Hipertensión arterial, el manejo integral en busca de mejores resultados

hipertensión1Es más sencillo tomar una pastilla que modificar hábitos de vida, pero ¿es igual de efectivo?

 

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

 

En el modelo de asistencia a la enfermedad que involucra a nuestro país, el que se ha agudizado en el último tiempo al reducirse las medidas de prevención y promoción de la salud, es muy común que los tratamientos destinados a modificar hábitos de vida no logren la mejor adherencia a pesar del sin número de estudios realizados a nivel internacional. Siempre es más sencillo tomar la medicación que cambiar la forma de vivir. La cuestión radica en que ambas cosas son parte de un mismo tratamiento. El control y ajuste de la medicación es fundamental pero en la medida en que el tratamiento de la enfermedad no esté sólo enfocado en este aspecto. La hipertensión arterial es una de las enfermedades que generalmente es tratada sólo con medicación. La intención de esta nota es desarrollar las medidas no farmacológicas que han demostrado tener efectividad para el manejo de la presión arterial.

“Los cambios en el estilo de vida constituyen un pilar fundamental del tratamiento del paciente hipertenso y deben ser indicados en todas las personas con esta enfermedad”, esto es lo que recomienda el Consenso Argentino de Hipertensión Arterial. Ahora bien, cuáles son las medidas que hay que tomar para modificar el estilo de vida.

Control del peso corporal

La alteración modificable más importante que predispone a sufrir hipertensión es el sobrepeso, por lo cual a todas las personas hipertensas se les debe indicar una dieta baja en calorías asociada con actividad física aeróbica. El índice de masa corporal (IMC) nos puede orientar en relación a este aspecto. El IMC se calcula dividiendo el peso en kg por la altura al cuadrado en metros (kg/talla en m2), lo ideal o saludable debe estar entre 18 y 25 a cualquier edad, teniendo en cuenta además la circunferencia abdominal que debe ser menor a 102 cm en hombres y menor a  88 cm en mujeres.

Es importante tener en cuenta que cualquier reducción del peso corporal, independientemente de haber llegado al peso ideal, impacta de manera positiva en la presión arterial. Se ha estudiado que por cada kg de peso perdido disminuye 1 mmHg la presión arterial, tanto en personas con hipertensión como en personas sanas.

Reducción del consumo de sodio y aumento del consumo de potasio

La dieta actual, rica en sodio y baja en potasio, no es adecuada para el funcionamiento de los riñones, órganos fundamentales para el manejo de la presión arterial. En los adultos el consumo de sodio debería estar entre 2 a 6 g/día, con un valor objetivo de 2,3 g en personas sanas y 1,5 g en personas con hipertensión. Estos valores deben ajustarse en caso de atletas de alta competición, trabajadores en altas temperaturas. El reemplazo de la sal común por otras sales minerales, olas o combinadas con sodio, o con potasio, calcio o magnesio a mostrado tener buenos resultados. Es importante tener en cuenta que del 75 al 80% del consumo de sodio proviene de alimentos procesados, con lo cual es importante leer el contenido de sodio de lo que compramos. Por su parte, el incremento del consumo de potasio ha demostrado reducir la presión tanto en personas sanas como en hipertensos. La mejor forma para generar un buen aporte de potasio es una dieta a base de verduras y frutas asociada con una restricción de la sal. Por otro lado, no se recomiendan los suplementos de potasio en comprimidos como tratamiento antihipertensivo.

 

Actividad física aeróbica

La actividad física regular ha demostrado un descenso de 6 a 7 mmHg de la presión arterial, independientemente de la reducción del peso corporal. Es decir que baje o no de peso, el ejercicio aeróbico me va a ayudar a descender la presión arterial. Lo recomendado para lograr estos objetivos es realizar ejercicio aeróbico, de intensidad moderada, por un mínimo de 30 a 45 minutos, de 4 a 6 veces por semana. Caminar, correr, nadar o la bicicleta pueden ser algunas variantes. Lo importante es tener en cuenta que debo sostener la intensidad del ejercicio durante el tiempo recomendado.

Suspensión del tabaquismo y disminución de la ingesta de alcohol

Por último, es importante remarcar la importancia de dejar de fumar en la población en general y particularmente en las personas con hipertensión. Hacer hincapié también que el tabaquismo es una enfermedad y debe ser tratada como tal. Existen medidas farmacológicas y no farmacológicas, con distintos grados de efectividad, que han demostrado afectar de manera positiva el consumo de tabaco. Por su parte, los beneficios en la disminución del consumo de alcohol han sido demostrados fuertemente en personas que consumen más de 800 ml semanales y en mayores de 60 años. Mientras que estos beneficios son menores en los que consumen menos de 200 ml semanales.

El tratamiento integral de las personas con enfermedad ha demostrado tener mejores resultados.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica y trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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