“La gente sigue pensando que el SIDA es una enfermedad de homosexuales”

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En el marco del Día Mundial de la Acción contra el SIDA, en que el Hospital Centenario, la Dirección de Salud Municipal y el Centro de Salud Juan Baggio realizaron test rápidos en la plaza San Martín, el infectólogo Ignacio Bourlot visitó ElDía desde Cero para dialogar sobre la problemática.

“Es una herramienta para desobstaculizar la realización del análisis. Antes a la gente que quería hacérselo por su cuenta le pedían hasta un donante de sangre o que vaya en ayuno. Nosotros rompimos con todo eso”, expresó Bourlot, al tiempo que destacó la accesibilidad del Consultorio Amarillo, en el Hospital Centenario, y las vías de acceso a la información, como la Fan Page de Facebook “Consultorio Amarillo. Hospital Centenario de Gualeguaychu”.

Solamente en el Centenario, se realiza un promedio de diez test por semana, una cifra que el infectólogo considera baja. “Es difícil que nos lleguen los pacientes, por eso la importancia de convocar a la gente, de salir a la calle para evidenciar que es algo sencillo de hacer”, indicó en este sentido.

“A diferencia del cuadro médico del SIDA, el VIH es asintomático. Es un escenario dinámico, las defensas se van deteriorando y surgen las llamadas infecciones oportunistas. Éstas aparecen cuando las defensas están bajas, y después de cierto límite podemos hablar de SIDA”, explicó.

“Previo a eso hablamos de una persona que vive con VIH. En promedio, desde que la persona se infecta hasta que tiene SIDA pasan más o menos ocho años. A ese paciente es al que apuntamos, porque si en ese tiempo se detecta el virus se puede tratar normalmente como una enfermedad crónica”, agregó el especialista.

Los avances médicos con respecto a la enfermedad han sido inmensos. En la década del 80, la expectativa de vida de un paciente con VIH era de seis meses; en la actualidad, si es diagnosticado a tiempo y realiza los tratamientos pertinentes, la expectativa es similar a la del resto de la población.

Pero el avance en cuanto al lugar social que tiene el VIH-SIDA no ha sido tan importante, “la gente sigue pensando que es una enfermedad de homosexuales”, disparó Bourlot, y apuntó a la necesidad de romper con ese tabú en todos los ámbitos de la vida social.

Otro preconcepto muy arraigado es vincular al SIDA con la pobreza: “uno lo ve en colegas, todavía se escuchan cosas como ‘no parece que vaya a tener VIH, no tiene pinta’. Acá hay que hacer un análisis y ver si da positivo o negativo. Es sencillo, le damos una complejidad que no tiene”.

El grupo etario más comprometido es el que va de los 25 a los 35 años. Esa es la edad en que se diagnostican la mayor cantidad de personas. Lo que da la pauta de que “probablemente se ha adquirido mucho antes la enfermedad, cinco, seis, siete años antes”.

“Estamos hablando de adolescentes, edad en la que se suman un montón de cosas: la omnipotencia, la falta de cuidados, la sensación de que nada te puede pasar. Y si a eso le sumamos un sistema de salud que en vez de darte el lugar te cierra puertas, es lógico que se generen un montón de preconceptos y tabúes. Pero afortunadamente hemos avanzado en muchos aspectos. Sobre todo en los clínicos, en lo cultural creo que todavía tenemos mucho camino por recorrer”, sintetizó el infectólogo.

 

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