Importancia de la educación financiera 

educacion-financiera

Así como quiebran los gobiernos o las empresas, lo mismo les ocurre a las familias, cuya ruina económica sobreviene muchas veces por falta de educación financiera.

Cebados por la cultura del consumo, que los conduce a gastar por encima de sus posibilidades, hay hogares endeudados más allá de lo razonable. El problema es cuando la deuda se hace inmanejable, convirtiéndose en una bola de nieve.

Entonces las finanzas de una familia entera pueden sufrir un colapso. Una situación de insolvencia puede hacer naufragar la paz doméstica.

Inseguridad, problemas de salud, pérdida de autoestima, ruptura de relaciones, son algunos de los males a que se exponen las familias hiper endeudadas.

¿En qué medida estos dramas familiares no están vinculados a una mala gestión financiera, producto de falta de cultura de la economía de los recursos?

El tópico es de preocupación de algunas entidades de la sociedad civil, como la Iglesia Adventista, que ha desarrollado una pastoral específica dirigida a la “educación financiera para la familia”.

La idea pasa por empoderar a las familias al permitirles administrar mejor sus recursos, enseñándoles conocimientos básicos para hacer frente, por ejemplo, a las múltiples seducciones de la sociedad de consumo.

Lo que se ve, en tanto, es que se ha promovido la bancarización de la población y el uso de las tarjetas de crédito, pero no ha habido suficiente alfabetización económica correlativa, sobre todo en los sectores sociales de menores recursos.

Los riesgos ciertos del no pago o la morosidad revelan la importancia de crear las condiciones culturales para que quienes poseen tarjeta de crédito estén en condiciones de usarla en forma racional.

Por otro lado, está la adicción a las compras como un rasgo de la sociedad de consumo, algo que impacta gravemente en los sectores populares. Algunos estudios dan cuenta que los pobres son forzados a una situación en la que tienen que gastar parte del poco dinero que tienen en objetos de consumos inútiles en lugar de hacerlo en necesidades básicas.

Al respecto, un hipotético programa de educación financiera para las familias, debería hacer foco en la idea de que no hay que confundir “necesidad” con “deseo”.

¿Cuántos consumidores, víctimas de la publicidad que les incentiva el deseo, tienen conciencia de sus necesidades reales? La ausencia de una educación que permita dilucidar prioridades en el consumo está en la base de la ruina económica de muchas familias.

Otro principio clave a inculcar es que se debe vivir con lo que se gana. Esto implica no gastar más allá de lo razonable o no asumir compromisos financieros impagables.

Un programa de educación financiera debería incluir cómo hacer un presupuesto familiar. Eso supone saber determinar los ingresos con que se cuenta y poder confeccionar una lista de gastos acorde a esos ingresos.

Una familia que se preocupa con la administración adecuada de los recursos debe tener luego la disciplina necesaria para no salirse de los límites fijados por su presupuesto.

En el caso de que surja un déficit en las finanzas es necesario evaluar estas dos posibilidades: 1- la posibilidad de aumentar los ingresos; 2-hacer un recorte de los gastos.

Echar mano al endeudamiento, haciendo uso por caso de la tarjeta de crédito, se puede justificar en algunos casos. Pero lo recomendable es no endulzarse con esta alternativa, que suele generar la ilusión de que se cuenta con más dinero del que realmente se tiene.

Comentarios

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.