¿Termina un ciclo político en el país?

La hipótesis de los analistas es que la hegemonía kirchnerista entró en su ocaso y un símbolo de ello es que el matrimonio K estaría detrás de la candidatura presidencial de Carlos Reutemann, hijo putativo de Carlos Menem.o


Si hasta los columnistas del diario para-oficial Página/12, empiezan a aceptar a regañadientes una retirada de los sueños de la revolución “nacional y popular” en estas pampas.

“¿Quién será el emergente del ciclo kirchnerista?”, se pregunta este domingo José Natanson, especie de periodista estrella de la constelación progresista, al hacer un análisis político de la Argentina.

“Como todo ciclo histórico, el kirchnerista tarde o temprano deberá concluir”, dice Natanson, en un discurso filosófico que suena a consuelo. Una apelación hegeliana de la historia para justificar otra revolución que no fue.

Por otra parte, especula, “la perspectiva sintoniza con algunos signos de agotamiento de la nueva izquierda latinoamericana”, dice Natanson, a quien por otra parte parece no gustarle el giro pragmático del matrimonio presidencial.

Tras el derrape del proyecto de “transversalidad” –que emulaba de algún modo el “tercer movimiento histórico” de Raúl Alfonsín- los Kirchner ahora son los nuevos conversos del PJ.

Porque de lo que se trata –¡vaya descubrimiento!- es de preservar el poder, ante las elecciones legislativas de este año, razona el analista. “La estrategia de los Kirchner no puede ser más clara: jugar, en cada distrito, con los candidatos más competitivos, lo que casi siempre implica apelar al PJ”, señala.

“Como sea, la estrategia supone aceptar el papel de Jorge Busti en Entre Ríos y de Reutemann en Santa Fe”, señala en otra parte Natanson. Ahora bien, suponiendo que la jugada electoral saliese bien, ¿se salva entonces el proyecto progresista?

“Será, si es, un triunfo pejotista, y con eso, por el momento, alcanza”, es la conclusión conformista a la que arriba este columnista del oficioso Página/12.

¿Pero es que acaso la Argentina se derechizó? En otras palabras, ¿qué quedó de la izquierda argentina cuyo proyecto político encarnan los K?

El poder político ha elaborado la teoría de que la sociedad, irremediablemente burguesa al fin, no está a la altura del ideario transformador de la izquierda. Al respecto, el periodista Alfredo Leuco, de Perfil, le atribuye a Néstor Kirchner, esta reacción al ver que la imagen de su mujer no repunta en los grandes centros urbanos:

“¿Vieron? Yo les dije. Nos tendríamos que haber ido después del voto de Cobos. Este pueblo no nos merece. Tienen mentalidad de derecha”, habría descerrajado a los oídos de sus colaboradores, un encolerizado Néstor K.

Como sea, y dado que en este país goza de predicamento tener discurso de izquierda (invocar a los pobres, aunque se viva como un burgués, da prestigio), hay un coro que impugna al kirchnerismo diciendo que nunca fue progresista.

“Esto no es centroizquierda; es paleoperonismo con un toque de cesarismo conyugal”, ha dicho hace poco el escritor Alvaro Abós, que estuvo en el pasado en la resistencia peronista y debió exiliarse.

En tanto el titular de Proyecto Sur, Fernando Pino Solanas, pretende capitalizar la fuga de progresistas K desencantados. El kirchnerismo “como proyecto político está acabado”, asegura.

Si estos pronósticos de cambios se confirman en las urnas este año y en 2011, ¿de qué signo será el nuevo ciclo histórico en la Argentina? ¿Habrá un corrimiento del electorado, proclive al péndulo ideológico, hacia candidatos de centro-derecha?.

 

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