¿Qué hacer frente a una posible fractura de cadera?

caida nota salud“Los estándares científicos hacen fuerte hincapié en que la comunidad en general debe tener conocimiento sobre cómo actuar ante esta situación”.

 

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

 

Es habitual concurrir a una emergencia por cualquier evento y no tener conocimiento de cuál o cuáles son los procedimientos que deberían llevarse a cabo. En salud, como en muchas otras prestaciones de servicios, es muy importante que quien va a recibir atención conozca los estándares al respecto, para tener herramientas y poder tomar decisiones en relación a la necesidad de realizar otra consulta o bien continuar con el tratamiento indicado.

Afortunadamente existen estándares de atención en salud sobre prácticamente todas las situaciones clínicas posibles. En esta nota vamos a desarrollar brevemente cómo debería ser la atención en emergencia de un adulto mayor que potencialmente ha sufrido una fractura de cadera, según dichos estándares con fundamento científico.

 

Breve reseña sobre las fracturas de cadera

En principio hay que decir que este tipo de fracturas son un importante problema de salud ya que afecta principalmente a los adultos mayores (más de 65 años), con lo cual tiene un alto índice de mortalidad asociado a la fractura y, en otros casos es un gran generador de discapacidad. De hecho, se sabe que más de un 50% de los ancianos que sufren una fractura de cadera no recuperan el grado de funcionalidad previo a la fractura, es decir, que permanecen con un grado variable de discapacidad. En este aspecto, es importante remarcar, que el factor determinante para llegar a los mejores resultados, es la rehabilitación posterior a la cirugía. Y, a pesar de que la evidencia científica es contundente en ese punto, hoy es habitual encontrar personas que han sufrido una fractura de cadera y posterior cirugía y nunca fueron derivados para llevar a cabo una rehabilitación que realmente optimice su funcionalidad y su grado de independencia, presentando grados variables de discapacidad, en muchos casos muy difíciles de revertir debido al tiempo transcurrido desde la cirugía y el deterioro físico y cognitivo ocasionado por la dificultad para moverse.

Se cayó la abuela en casa… ¿qué hago?

Generalmente la fractura se produce por una caída sin importancia, no es necesario un trauma de gran intensidad. Tras la caída es fundamental la atención inmediata por parte de una emergencia. El traslado del adulto mayor es importante y no es menor la forma en que se realice. Existe la posibilidad de que, en caso de que la fractura sea un hecho, los extremos óseos no se encuentren desplazados. Si la forma de trasladar a la persona no es la adecuada estos trazos se pueden desplazar complejizando la situación clínica del adulto mayor. Por lo cual es importante que el personal de traslado tenga el conocimiento para poder prevenir cualquier otra complicación. También es real que el tiempo corre y es necesario que la atención sea lo más inmediata. Ante una posible demora hay personas que prefieren llevar ellos directamente al adulto mayor a la guardia. Hay que remarcar que esa no es la situación ideal.

Entonces, en síntesis, lo que tengo que hacer es llamar lo más rápido posible a la emergencia e intentar que la atención sea tan rápida como se pueda. Por otro lado, es un dato no menor para aportar a la emergencia, si el adulto mayor tuvo o tiene una pérdida de conocimiento o un estado confusional luego de la caída.

¿Qué dicen los estándares de salud sobre la atención en la emergencia?

En principio se debe llevar a cabo una evaluación clínica del adulto mayor donde es importante tener en cuenta el estado cognitivo, es decir que la persona esté consciente de lo sucedido y pueda responder a preguntas simples, si lo podía hacer previo a la caída obviamente. Además deben ser monitorizados los signos vitales como son la presión arterial, frecuencia cardíaca, temperatura y saturación de oxígeno. Continuando, el profesional de salud a cargo, debe tener conocimiento sobre los signos clínicos ante una fractura de cadera: acortamiento y rotación externa de la pierna afectada.

Luego de la evaluación clínica y en prácticamente todos los casos es necesario realizar una radiografía de cadera para confirmar o descartar la fractura. Es importante tener en cuenta que la radiografía es un complemento, en estos casos necesario, de la evaluación clínica. En general con este tipo de atención ya es suficiente para determinar la presencia o no de una fractura y asegurarnos de tener controlada la situación por cualquier complicación posible.

En caso de que la fractura sea un hecho, a menos de que sea un adulto mayor que no está en condiciones de ser operado, el reemplazo articular de cadera es lo que ha demostrado mejores resultados. Los avances en las estrategias quirúrgicas han hecho que la gran mayoría de las personas puedan ser intervenidas sin mayores complicaciones. Un factor determinante en este aspecto es el tiempo desde la fractura hasta la cirugía. Mientras menor sea el tiempo transcurrido menor será el deterioro físico y cognitivo del adulto mayor, con lo cual tolerará mejor la cirugía y tendrá más posibilidades de obtener los mejores resultados luego de la rehabilitación. En este punto y si bien los estudios difieren en relación al valor concreto, se estima que un adulto mayor aumenta siete veces su mortalidad al encontrarse hospitalizado, no necesariamente en terapia intensiva donde este valor aumenta ostensiblemente. Será entonces el profesional a cargo quien tendrá que evaluar la situación clínica y social del paciente para determinar si permanece en internación o es posible, mediante la familia y cuidadores, desarrollar una internación domiciliaria que sea segura. Todo esto en caso de que la demora para la cirugía así lo justifique. Lo ideal es que esta demora no exista y que el adulto mayor con fractura de cadera y en condiciones de ser operado, sea intervenido lo antes posible.

Tener herramientas para poder actuar ante este tipo de situaciones hará que el tratamiento consiga mejores resultados.

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente

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