Un futuro para los pequeños pueblos

 eco-d4

Hay una Argentina oculta, invisible, tapada por el bullicio de los grandes conglomerados urbanos, y que se vincula a los pequeños poblados del interior profundo, los cuales se resisten a desaparecer.

Según el último censo, en el país hay más de 800 comunidades rurales, víctimas de la migración poblacional constante hacia las capitales de provincia o a los grandes centros de urbanización, como el conurbano bonaerense.

El cierre de los ramales ferroviarios,  la tecnificación del agro, los cambios en la matriz productiva o la desaparición de industrias, entre otros factores, han puesto a esos pueblos al borde de la extinción.

La desaparición de pueblos rurales no es un fenómeno puramente argentino sino mundial. En efecto, la urbanización ha sido el modelo de vida generado por la revolución industrial, acaecida dos siglos y medio atrás.

La migración del campo a la ciudad es un proceso que se ha consolidado hoy. De esta manera el “urbanismo” se convirtió en el modelo hegemónico de la modernidad.

Los resultados del Censo 2010 revelan que 8 de cada 10 argentinos viven en ciudades de más de 10.000 habitantes. Muy poca es la cantidad de gente que vive en el campo o en pueblos pequeños.

Alrededor de 30 millones de personas se concentran en una superficie menor a 1% del territorio nacional, lo que equivalente a la provincia de Tucumán –unos 22.500 km2–.

La densidad de población es de 14 habitantes por kilómetro cuadrado, y por la tendencia de estilo de vida de los argentinos y la falta de políticas de reordenamiento social, el crecimiento poblacional en ámbitos urbanos continuará.

En este contexto, el éxodo del campo a las ciudades es uno de los procesos sociales y económicos más dolorosos y sobre todo más perjudiciales para un país como la Argentina.

¿Acaso el país no necesita una audaz política de reconquista de su espacio interior, una verdadera descentralización poblacional, algo que sólo vendrá de la mano de la aplicación de un programa federal?

La ONG Responde es una iniciativa ciudadana que pretende revertir el proceso de despoblamiento del interior y enfoca su acción sobre todo en aquellos pueblitos en riesgo de desaparecer.

Con profesionales de distintas disciplinas –sociólogos, economistas, agrónomos, abogados- vienen desarrollando así distintos proyectos en el territorio argentino, ligados al turismo y a la reconversión productiva.

Según Responde, en Entre Ríos hay 33 pueblos que se resisten a desparecer: La Clarita, Colonia Hocker, y Pueblo Liebig, en Colón; Clodomiro Ledesma y Ayuí en Concordia;  Aldea San Francisco, Aldea Salto, Aldea Spatzenkutter y Camps, en Diamante; Aldea Asunción y Estación Lazo, en Gualeguay.

La lista continúa así: Faustino Parera, Enrique Carbó, General Almada, Cuchilla Redonda e Irazusta, en Gualeguaychú; Médanos en Ibicuy;  Colonia Avigdor, en La Paz; 20 de Septiembre y Don Cristóbal, en Nogoyá; Pueblo Bellocq, Pueblo Brugo y Tezanos Pinto en Paraná, Las Moscas, Líbaros, Villa San Marcial y Rocamora, en Concepción del Uruguay; Antelo y Molino Doll, en Victoria; Gobernador Sola, Altamirano Sur y Gobernador Echagüe, en Tala; y Las Mulitas, en Feliciano.

En realidad, esta temática de los pueblos pequeños y en vías de extinción forma parte de una agenda argentina, que debería obsesionar a su elite dirigente: el rediseño territorial.

Comentarios

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.