En la carrera de las energías renovables, el sol pica en punta

Parque Solar China 2La energía solar fotovoltaica creció más rápido que cualquier combustible en 2016 y será la responsable de agregar mayor capacidad al sistema mundial en los próximos cuatro años. China, que lidera el fenómeno, puso en marcha un campo marítimo de paneles fotovoltaicos.

 

Florencia Carbone

 

 

En los próximos cinco años el mundo incorporará 70.000 paneles solares cada hora.

El Foro Económico Mundial (WEF por su sigla en inglés) difundió el dato y lo tradujo en una imagen cotidiana para intentar transmitir su dimensión: con esa cifra de paneles solares “apareciendo” por el mundo se podrían cubrir mil campos de fútbol cada día, durante un lustro.

Pero más allá del costado de color, la noticia tiene un impacto profundo en el presente y futuro del planeta (y de la Humanidad, claramente).

Según la Asociación Internacional de Energía (IEA, por su sigla en inglés), la energía solar fotovoltaica creció más rápido que cualquier combustible en 2016 y será también la responsable de agregar mayor capacidad al sistema en los siguientes cuatro años que cualquier otro tipo de energía renovable, incluidas la eólica y la hidroeléctrica.

La insaciable demanda china, la constante baja en los costos para la adquisición e instalación de los paneles solares y el aumento de políticas públicas en diferentes países para promover su uso hacen que los expertos proyecten que hacia 2022 la capacidad de energía solar en el mundo se haya triplicado.

Definitivamente somos testigos de un momento paradójico en el mundo: las principales potencias -Estados Unidos y China- parecen haber intercambiado sus roles.

 

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Mientras China –acusado de ser el principal contaminante mundial- acelera su inversión en energías renovables y frena el consumo de combustibles fósiles, Estados Unidos –otrora líder en la lucha verde-, de la mano del presidente Donald Trump, abandonó el Acuerdo Climático de París, una instancia generada dentro del marco de Naciones Unidas en la que 195 países acordaron una serie de medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Como reacción, China y la Unión Europea (UE) emitieron una declaración conjunta en la que reafirmaron su compromiso con el Acuerdo de París y anunciaron que intensificarían los esfuerzos para reducir las emisiones globales de carbono. Sin embargo, no son pocos los que señalan que la ausencia norteamericana en la mesa es un golpe importante a la estrategia mundial, no sólo por el peso político del país sino porque también Estados Unidos ocupa los primeros lugares en el ranking de los países contaminantes (el podio está integrado por China, EE.UU. e India).

 

Números chinos

Según los cálculos, China agregará el 40% de los paneles solares nuevos del mundo de aquí a 2022 a pesar de que ya superó su objetivo de energía solar para 2020 (y la IEA espera que supere su objetivo eólico en 2019. China también es líder mundial en energía hidroeléctrica, bioenergía para electricidad y calor, y vehículos eléctricos).

El año pasado, la nueva capacidad de energía solar fotovoltaica en todo el mundo creció 50%, alcanzando más de 74 GW, y China representa casi la mitad de esta expansión. Por primera vez, las adiciones de energía solar fotovoltaica aumentaron más rápido que cualquier otro combustible, superando el crecimiento neto del carbón, según datos de la IEA.

Las políticas en pos de mejorar la calidad del aire y el hecho de que en China se fabrican casi dos tercios de los paneles solares del mundo impulsarán al gigante asiático a alcanzar una capacidad solar de 320 gigavatios (GW) para 2022, más que la capacidad total de electricidad de Japón, destaca la IEA.

La Asociación espera que junto con la expansión solar de China (a mediados del año pasado encendió la planta de energía solar flotante más grande del mundo, ver aparte), las mejoras en las normativas en otros países clave, como India, Japón y Estados Unidos hagan que la capacidad acumulada de energía solar fotovoltaica mundial se triplique a 880 GW para 2022.

Para entonces, la capacidad de la energía renovable en general debería haber aumentado 43%, lo que equivale a la mitad de la capacidad global de la energía del carbón, que tardó 80 años en construirse.

