El impuesto a las ganancias y las actividades financieras

Impuestos

Actualmente son objeto del impuesto a las ganancias las rentas financieras que obtienen las empresas, correspondan estas a sociedades de personas o  a sociedades de capital. En la reforma en estudio se incluye como nuevos sujetos obligados a las personas humanas y a las sucesiones indivisas.

Luis Alberto Dalcol*

 

 

Bajo el rótulo de renta financiera se identifican los resultados por la venta de títulos emitidos por el Estado para financiar su déficit como así también el rendimiento de los mismos. En consecuencia los distintos bonos, letras y demás obligaciones suscriptas por el Estado -en pesos o en dólares – estarán alcanzados por el impuesto a las ganancias.  Igualmente se identifica como renta financiera a los resultados originados por la diferencia entre el precio de venta y de compra de las operaciones con acciones de sociedades constituidas en el país. Obviamente, que también están incluidos en este concepto de renta financiera, los intereses que generan las cajas de ahorro y los plazos fijos u otras imposiciones financieras similares que normalmente hacen las personas.

Cabe aclarar que las rentas de las personas humanas por colocaciones financieras en el exterior están actualmente gravadas, es decir que ahora se incluirían las operaciones realizadas en nuestro país. Aunque, paradójicamente, seguirían exentos las rentas originadas en bonos del exterior de países con los que se tienen convenios especiales de exención, como por ejemplo con los títulos públicos emitidos por Brasil, en el marco del Mercosur.

En principio, el ingreso por el impuesto a las ganancias que genera esta incorporación no revestirá significación para las arcas fiscales. La medida responde más a promesas realizadas en épocas de campaña electoral y a cuestiones ideológicas en su relación comparativa de gravar otros ingresos, principalmente los sueldos.

Existen opiniones diversas en relación a la conveniencia o no de gravar estas rentas, pues son ahorros de las personas que toma el Estado para financiarse o que sirven para sostener los créditos  que utilizan las empresas a través de los bancos para el mantenimiento o generación de empleos.

Otra alternativa en el sector de las finanzas, que no ha sido considerada, es la de gravar la propia actividad que desarrollan los bancos y las entidades financieras, por el negocio exorbitante, protegido e inducido de la propia política económica oficial. Con un nuevo tributo o un plus sobre el impuesto a las ganancias vigente.

La política oficial favorece el proceso de bancarización y fomenta la actividad, la que es permanentemente sistematizada y despersonalizada; lo que permite reducir costos operativos, en traslados de fondos, papelería y de otros insumos. No obstante las diferencias entre las tasas activas y pasivas no han tenido la reducción acorde a ello y las entidades presentan balances superavitarios.

El Banco de la Nación Argentina acaba de trasladar utilidades por 20.000 millones de pesos al tesoro nacional.

Existen actividades de riesgo que no reciben este amparo estimulado a partir de las altas tasas ofrecidas por el Banco Central de la República Argentina; asoma como razonable que deban contribuir con un gravamen directo, no trasladable, sobre los beneficios que son ayudados a obtenerlos por la política financiera global del país.

*Contador

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