Ganado caprino, otra alternativa de producción en la región

La familia Angeramo  encara la producción de caprinos con doble propósito en el establecimiento El Anhelo. Un emprendimiento que demanda dedicación y mucho esfuerzo. Trabajan con cuatro razasEn familia

 

La Cabaña dedicada a la producción de cabras, en las razas criolla, boer, saanen, y anglo nubian nació por un  proyecto familiar que tiene como patriarca a Raúl Angeramo (docente jubilado), sus hijos José (futuro Ingeniero Agrónomo), Luis (Ingeniero Agrónomo), y su esposa Rosa.

La familia, trabaja en un predio de siete hectáreas mejoradas, ya que se trataba de una zona de monte cerrado. Con sus propias manos, construyeron, corrales y un galpón, donde llevan adelante sus trabajos en la cabaña. También la casa donde habitan. Todo fue planificado y estudiado. Al principio sin energía eléctrica. “No teníamos ese servicio, así que los primeros trabajos lo hicimos con un grupo electrógeno, cuando lográbamos alquilar uno, y cuando no teníamos, hacíamos  la mezcla a pala y brazo”.  Tareas en las que fueron supervisados por el abuelo Tono, albañil en sus tiempos mozos, que pese a sus 87 años no le esquivó al trabajo.

Raúl, en su etapa de docente, trabajó en el Instituto Agrotécnico y en la Escuela de Horticultura, además de hacerlo, en forma particular, en la producción apícola

“Llevo mas de treinta años con las abejas, pero esto de las cabras era una asignatura pendiente que ahora estamos cumpliendo”, señala.

Para Raúl y José es de vital importancia “trabajar con la mejor genética y ejemplares de pedigree”. Recordaron que en el 2010, comenzaron con “dos hembras y un macho (criollos),  para experimentar un poco lo que es el rubro, ya que si bien teníamos experiencia en otros tipos de animales, del caprino no sabíamos demasiado”, y agregó que con “el correr del tiempo fuimos aprendiendo y hoy tenemos un plantel de cien ejemplares en plena producción”.

Comentaron  que en forma permanente realizan un trabajo de selección, debido a que la meta es “producir animales para carne, tener nuestra genética y en un futuro contar con un tambo para la industria de queso y dulce de leche”.

Una de las estrellas de la Cabaña es Belén, una cabra de raza Saanen y su cría de seis meses  con rindes de 4 a 6 litros, que varían “acorde a la alimentación”. La leche tiene como destino la producción de quesos que la Cabaña prueba en distintas variedades “antes de introducirla al mercado”, además de estar trabajando en la elaboración de “dulce de leche que según la parte de año, es cuando se concentra la mayor producción”.

Son productos estacionarios, y cuando es mayor el volumen de leche, se industrializa y para eso se requiere de un plantel de animales “hasta llegar a un volumen de madres importante”, acotaron.

La alimentación

José indicó que el día arranca con una “base de alimento balanceado, un porcentaje de trigo, y una ración de alfalfa, luego pasan al campo, donde se alimentan con pasturas naturales, un poco de chilca y carqueja, además de un de alfalfa y raigras para pastoreo”.

Inclusive llegan a “despuntar el mío mío (planta tóxica) en determinados períodos de la planta”.

Una particularidad es que en lo que cae de la pastera, lugar donde se almacena el alimento, no lo tocan, grano que se cae, tampoco lo comen, quedando claro que “es muy selectiva, come cien gramos de verde y cincuenta de seco, nunca todo o verde o seco”, agrega Raúl.

Es un ganado que requiere “mucha agua, inclusive deja de comer por no tomar agua, si la misma no está limpia”.

La cabra es uno de los pocos animales que no se arrean. Siguen a su propietario: “uno entra al monte y al poco tiempo, tiene a todas las cabras al lado y para encerrarlas o sacarlas de los corrales lo hacemos al grito de vamos”, explicaron.

El servicio es dirigido, con una gestación de  entre 140  y 150 días, con dos partos anuales. “Si tiene un cabrito, el período de gestación es de 140 días, dos cabritos en los 145, y los que llegan a tres o más, el período es más corto”, detallaron.

Se trata de animales extraordinarios, que pueden pasar 24 horas paradas “amamantando a sus crías en el caso de tener más de dos”.

Las Razas

La boer es netamente carnicera. Originaria de Sud África, la cabaña local adquirió ejemplares en las provincias de La Pampa y Chaco, mientras que la Saanen, originaria de Suiza,  es lechera y en plena producción un ejemplar puede dar hasta seis litros en dos ordeñes diarios. Por su parte, la raza anglo nubian, también lechera originaria del Reino Unido, es de doble propósito, carne y leche, promedia entre cuatro y cinco litros de leche.

Los rindes

La idea es de llegar a los 78 días con un animal de 8 kilos limpios. El cabrito se desteta a los sesenta días con balanceado, fardo y lo que come en el monte. Diez o quince días después sacamos un animal de entre 8 y 9 kilos. Rinde un 56 %, con un engrasamiento diferente a los animales del norte, por el tipo de alimentación de la zona.

La carga animal

En una zona de monte nativo, es de 25 animales por hectárea, ideal para aquellos que tienen una superficie menor.

Variedad de carnes

Opinaron que si se logra establecer una mayor variedad de carnes, entre ella la caprina, se podría conseguir “una mayor variedad de precios, y el consumidor elegir en góndola”.

 

 

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