Paneles Solares 1

Sin embargo, los pronósticos indican que la energía solar será la gran protagonista. Las cifras muestran que durante los próximos cinco años, la energía solar fotovoltaica representará la mayor incorporación de capacidad anual para las renovables, muy por encima de la eólica y la hidroeléctrica.

 

Puertas adentro

¿Cuál es la situación en la Argentina? El 15 de octubre de 2015 se publicó en el Boletín Oficial la ley 27.191, que propone que 20% de la matriz eléctrica sea aportada por fuentes renovables en 2025. Hoy esa cifra llega a 1,2%, pero ya hay contratos que permitirán escalar al 8% este año y a 12% en 2019, según publicó La Nación.

En el Gobierno aseguran que 2018 será el año del despegue de las energías alternativas en el país ya que comenzarán a construirse los proyectos firmados en los últimos 12 meses (26 ya están en construcción), correspondientes al Programa RenovAr. Los datos oficiales hablan inversiones por US$7000 millones y varias empresas interesadas en instalar parques eólicos y solares, plantas de biomasa y biogás y centrales minihidroeléctricas.

Según los expertos consultados, esas inversiones (que llegan principalmente desde la región, Europa, Estados Unidos y Asia) ayudarán a la Argentina a ponerse a tono con los países del barrio que hoy nos llevan una clara ventaja.

De acuerdo con un relevamiento de Climatescope, portal especializado que pertenece a Bloomberg New Energy Finance, mientras aquí hay una capacidad instalada de 678 MW de energías limpias, Uruguay tiene 1720 MW (44% de su matriz energética); Chile, 3740 MW (17%), y Brasil, 28.310 MW (18%).

 

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Para cumplir con la meta fijada para que en 2025 el 20% de la matriz energética sea con energías renovables, el Gobierno lanzó el Programa RenovAr, una gran licitación dividida en rondas (ya se realizaron tres) que adjudica proyectos de generación a distintas empresas que, una vez que tengan la producción en marcha, venderán su energía a Cammesa.

Por el monto de las inversiones y el tamaño de los proyectos, en la Argentina, actualmente la energía eólica ocupa el primer lugar, seguida por la solar, y más rezagados, el biogás (explican que es una solución a los problemas ambientales generados por los residuos agropecuarios) y la biomasa.

Aunque es evidente que el camino por recorrer para que la Argentina se posicione como referente en energías limpias es largo, una vez más el país puede anotarse en la lista de los “bendecidos” en cuanto a los recursos naturales: mucho viento y de buena intensidad en el Sur; mucho sol en diferentes regiones y una gran cantidad de recursos de biogás y biomasa en la zona agropecuaria, además del potencial en minihidro, que son pequeñas centrales hidroeléctricas que no requieren un dique.

Paneles solares

El desafío –también una vez más- parece estar del lado de los gobernantes y sus políticas.

El tiempo dirá si logramos como Nación aprovechar las condiciones que la naturaleza nos regala para tener una mejor calidad de vida.

 

Un mar de energía solar

A mediados del año pasado China encendió la planta de energía solar flotante más grande del mundo.

La fama –y realidad- de ser uno de los principales contaminadores del mundo, con un elevado consumo de carbón y sus ciudades cubiertas de smog, empujaron al gigante asiático a diseñar una política verde.

En la actualidad, China invierte más cada año en energía eólica, hidráulica y solar que cualquier otro país en la tierra, destacó el WEF.

Con la puesta en marcha de la planta de energía solar flotante más grande del planeta, el gigante asiático sumó una importante cucarda en su camino al título de “líder mundial en energías renovables”.

La instalación está ubicada en la ciudad de Huainan, en la provincia oriental de Anhui. Tiene una capacidad de 40 megavatios (MW), suficiente para alimentar una ciudad pequeña y en lo que el WEF define como “un golpe de agradable simbolismo”, la planta flota sobre una antigua región inundada de minas de carbón.

Los paneles solares flotantes han estado en uso por poco más de una década y tienen varias ventajas: no ocupan ningún espacio valioso en la tierra y el efecto refrescante del agua sobre la que flotan hace más eficientes los paneles. Además, pueden ayudar a mitigar la evaporación del agua para beber o irrigar mediante la interceptación de la luz solar antes de que golpee la superficie de un depósito, detalla un artículo de la organización.

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