La Neonatología del Hospital Centenario es una de las más equipadas de la región

La comunidad de Gualeguaychú y ciudades vecinas cuentan con una sala de Neonatología de primera calidad. El trabajo que allí se realiza es especial. Un lugar donde al recién nacido se lo atiende de manera cuidadosa. Capullos sostiene y aporta gran ayuda.

Mónica Farabello, Guillermo Navarro, Rubén Skubij


Gualeguaychú se caracteriza por poseer espacios privados y centros públicos que son verdaderos orgullos de la comunidad. El trabajo solidario y el aporte de miles de manos anónimas hicieron de aquellos puntos de referencia para la provincia.

Una de ellas es la sala de Neonatología del Hospital Centenario, lugar donde se trabaja de manera especial con recién nacidos.

El jefe de servicio, Dr. Francisco Duboscq, afirmó a elDía que “se trata de una sala de referencia de toda la Región Cuatro contemplando a Gualeguay, Islas del Ibicuy, Urdinarrain y Basavilbaso, entre otras ciudades”.

Al recorrer Neonatología se puede comprobar que con el correr de los años fue incorporando toda la tecnología de primera y de avanzada que existe en el país. El profesional expresó que Paraná y Gualeguaychú “son los únicos centros que tienen asistencia respiratoria mecánica con ventiladores de última generación, se trata de los respiradores inteligentes que ven lo que hace el chico y se adaptan para dar lo que más le conviene”.

Con relación a las incubadoras, explicó que “regulan la temperatura y humedad con la que está un bebé adentro de ella, son silenciosas y confortables para un prematuro. El hospital, gracias a la ayuda de Capullos que es la organización que apoya y sostiene, ha conseguido muchas cosas por lo que podemos decir con orgullo que brindamos un servicio de primera calidad a la comunidad”.

Recordó que la sala “hace aproximadamente más de 30 años que desarrolla intensa actividad, desde hace 14 años, gracias al aporte de Capullos, se puso asistencia respiratoria mecánica en un hospital público y terapia intensiva neonatal”.

Acotó que “la población siempre está presente para con este sector, cuando alguna persona por un motivo determinado viene con sus hijos aquí, conocen la realidad. A partir de ese momento quieren agradecer y lo hacen con colaboraciones directas o a través de Capullos”.

Áreas confortables

El área cuenta con un sector de internación conjunta, espacio de las madres con sus recién nacidos, en obstetricia, donde son observados en forma permanente por los neonatólogos del hospital.

Luego, la terapia intermedia “donde los bebés que han pasado por terapia intensiva o que tienen alguna patología más benigna que no necesitan de oxígeno o de asistencia respiratoria mecánica, los alojamos allí. Van aumentando de peso y crecen hasta llegar aproximadamente a los dos kilos con lo cual les damos el alta”, consignó Duboscq.

Finalmente, terapia intermedia “donde van los chicos que tienen patologías más graves que no pueden respirar por sí mismos o que necesitan drogas pasoactivas”.

Las obras no se detienen. “Contamos con una pequeña sala que estamos tratando de remodelarla un poco hasta que llegue el hospital nuevo que es la sala de madres. Son las que tienen sus chicos internados acá y quieren quedarse para colaborar con la atención de sus recién nacidos. Apoyamos esto porque sigue el vínculo madre”, comentó.

Consultado sobre el futuro nosocomio, manifestó que Neo “tendrá un poco más de capacidad en la parte edilicia atento al crecimiento de la ciudad y la región. No sabemos que pasará con la tecnología, en eso no tenemos mucha expectativa porque los elementos que tenemos son de primera y es lo que se necesita en este momento”.

Más enfermeras

El encargado del área neonatal del hospital indicó que “desde hace años vengo alertando que el cuello de botella es enfermería. En este momento contamos con un número un poco apretadito pero si tuviéramos más presupuesto o pudiéramos contar, sería mucho mejor”.

Aclaró que “no hay enfermeras especializadas en Neo fuera de las que tenemos acá, hoy es de primer nivel. Se han ido perfeccionando en distintos centros de Capital Federal y con cursos en el Hospital Garrahan. Se ve la preparación y capacidad de nuestras enfermeras pero en el futuro no vemos de que haya un número de enfermeras para preparar pensando en la atención de nuestros recién nacidos”.

