Gualeguaychú explotó, el descontrol también

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La ciudad convivió durante cuatro días con miles de personas, en su mayoría jóvenes, que llegaron desde distintos puntos del país para festejar el fin de semana de carnaval. Para muchos fue el mejor fin de semana en años,  para otros se convirtió en una tortura que no terminaba nunca.

Carlos Riera

Gualeguaychú vivió uno de los mejores fines de semana de la historia. Por tercer año consecutivo, el feriado de carnaval transformó a la ciudad en el centro de los festejos, donde confluyeron miles y miles de personas, a tal punto que el paisaje cotidiano de la ciudad tranquila fue alterado.

Las calles fueron el centro de diversión y de libre albedrío de alrededor de 90 mil personas que coparon la ciudad. Literalmente no cabía un alma más y sin embargo seguían entrando más y más vehículos.

Pero cuando decimos libre albedrío no lo hacemos por el solo hecho de utilizar un término que puede sonar fuerte, sino que fue la sensación que tuvieron muchos vecinos que prefirieron casi encerrarse en sus casas o, aquellos que tenían un poco más de suerte, mudarse momentáneamente de los barrios turísticos para estar más tranquilos en otros puntos de la ciudad.

Jóvenes totalmente alcoholizados caminando por pleno centro, otros haciéndose un “asadito” en plena calle, inmunes a todo problema que puedan llegar a causar porque en definitiva “¡estamos en la ciudad del carnaval!” y todo vale.

Cada automóvil que pasaba era un boliche, sin mencionar el estado en el que viajaban sus ocupantes. Otros que preferían exhibirse como si fueran modelos de Calvin Klein. La Policía totalmente desbordada, con todos sus uniformados recargados en horarios, a tal punto que casi no descansaban.

Las chicas no podían caminar tranquilas en las calles porque no faltaba que algún grupo de muchachos envalentonados se les acercara y las encerrara, sin importar el lugar de la ciudad en el que estuvieran.

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El Parque Unzué también cambió su fisonomía. Ya no estaban las personas que caminan a diario haciendo ejercicios, ahora se le había dado lugar a miles de personas que llegaron a la ciudad y se encontraron sin alojamiento, y no tuvieron más remedio que colocar una carpa en el parque de la ciudad. Alguien se olvidó de algo muy importante: no pusieron baños químicos.

Hay que dejar un párrafo para hablar de lo que pasa en casa porque muchos vecinos aprovecharon este aluvión de turistas, en muchos casos, para salvar lo que fue un mal principio de la temporada. Los precios exorbitantes por algunos productos que exhibían en las góndolas y la diferenciación para los locales y los foráneos.

Otros que aprovecharon directamente para estafar al visitante. Como un hombre que timó a más de una veintena de personas que llegaban confiados en la reserva que habían hecho por Internet, con el respectivo depósito, y cuando arribaban a la dirección señalada se encontraban con el edificio de Gendarmería.

Para las autoridades se trató de un fin de semana exitoso, que si uno lo traslada al número de personas que llegó sin dudas que es así, pero el rédito que quedó en la ciudad fue tan bueno como lo que uno puede llegar a suponer o los visitantes que llegaron a Gualeguaychú vinieron en tren gasolero y no gastaron tanto como lo que se pretendía.

Algunos barrios sufrieron cortes de agua y de baja tensión en la energía eléctrica, haciendo del fin de semana, un feriado para el olvido.

Las autoridades municipales hablan de un feriado record, con el ingreso de 23.812 vehículos desde el jueves al lunes, y se informó desde prensa municipal que para el sábado ya habían ingresado 65 mil personas, y que 35 mil lo hicieron entre el domingo y lunes.

Para el Intendente Juan José Bahillo la ciudad funcionó muy bien, “teniendo en cuenta que recibimos alrededor de 100 mil turistas, hubo sólo inconvenientes menores, relacionados con el tránsito y falta de algunas mercaderías. Por ese motivo, analizaremos el funcionamiento en general, para mantener y mejorar la calidad de prestación en situaciones como la que vivimos”.

También se mostró satisfecho con el rol anfitrión de todos los vecinos, “demostrando tolerancia y paciencia ante esta situación excepcional y conscientes que el turismo es una actividad que se construye con el aporte de todos”.

Por su parte, el presidente del Consejo Mixto Gualeguaychú Turismo, Fabián Godoy, remarcó que “el turismo sigue siendo importante para Gualeguaychú, no sólo por la cantidad de visitantes, sino también en la calidad de los servicios, en la diversidad de la oferta, en la generación de empleo, en el aporte al desarrollo económico de la ciudad”.

Es cierto también que Gualeguaychú logró ser tapa de un medio nacional como La Nación sin tener que poner un centavo como publicidad. Esto no es algo anecdótico sino que reafirma que la ciudad está instalada como la capital del carnaval y por lo tanto, el feriado del año próximo será igual, por lo tanto, las autoridades tienen 365 días para planificar y evitar que los desbordes vuelvan a ocurrir.

Uno no está en contra del turismo pero sí hay que tener en cuenta que se debe trabajar y encauzar a esa masa de público que llega a la ciudad, porque sin trabajo y planificación volveremos a hablar de descontrol.

 

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