La controversia en torno al acoso sexual

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¿La reacción de Hollywood contra el acoso sexual es proporcionada y justa? ¿O es una vuelta de tuerca del “puritanismo” norteamericano, como denuncia un grupo de artistas e intelectuales francesas?

Por lo visto se ha desatado una guerra ideológica sobre la política de género, después del giro que se produjo en Hollywood, luego de que varias actrices denunciaran por acoso y abuso sexual a directores, productores y actores.

Por estas horas la actriz y presentadora Oprah Winfrey revolucionó la ceremonia de los Globos de Oro con un discurso combativo y directo contra “los hombres poderosos y brutales” que han dominado el mundo durante mucho tiempo.

“Su momento ha llegado. Se acabó el tiempo”, sostuvo Oprah Winfrey, una de las voceras del movimiento Time’s Up, la iniciativa creada por actrices de Hollywood para combatir el acoso sexual.

Actrices como Cate Blanchet, Jennifer Lawrence, Natalie Portman, y Penélope Cruz impulsan esta movida que dará apoyo legal a mujeres y hombres que han sufrido acoso en su trabajo.

El movimiento se formó después de que un aluvión de acusaciones pusiera fin a la carrera de poderosos hombres del entretenimiento, los negocios, la política y los medios, provocado por el escándalo de mala conducta sexual del productor hollywoodense Harvey Weinstein.

En Hollywood se está viviendo una suerte de gran catarsis, ya que las víctimas se están atreviendo a hablar no solo contra hombres poderosos económicamente, sino contra personajes de enorme predicamento social, adorados por millones de personas.

Los casos conocidos tienen un denominador común: son personas que se aprovechaban de su posición de poder sobre otros en situación de inferioridad, que no eran estrellas.

Pero resulta que en Francia, un colectivo formado por un centenar de artistas e intelectuales tomó este martes la dirección contraria al discurso del movimiento Time’s Up, al firmar un manifiesto opuesto al clima de “puritanismo” sexual que habría desatado el caso Weinstein.

La tribuna, publicada en el diario Le Monde, está firmada por conocidas personalidades de la cultura francesa, como la actriz Catherine Deneuve, la escritora Catherine Millet, la cantante Ingrid Caven, la editora Joëlle Losfeld, la cineasta Brigitte Sy, la artista Gloria Friedmann o la ilustradora Stéphanie Blake.

“La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, afirman las autoras de este manifiesto, para quienes sus pares norteamericanas pecan de puritanismo, entendido peyorativamente como moralismo que ataca toda sensualidad por ser pecaminosa.

“Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices”, defienden las firmantes.

Las francesas  advierten sobre el regreso de una “moral victoriana” oculta bajo “esta fiebre por enviar a los cerdos al matadero”, que no beneficiaría la emancipación de las mujeres, sino que estaría al servicio “de los intereses de los enemigos de la libertad sexual, como los extremistas religiosos”.

 

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