– ¿Se trata de una capacitación especial teniendo en cuenta que tratan a recién nacidos?

Sí, por supuesto, se necesita una capacitación y vocación especial, el papel de la enfermería en la atención de un recién nacido es lo fundamental que tiene la neonatología y la terapia intensiva neonatal. Un médico está un rato pero el que cuida las 24 horas del día, los 365 días del año, es la enfermera.

Siempre se dice de que se le pregunta a un recién nacido prematuro o enfermo: ¿qué le pediría a la vida?, respondería ‘que me atendiera una buena enfermera’.

 

Vivir en la neonatología del Hospital

Roman en su casa

El 12 de marzo de 2010 nació Román, el bebé de Alicia Romero. Luego de atravesar un embarazo de alto riesgo, dio a luz a su hijo quien debió permanecer durante cinco meses en la neonatología del Hospital Centenario.

Su caso fue conocido por toda la comunidad porque se realizaron campañas para recaudar fondos para su tratamiento y para la construcción de una habitación especial donde debía permanecer el bebé una vez dado de alta.

Alicia Romero recuerda que tuvo “un embarazo de alto riesgo desde el cuarto mes. Yo me estaba haciendo atender por la doctora Vargas y en la ecografía encontraron mucho líquido y cuando pasa eso, es porque hay algo que no anda bien con el bebé. Entonces comenzaron a hacerme unos estudios semanales para controlarme y por suerte consiguieron para hacérmelos gratis”.

Al respecto, la mamá agradece a “todos los médicos del Hospital que me ayudaron tanto. Mi bebé tuvo un sufrimiento fetal agudo, por lo que en la semana 34 tuvieron que hacerme un parto de urgencia donde yo me desmayé así que no me acuerdo de nada”, expresó.

Luego del parto, “me contaron que nació todo moradito y tuvieron que reanimarlo y después lo llevaron rápidamente a neonatología donde lo dejaron con oxígeno”, manifestó Alicia.

Una vez internado en neonatología, Román fue atendido por “la doctora Roldán, el doctor Marcos Taffarel, Dante Taffarel; Mario Cigluitti; el doctor Fracarolli con quien nació, también Alazard, Martinolich y mucho más que tal vez no recuerde pero les voy a agradecer siempre el trato que le dieron a mi hijo”, aseguró la madre.

Además, aseguró que “hasta vino a verlo el papá del doctor Alazard que es genetista porque me decían que había algo raro en su cara, y yo decía que no veía nada en su cara. Entonces las enfermeras me decían que tal vez yo porque era la mamá no podía ver que andaba algo mal. Yo empecé a sacarle fotos todos los días y sí, era verdad: un día tenía la cara hinchada, al otro día tenía los ojos grandes”.

De todos modos, los médicos notaban que algo no andaba bien pero no lograban dar con la enfermedad que sufría el bebé.

“Un trato excelente”

Alicia Romero relata que “el trato en la neo fue excelente siempre; yo en ese tiempo estuve investigando sobre algunos posibles síndromes que podía llegar a tener Román. En un primer momento decían que podía ser el síndrome del Pierre Robín porque tenía la mandíbula pequeña y la lengua grande y paladar hundido, después pensaron que era otro síndrome, pero hasta el día de hoy no saben qué es lo que tiene”.

Los pronósticos actuales y los que le dieron en la neo, el Hospital Garrahan y de todos los médicos “no son buenos pero yo le tengo fe a mi hijo, y Marcos Taffarel que es mi médico también le tiene mucha fe porque está muy encariñado con mi bebé”, dijo Alicia.

Viví cinco meses en neonatología

La mamá de Román tuvo la experiencia de vivir en la neonatología del Hospital y convivir con médicos y enfermeras que trabajan en el lugar. Lo recuerda como una experiencia donde el compañerismo y la solidaridad eran indispensables para pasar un buen momento.

“Solamente dos noches intenté ir a dormir a mi casa, pero a las 3 de la mañana me volvía porque no me podía alejar de él. Yo me quedaba y le canta, porque él estaba muy mal y yo no podía verlo así. Las enfermeras del lugar me apoyaron mucho y tengo muy buenos recuerdos junto a ellas”, aseguró Alicia.

