“En Gualeguaychú el tatuaje está creciendo, se nota el cambio cultural”

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Faka Giglio es uno de los “nuevos tatuadores” que se abrió camino en un terreno en el que hasta hace algunos pocos años los referentes se contaban con los dedos de una mano en la ciudad. “Disfruto mucho cuando me piden un diseño propio”, expresó.

El Gualeguaychú de hoy dista bastante del que vivió en su infancia, pese a sus jóvenes 32 años. En las últimas dos décadas la ciudad ha crecido exponencialmente, tanto en términos territoriales como en cantidad de habitantes y propuestas culturales, entre otros aspectos, realidad que Faka Giglio celebra cada vez que llega de visita desde Buenos Aires, donde vive desde hace 15 años.

Su formación artística comenzó en la Escuela Municipal de Artes, donde concurría para disfrutar de las clases de la profesora María Tomasi. Luego, tras finalizar la secundaria en el Instituto Guadalupe, se especializó en la Universidad Nacional de las Artes, en Capital Federal.

Pero, más allá de sus antecedentes artísticos –también es bajista y un amante de la música–, el mundo del tatuaje es relativamente nuevo para este gualeguaychuense. En una charla con ElDía, contó que conoció de cerca al mundo del tattoo gracias a un amigo.

“Se había comprado un kit y lo tenía en desuso. A mí me llamó la atención la posibilidad de poder plasmar en la piel lo que hacía en papel o en otros materiales, y así empecé. A lo primero era todo difícil, me costaba mucho, pero con el tiempo le fui tomando la mano. A los meses de comprarme mi propio equipo entré, como aprendiz, en un estudio de San Telmo, y ahí comenzó todo a tomar forma”, recordó.

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“Empecé en el 2013 con los primeros intentos. En ese momento trabajaba en un call center, lejos de hacer lo que en realidad quería, me servía para vivir básicamente. Afortunadamente, con el acompañamiento de algunos colegas, me animé a dedicarme de lleno al tattoo, por lo que hoy disfruto muchísimo de esto, de trabajar en Buenos Aires y de poder venirme cada mes o cada 40 días a tatuar a Gualeguaychú, donde mucha gente nueva”, remarcó.

Giglio fue imponiendo su propio estilo y, según cuenta, no hay cosa que disfrute más que cuando le piden tatuarse algún dibujo suyo, tanto en Templo Nómade (Recoleta, Buenos Aires) como en Family Tattoo, local del uruguayense Sebastián Suárez que hace algunos años funciona en Gualeguaychú.

“Disfruto mucho cuando me piden un diseño propio. En Gualeguaychú el tatuaje ha crecido mucho, se nota el cambio cultural de la ciudad. Está buenísimo que haya cada vez más tatuadores y que cada uno tenga su estilo”, indicó, al tiempo que celebró el crecimiento cultural que ha experimentado su ciudad natal, en término de “bares, centros culturales, actividades gratuitas impulsadas por el Estado y un montón de cosas que antes no había”.

Asimismo, y con vistas a lo que viene, contó que apunta a “poder viajar y llevar el tatuaje a distintos lugares; recorrer, conocer, visitar otros países. Este mes voy a estar tatuando en Italia, en lo que será mi primera experiencia en Europa, espero aprender y nutrirme de eso, también espero que sea el primero de muchos otros viajes”, adelantó el gualeguaychuense, a pocos días de volver de la 11ª Convención 1de Tatuajes de Neuquén. “Una experiencia hermosa que nos sirve a los tatuadores para ganar en experiencia, conocer más gente y abrir la cabeza a las tendencias que van marcando el pulso en el país y en muchas partes del mundo”, sintetizó.

 

 

 

 

 

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