La kinesiología en el tiempo

En el día del kinesiólogo/a es interesante revisar dónde se encuentra la profesión y qué camino ha tomado. En los últimos años se han producido una serie de modificaciones importantes en relación al quehacer kinésico. Se ha modificado en cierta medida la “visión artesanal” o ligada al arte de la kinesiología por un enfoque más cientificista.

 

Lic. Federico Peralta*
MN: 12024, MP: 1405

 

El cambio de paradigma en la forma de adquirir y generar conocimiento sucedió con la llegada de la medicina basada en la evidencia. La medicina basada en la evidencia es un enfoque de la práctica en salud dirigido a optimizar la toma de decisiones, haciendo hincapié en el uso de pruebas científicas provenientes de investigación correctamente concebida y correctamente llevada a cabo. Trasladando esto a la práctica diaria, la aplicación del método científico a la salud ha puesto en cuestionamiento ciertas prácticas consideradas como válidas o eficientes, demostrando en algunas de ellas el nulo beneficio para el tratamiento de personas en situación de enfermedad. Muchas de esas prácticas, otrora habituales, están asociadas a la utilización de fisioterapia y de técnicas manuales. Entre otros beneficios, la ciencia aplicada al conocimiento kinésico, nos ha permitido mejorar la efectividad de la mayoría de los tratamientos, acortando plazos de rehabilitación, disminuyendo costos en salud y evitando complicaciones o la reaparición de la problemática a futuro, todo lo cual ha impactado positivamente en la calidad de vida de las personas. De esta manera el tratamiento kinésico hoy es evaluado mediante el tiempo y la frecuencia de tratamiento, la modificación de la variable principal calidad de vida y, como elemento relativamente novedoso, evitar la reaparición de la problemática en cuestión. Es decir que, hoy recurrir más de una vez al kinesiólogo/a por el tratamiento de la misma dolencia nos estaría hablando de un tratamiento que no ha sido del todo efectivo. Evidentemente este último punto no es aplicable a alteraciones dadas por patologías o enfermedades crónicas. En ese último caso, la prevención de complicaciones y la generación de hábitos de ejercicios y otras pautas de educación, han logrado reducir la institucionalización y mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad.

A pesar de estas cuestiones, como estamos en un proceso de transformación, la realidad es que en la mayoría de los casos aún se aplican prácticas sin ningún sustento científico. Esto, en lo personal, responde a dos cuestiones. Por un lado, la formación universitaria. Si bien existen diferencias entre las distintas universidades del país que forman futuros kinesiólogos/as, es claro y evidente que ningún egresado de ninguna universidad se encuentra en condiciones de llevar adelante el mejor tratamiento posible. Esto se debe a que los formadores y los planes de estudio aún se encuentran muy desactualizados. Si bien el germen ya se encuentra en las universidades, aún estamos muy lejos de contar con formadores que estén lo suficientemente actualizados como para generar una base más sólida de conocimiento de los egresados. Por otra parte, es real y no por eso deseable, que la mayoría de los profesionales no entienden a la universidad como un comienzo de una carrera de estudio y formación continua. La formación estructurada con base científica más sólida al momento es el sistema de residencias. Los cupos en todo el país no llegan a 50 por año y sólo en la Universidad de Buenos Aires (UBA) se egresan más de 100 profesionales por año.

Por otra parte, la kinesiología así como el resto de las profesiones relacionadas a la salud, se ha orientado hacia la especialización. El volumen de información creciente día a día y el marco de evaluación de rendimiento han puesto sobre la mesa la necesidad de que los profesionales kinesiólogos/as se orienten hacia el tratamiento de determinados grupos de enfermedades y discapacidades. Por otro lado, pero en el mismo sentido, se ha hecho evidente que el profesional que no ha elegido el camino de la formación continua, termina aplicando prácticas que han caído en desuso por la demostración de su ineficacia o bien, porque se ha demostrado que existen otras prácticas que consiguen mejores resultados.

Si bien aún estamos lejos de ser una profesión con cierta jerarquía dentro del campo de la salud, ha sido notorio el avance en los últimos años en este sentido. Aún queda mucho camino por recorrer, pero los lineamientos básicos han sido establecidos.

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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