Un golpe en la cabeza: Inestabilidad, mareos y dolor

Nota Federico Peralta

El dolor de cabeza, los mareos, los trastornos en la concentración, las alteraciones del equilibrio, la fatiga física y mental, la visión borrosa o doble y sensibilidad a la luz, son los síntomas más frecuentes luego de una contusión cerebral. 

Lic. Federico Peralta*

Una contusión cerebral es el resultado de un traumatismo directo o una sacudida brusca en la cabeza. Es la causa más común de trastorno neurológico adquirido en los niños y los adultos jóvenes. Como consecuencia de una contusión cerebral, dependiendo de la gravedad del impacto y otros factores, puede generarse un daño estructural del cerebro con secuelas motrices y/o cognitivas, o bien traumatismos de menor intensidad. Muchas veces sucede que no se evidencia un daño estructural del cerebro, pero sí una alteración de la función. Esto último es lo que se conoce como Síndrome Post-Contusión, que se define como un complejo fisiopatológico que afecta la función cerebral, inducido por un traumatismo secundario a fuerzas directas o indirectas sobre la cabeza. Generalmente este síndrome está asociado con imágenes cerebrales normales (resonancia o tomografía) y con persistencia de una serie de alteraciones de la función cerebral que se expresan en el rendimiento motor, cognitivo, emocional o en alteraciones del sueño.

Los síntomas más frecuentes incluyen dolor de cabeza (94% de los casos), mareos (75%), trastornos en la concentración (54%), alteraciones del equilibrio (79%), fatiga (50%), visión borrosa o doble (49%) y sensibilidad a la luz (47%). La duración de estos síntomas es muy variable y puede ir de minutos a semanas, meses e incluso más de un año en algunos casos.

Alteraciones vestibulares secundarias de una contusión cerebral

Ha sido reportado que un 74% de las personas que sufren una contusión cerebral presentan alteraciones vestibulares. Las personas más susceptibles a sufrir este tipo de alteraciones luego de una contusión cerebral son aquellas que previamente sufren de migraña, ansiedad y/o sensibilidad al movimiento.

El sistema vestibular se encuentra en el oído interno y es el encargado de informar al sistema nervioso central sobre la posición y movimiento de la cabeza en el espacio y en relación al resto del cuerpo. Este sistema tiene a cargo, entre otras funciones, la de mantener estable la mirada mientras movemos la cabeza, por ejemplo al caminar.

Las alteraciones vestibulares como consecuencia de una contusión cerebral muchas veces se expresan con una sensibilidad al movimiento de la cabeza, generando dolor, náuseas y sensación de mareo o vértigo. Otras personas relatan una falta de estabilidad al caminar en lugares con mucha gente, como puede ser un supermercado. Este tipo de personas suelen generar síntomas ante situaciones de estrés o contextos desafiantes para su equilibrio.

La rehabilitación vestibular, como una rama de la kinesiología, ha demostrado ser eficiente para disminuir y revertir estas alteraciones. Las guías internacionales de la mejor práctica clínica recomiendan una derivación temprana de estas personas a un profesional especializado en dicho tratamiento. La disminución de los trastornos del equilibrio y los síntomas asociados (dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, etc.) ya ha sido demostrada, además de una mejora en la calidad de vida de las personas que realizan rehabilitación vestibular.

Alteraciones cervicales secundarias de una contusión cerebral

Es muy frecuente el dolor cervical como consecuencia de una contusión cerebral. También es común encontrar rigidez en la zona del cuello de estas personas. Muchas veces este tipo de trastornos tienen que ver con una alteración mecánica de la movilidad cervical, otras veces responden a una sensibilidad al movimiento de la cabeza. En este último caso, nuestro sistema nervioso evidencia que ante los movimientos de la cabeza se desencadenan síntomas como mareo, vértigo o dolor de cabeza. Como respuesta a estos síntomas, tensiona o contractura la musculatura a nivel cervical, disminuyendo la movilidad del cuello y con ello la de la cabeza. Es decir que nuestro cerebro resuelve el síntoma generado por el movimiento de la cabeza limitando dicho movimiento, pero generando dolor y/o rigidez en el cuello. De esto último se desprende que cualquier tratamiento que apunte a reducir la contractura cervical va a dar resultados transitorios en relación al dolor de cuello, ya que si no se resuelve la sensibilidad al movimiento el cerebro volverá a reproducir la misma respuesta, generando una nueva contractura cervical y consecuente dolor.

Notas del autor

Muchas personas conviven con este tipo de síntomas sin tener demasiado en claro las causas de los mismos y, debido a que los estudios complementarios (resonancia, tomografía, etc.) son normales, no suelen realizar ningún tratamiento o bien sólo tratamientos analgésicos sin atacar la causa del trastorno. Comprender la causa de un síntoma es esencial para llegar a un buen tratamiento.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica y trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente. MN: 12024, MP: 1405

 

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