Horacio Bauer: “Trabajamos para cubrir los costos de producción”

Cruza. La de Jersey con Holando es ideal para la industria quesera

El tambero  de Urdinarrain se refirió a la situación del sector. Habló del desfasaje existente entre lo que percibe por litro de leche, y lo que se comercializa en góndola. Alertó  que si no se cambia el rumbo, los pequeños y medianos productores quedarán excluidos del sistema.

El tambero está acostumbrado a los devenires del clima. Frío extremo en invierno, barro, agua, calor en verano, fenómenos con los cuales convive día a día, sin prestarle atención a feriados puentes, semana santa, fines de semana, festividades de año nuevo, por la sencilla razón de que la producción hay que sacarla todos los días.

Lucha contra las contingencias del tiempo, y contra un mercado que, desde hace un buen tiempo a esta parte, no lo favorece, quedándose, el productor,  con la menor porción de la torta que en la mayoría de los casos no alcanza para cubrir, ni siquiera los costos de producción.

Horacio Bauer, productor lechero de Urdinarrain, comentó que además del “clima, hemos sufrido políticas económicas que han sido adversas para el sector”.

“El tema de ser tambero es algo cultural, trabajo que uno ha mamado de chico”, indica y agrega que si tuviera que empezar de grande como unidad de negocio “no lo haría”.

Bauer pasó la barrera de los 50 años y lleva 45 trabajando al pié de la vaca en un laburo que forma parte de su vida siguiendo el legado de su padre. Acota que salvo  algunos “actores importantes como establecimientos que tienen rodeos de unas diez mil vacas”, el negocio del tambo no es rentable.

Dijo que siente bronca por lo que percibe por “litro de leche” en el tambo, y lo que paga, por ese mismo litro, industrializado, en “góndola” con ofertas de $17; mientras que el que “más  invierte, arriesga, trabajando todos los días, como estos que nos tocan con mucho frío y heladas”, se queda con las manos vacías.

Bauer recordó que, como todos los tambos argentinos, comenzó con la raza Holando, para en el 2011 iniciar “una cruza con Jersey que venimos haciendo hasta hoy día en  un trabajo que demanda mucho tiempo”. Dijo que la cruza fue motivada para lograr más  sólido “por litro de leche”, es decir más grasa, “mayor proteína”. Objetivo que se cumplió, pero que las “fabricas no valoran y pagan como corresponde”, sostuvo.

En la actualidad recibe-por litro de leche-, $5.05 con un producto de primerísima calidad, pero al “no contar con un determinado volumen, el precio no termina de  ser acorde a lo que uno está entregando”. Agregó  que el productor tiene “un montón de obligaciones que cumplir “, pero no tiene derecho  de pedir un “precio digno”, porque no te lo dan.

Indicó que trabaja con un sistema de producción pastoril, por lo que el sesenta por ciento de lo que consume la vaca “tiene que ser pasto”, ya que el cruzamiento-Jersey y Holando-, produce  un animal más “liviano que puede pastorear los días de lluvia”.

Dijo que para que le quede un poco de dinero, debería recibir “no menos de seis pesos”, y de esa manera  poder amortizar los gastos fijos y los imprevistos que “siempre están”.

Hacer una pastura de alfalfa -que dure unos tres o cuatro años-,  cuesta “diez mil pesos por hectárea, porque todo lo que se adquiere en insumo de semillas cotiza en dólares, sea nacional o importado”, aclaró.

Comentó que el año pasado perdió todas las pasturas- primero en abril y luego en junio-,  por las intensas precipitaciones.

Cabe destacar que todas las labores las realiza Bauer con maquinaria propia, bajando de esta manera los costos fijos, ya que no “necesitan contratar a un tercero para determinadas tareas”.

Indicó que el ser tambero no es “ordeñar y mandar la leche a la industria”. Es mucho más que eso. Hay que tener bien alimentadas las vacas con el silo, distribuir el “alimento con el mixer, atender la sanidad, cubrir el banco y demás tareas”, señala.

Marcó las diferencias existentes en los tiempos en que su padre comenzó con el tambo y la actualidad. Recordó que cuatro décadas atrás existía el famoso sábado inglés, donde en “horas de la tarde no se trabajaba; mientras que hoy, lamentablemente, ni siquiera los domingos se puede parar con la rutina que exige el trabajo en la lechería”.

La sanidad es clave en un rodeo,  resultando la mastitis, con tantos días húmedos, un problema que suele afectar a la “vaca lechera”.

Sobre los rindes, dijo que está promediando “veinte litros” con ejemplares de medianos a chicos, si se los compara con los de raza Holando.

Dijo que  “la lechería, desde hace muchos años, está en una encrucijada de la que cada vez le cuesta más salir”. Agregó que van a quedar los “grandes actores que están financieramente mejor preparados para resistir una crisis, como en  cualquier otra actividad”.

Por otra parte, no le ve “futuro a los pequeños y medianos tambos”, y hay que ver que “generación continúa, lo que empezaron dos anteriores”, acota.

Asegura  que sembrar soja, maíz, cualquiera lo hace, ahora encarar un  tambo, trabajar en ganadería demanda un “proceso de varios años”, y para eso se “requiere de una política específica para el sector”. Recuerda  que hace un año-en Aldea San Juan-, se presentó un crédito del CFI para los tamberos, sin embargo al día de hoy “habiendo cumplimentado todos los trámites, no ha llegado un solo centavo del  monto fijo  pactado por tambo”

 

 

 

 

 

 

 

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