El ideal de la tierra para los que la trabajan

Mañana se cumplen 105 años de la creación de la Federación Agraria Argentina (FAA), una entidad que nació defendiendo el arraigo de los chacareros.

Los pequeños y medianos productores rurales afiliados a esa agrupación recuerdan por estos días aquel movimiento de protesta en la región pampeana, allá por 1912, que dio origen a la FAA, el 15 de agosto de ese año.

Su reclamo básico lo expresó Esteban Piacenza, que presidió FAA durante treinta años, en aquel testamento famoso, escrito en Gualeguaychú, mientras estuvo detenido por orden del gobierno del general Agustín P. Justo.

“Lo básico es la propiedad de la tierra para quienes la trabajan y viven en ella”, expresó entonces el líder agrario, que por entonces estaba llamando a una huelga general y a una marcha sobre Buenos Aires.

El programa coyuntural para afrontar ese conflicto incluía rebaja en los arriendos, las tasas de interés y los fletes y la fijación de precios máximos. Sin embargo, para Piacenza esos eran paliativos mientras no se resolviese la cuestión de fondo: la tenencia de la tierra a favor de los chacareros.

Cabe agregar que el desaparecido Padre Luis Jeannot Sueyro, el “Cura Gaucho” de nuestra zona, estuvo vinculado fuertemente a la militancia agraria de FAA y a la figura de su conductor.

“Tuve el honor de conocer y tratar ya en su ocaso al gran líder agrario, don Esteban Piacenza. Orador extraordinario, autodidacta (…) Él me contó en una memorable asamblea en Rosario del Tala: ‘Yo tomé en mis manos la bandera ensangrentada de Netri y juré no arriarla jamás’”, relató Jeannot en una entrevista.

Y agregó: “Alguien comentó que yo era hijo de chacarero, y entonces don Esteban, poniéndome la mano sobre el hombro, una mano pesada, de agricultor, y con su decir enérgico: ‘Usted que es hijo de chacarero no me abandone a la gente de campo. No me la abandone’, y fue como un mandato de este gran líder”.

En tanto en su libro “Historia del agro argentino”, Osvaldo Barsky y Jorge Gelman, hacen constar la contradicción de los dirigentes políticos de principios del siglo XX, quienes miraban con buenos ojos el modelo de desarrollo estadounidense.

Sobre la base de ese modelo aspiraban a una sociedad rural con alta presencia de productores independientes y prósperos, libre de grandes desigualdades y lejos del tradicionalismo campesino.

Pero este tipo de sociedad ideal “encontraba un obstáculo serio en el régimen de tenencia de la tierra con importante presencia de la gran propiedad y del arrendamiento”, sostienen esos autores.

En Estados Unidos la tierra había sido accesible y su permanente división había permitido la instalación de capas propietarias de distinto tamaño. El campo argentino, herencia de la colonia española, mostraba en cambio una estructura feudal.

Entre nosotros Domingo F. Sarmiento tampoco soportaba los latifundios improductivos y la mala distribución de la tierra en amplias zonas del país. En su época (segunda mitad del siglo XIX) propuso una legislación de partición de la tierra y de colonización, que encontró fuerte resistencia en la oligarquía pampeana.

El sanjuanino pertenecía a aquella elite liberal que buscó liquidar el régimen feudal, mediante una reforma que hiciera posible sembrar de granjas la pampa.

Luego de 105 años del Grito de Alcorta, que puso en pie de guerra a los arrendatarios del sur de Santa Fe y Córdoba y parte de la provincia de Buenos Aires, y que dio origen a la FAA, el mundo agrario parece debatirse en el mismo problema.

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