muchas de las cuestiones de fondo que se deben realmente asumir y ejecutar, no alcanza con la decisión del Gobierno Nacional, la convicción de Macri o el compromiso de Cambiemos, sino que se necesitan instrumentos legales para realizarlas, o dicho de otra forma, se necesitan Legisladores para el Congreso decididos a realizar las reformas. Ese futuro depende de este presente, de decisiones de este 2017.

La población toda ha realizado un enorme sacrificio pero es necesario que se vean cuanto antes esos resultados tan esperados. Dotar al gobierno de los instrumentos por decisión electoral permitirá estar más cerca de conseguirlos y  como sociedad sentir que realmente este esfuerzo valió la pena; o por el contrario, quedaremos en manos de los mismos que nos pusieron en este delicado y difícil presente, frustrando la esperanza de ese futuro mejor. Esta es la decisión que empezamos a tomar a partir del próximo  13 de Agosto…

 

 

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