La coherencia nos hace bien: entre la educación y la política

Santiago Maldonado

Viene siendo un tanto difícil hilvanar ideas que expresen pensamientos con objetividad, puesto que esta todo tan revuelto que enseguida te colocan de un lado o de otro, más allá de que te conozcan y sepan quien sos.

Oscar Ávila*

La dinámica hace que si no piensas igual te descalifiquen o busquen artilugios sofistas para poner en duda lo que con toda libertad se quiera decir. Ni hablar del vocabulario, y las expresiones lingüísticas que hay que utilizar para que el mensaje se entienda y los intérpretes de siempre no nos hagan decir otra cosa.

Ante todo soy un militante por los derechos de las personas, su bienestar, su progreso, el respeto por su dignidad; es lo que aprendí porque pasaron por mi vida seres humanos muy valiosos que me hicieron vivenciar muchos valores que hoy anhelo para otros y por lo que estoy agradecido; y fue en la educación donde encontré el camino para soñar con la construcción de una sociedad mejor, brindando posibilidades a los niños, como lo hicieron conmigo.

Y también por convicción soy un militante gremial, entendiendo que es desde ese espacio de acción colectiva que podemos luchar por mejores condiciones de trabajo pero también mejores condiciones para la estadía de los niños en la escuela.

Defender la escuela pública conlleva a hablar de condiciones laborales, de edificios con espacios adecuados, de discusión de la curricula, de participar en la construcción de políticas educativas que respeten al niño como sujeto de derecho y de aprendizaje.

Son estas y otras tantas premisas que van marcando la historia de nuestro sindicato, el que a diferencia de otros, se caracteriza por la democracia interna evidenciada en asambleas en las escuelas, asambleas en los departamentos, para llegar, con la opinión de todos al congreso provincial, que es el órgano de las toma de decisiones, agregándosele la renovación de autoridades cada tres años.

Entre los cargos que ocupan los compañeros para trabajar en la Comisión Directiva tenemos quienes están en las Secretarias, entre ellas la de derechos humanos y Educación, que es desde donde surgen muchas veces propuestas para trabajar en las escuelas, y son eso; propuestas en todo el sentido de la palabra, no existe la imposición, no se obliga ni se disciplina a ningún compañero afiliado a que cumpla con esa propuesta a raja tabla no son una intromisión del sindicato en la currícula de las escuelas y menos aún un uso de los niños, adolescentes y jóvenes para hacer política, digo esto contextualizando en la propuesta que días atrás hiciera la CTERA referida a la desaparición del compañero Santiago Maldonado” el que tuvo un tratamiento poco serio por la redes sociales tomando ribetes en algún momento muy agresivo.

Prueba de lo que afirmo son las diversas acciones que realizamos los docentes, muchas veces persuadidos por el poder de turno, y otras por iniciativa de nuestro gremio. Alguna de ellas: invitación sutil a que las escuelas ubicadas al paso del Sr. Presidente debíamos salir a la puerta de la escuela con los niños con banderitas a saludarlo. Como también muchas escuelas que peleaban con justicia( varias lo deben seguir haciendo) por mejores condiciones de los edificios escolares , en los que se caían los cielorrasos, se llovían, se electrocutaban  las paredes, no había agua, se rebalsaban las cloacas salían a la calle con los niños y jóvenes para reclamar , en épocas de caos se realizaron varias clases públicas que implicaban docentes y alumnos fuera de sus ámbitos de trabajo En la carpa Blanca nos tocó, con todo orgullo, pedir justicia por el compañero José Luis Cabeza y también lo conversábamos en la escuela a través de folletos diversos. En las escuelas también hablábamos con tristeza del asesinato a manos de la policía Neuquina del compañero Carlos Fuentealba, hablábamos también del proyecto Decibe y lo que significaría para la educación, hablábamos con los padres de lo que significaba la ley de Educación de Menem y en esos momentos no hubo juicios de valor que intentaran demostrar que hacíamos un uso político de la situación, por el contrario en los lugares donde nos reuníamos a manifestarnos se acercaban ciudadanos a motivarnos en ese espíritu de mostrar la realidad. Está claro que  no existían las redes sociales como hoy y las informaciones se conocían por los medios a las 24 horas.

Capítulo aparte merece la hipocresía de creer que se debe bajar la edad de los niños para imputarles delitos porque “ya saben lo que hacen”, y creer que a esos mismos se los puede manipular o adoctrinar.

En fin, todo debe ser contado con todas las letras, abordando con la seriedad que nos merecemos todos los ciudadanos, enmarcando los hechos en el momento histórico al que pertenecen y en ese marco hacer los juicios valiosos y enriquecedores porque la democracia se fortalece con vivencia de valores, no con retóricas demagógicas que solo nos dividen más y más, impidiendo que podamos encontrar las coincidencias necesarias para hacer una mejor sociedad.

*Secretario Gremial Seccional Gualeguaychú Agmer

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