La cerveza argentina que gana premios en Alemania

Cerveza nota Flor 3Cómo nació y funciona la fábrica bonaerense en la que Eber Andriuolo y un grupo de amigos elaboran el producto que fue reconocido en Europa; recetas importadas con impronta nacional. Los planes para el futuro.

 

Florencia Carbone

 

Tan provocativo como que un alemán viniera a la Argentina a participar de algún concurso de asado o mate y subiera al podio. Algo así hay que pensar para darse una idea de lo que significó que una cerveza argentina ganara la medalla de plata en una de las más prestigiosas competencias del rubro.

“La idea era un poco provocadora ya que venimos desde muy lejos a probarnos en uno de los países gestores de las cervezas”, admite sonriendo Eber Andriuolo, presidente de Lindenberg. La charla se da, gracias a la tecnología, después de coordinar vía correo electrónico y whatsapp el mejor momento para sortear la diferencia horaria que hay entre Alemania y la Argentina, en los días previos a los que Eber emprenda el retorno para el país (cada año, por razones laborales pasa 5 meses en Alemania).

“El premio fue una gran alegría y sorpresa a la vez. Si bien teníamos la esperanza de ganar alguna medalla, sabíamos que era una competencia muy dura”, agrega.

La Meiningers Craft Beer Award 2017 –la competencia en cuestión- se hizo en la ciudad de Neustdadt y participaron 970 cervezas de 28 países del mundo. El jurado de 90 miembros evaluó las mejores cervezas de 63 estilos diferentes, entre las que sólo hubo dos del continente americano: Boston Beer Company, de Estados Unidos, con su marca Samuel Adams, y Sudberg Argentina SA, con su marca Cerveza Lindenberg.

La historia de Lindenberg (que significa “Colina de Tilos“, del alemán linden: tilos, y berg: colina) se tejió entre la pequeña ciudad de Lindenberg, situada cerca de los Alpes, en el estado libre de Baviera, lugar al que los propietarios argentinos se encuentran unidos por lazos familiares y amistosos, y la provincia de Buenos Aires.

Eber Andriuolo nació en Saladillo, en 1975. A los 20 se fue Múnich, Alemania, a perfeccionar el idioma. Se quedó a trabajar en Europa por 20 años hasta que en 2014 volvió al país con su mujer alemana, con ganas de montar una cervecería con “calidad alemana” junto con un amigo.

Para eso se preparó y antes de instalarse nuevamente en la Argentina aprendió el oficio mediante pasantías en compañías cerveceras.

Ya en la Argentina, con una inversión inicial de un millón de pesos según le contó a La Nación, puso en marcha una cervecería que había estado cerrada en el medio del campo, en Facundo Quiroga. En todo el 2014 produjeron 200 litros, “era un logro enorme para la primera venta”, contó. El año siguiente produjo en promedio 3.000 litros por mes, y en el 2016, 5.000 litros por mes. Hoy, si bien su consumo depende de la estación, se realizan entre 6.000 y 8.000 litros mensuales.

Cerveza nota Flor 2

 

-¿Cómo se te ocurrió incursionar en el mundo de la cerveza?

-Siempre me apasionó el mundo de la gastronomía y las bebidas. La cerveza empezó a fascinarme cuando vine por primera vez a Alemania, en 1.997. En 2.007 hice en Múnich un curso de Home Brewer, ahí fue mi primer contacto con la producción de cerveza artesanal. Luego en 2013 hice dos pasantías en Baviera en las que la propuesta fue aprender a cambio de trabajo en cervecerías locales: Aldersbacher Brauerei y Kösselbräu / Mariahilfer Sudhaus.

 

-¿Cómo y dónde elaboran hoy el producto?

-Lindenberg cuenta con dos establecimientos: la producción está en Facundo Quiroga, Partido de 9 de Julio. La Logística, administración y el almacenamiento de cerveza refrigerada se encuentran en Saladillo.

 

-¿De dónde obtienen la materia prima? ¿Y de dónde surgió la receta? ¿Es necesario contar con un maestro cervecero para elaborar el producto?

La materia prima es de origen europeo y nacional. Las maltas especiales son de la prestigiosa casa Weyermann, en Alemania, mientras que los lúpulos son alemanes y en parte eslovenos. Los fermentos son de origen belga y las maltas bases son de origen nacional, nuestro proveedor es Cargill Malt en Rosario.

Las recetas son tradicionales europeas en su mayoría. Otras son de creación propia. No usamos el término “maestro cervecero”, nos hacemos llamar simplemente “cerveceros”.

La premisa de Lindenberg es respetar las recetas tradicionales y los métodos de producción, logrando un producto natural sin conservantes ni colorantes u otros aditivos similares. Para la fermentación y posterior maduración de la cerveza son tomados el tiempo y la paciencia como únicos ingredientes.

 

-¿En qué sitios se comercializa hoy la cerveza?

-En la zona centro de la provincia de Buenos Aires y en Capital Federal. En un futuro esperamos llegar a más provincias.

En boca de cualquiera, la frase podría leerse como una de las tantas expresiones de deseo de un emprendedor en fase de crecimiento. Dicha por alguien que en 3 años logró elaborar una cerveza artesanal en la Argentina y recibir una medalla de plata en uno de los concursos más prestigiosos en la tierra de la cerveza, esas palabras se vuelven casi una profecía autocumplida.

 

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