Al respecto contó que “una enfermera que se llama Keyla que lo amaba a Román un día me dice ‘Alicia ya te preparé el nene’, y cuando entro a la sala, como era mi cumpleaños ella me hizo un cartelito donde había puesto sus piecitos y le había escrito: ‘gracias mami por cuidarme con tanto amor. Feliz cumpleaños, te amo. Román’. Él estaba impecable y yo me quería morir de la alegría y cuando lo pasaron a pediatría, ellas se cruzaban y lo iban a ver y hasta el día de hoy sigo en contacto con las enfermeras que se comunican conmigo por teléfono o por Internet para preguntarme cómo está él”.

Por otra parte, asegura que “el pueblo de Gualeguaychú la ayudó un montón y lo quiere mucho a Román”. Además, “muchas veces con las chicas de la neo, cuando llegaba la noche pedíamos algo para comer todas juntas, o venía una señora de afuera a enseñarnos a coser y nos poníamos todas las mamás a hacer sabanitas o a armar los algodoneros; entonces nos entreteníamos y aprendíamos cosas nuevas que ayudaban a la sala”, relató.

 

Capullos y su trabajo incansable en la ayuda al recién nacido

3 Neo

La Neo del hospital Centenario se sostiene, moderniza, mantiene y crece gracias al aporte y el trabajo incansable de Capullos, la Asociación de Ayuda al Recién Nacido.

La acción de esta ONG ha permitido que la sala de neonatología sea una de las más importantes y mejor equipadas de la provincia, con recursos humanos muy capacitados para atender la salud de los recién nacidos.

Capullos está conformado por mujeres en su mayoría, casi todas jubiladas o a punto de estarlo, y con ganas de hacer algo por los demás. Donan un poco de su tiempo para ayudar a que los recién nacidos que necesitan atención, tengan una sala acorde.

Muchas de las integrantes de la ONG se acercaron a colaborar luego de haber vivido un momento difícil con algún recién nacido de la familia. Tal es el caso de la presidenta de la institución, Marta Bernigaud de Auzqui, quien tuvo internado a un nieto durante 10 días.

Explicó en diálogo con elDía que está en su segundo período al frente de Capullos, aunque hace más de una década que forma parte de la institución. Y destacó que se trabaja para los recién nacidos “aportando las cosas que se necesitan, incluida la aparatología”. “Todo lo que es para la neo primero, y luego lo hacemos con la sala de las madres, para que tengan algo de confort porque no es fácil estar allí, con el problema del bebé pasarse las horas ahí; por eso tratamos que estén lo mejor posible”, señaló.

Obras de Capullos

En cuanto a la tarea que despliega la Asociación de Ayuda al Recién Nacido, Auzqui dijo que en la sala de las madres se han arreglado los baños “porque siempre tienen problemas, se pintó el lugar y tratamos que siempre haya cortinas sanas y calefacción porque es una habitación enorme y están todas las camas juntas”. Y expresó que muchas veces la sala no alcanza para todas las mamás por lo que han solicitado más lugar “pero no nos pueden dar porque están ocupados; esperemos que en el nuevo Hospital se solucione el problema”.

La Presidenta de Capullos mencionó que la institución solventa los gastos con diferentes eventos que realiza, como desfiles de moda de grandes y chicos; mediante las cuotas societarias o el alquiler de vajillas y mantelería.

“Con un desfile de modelos de chicos el año pasado, compramos un sacaleche eléctrico que costó 18150 pesos, que se sumó al adquirido en 2010. Y en enero se instaló una incubadora comprada en diciembre, que costó 38073 pesos”, enumeró.

¿Cómo puede hacer la gente para acercarse a Capullos?

– Pueden hacerse socios. Mucha gente no puede trabajar directamente porque no tiene tiempo, pero haciéndose socio puede colaborar. Y si no alquilándonos vajillas que es otra manera que tenemos, organizamos los pedidos y después los entregamos. Estamos siempre a disposición. Hay mucha gente que se ha ofrecido de voluntaria, entonces cuando nos vemos mal llamamos algunas de esas personas para que nos ayuden a contar, armar pedidos. (…) Tenemos vajillas para 700 personas y en mantelería, hay más de 100 manteles redondos y rectangulares. Antes Capullos organizaba cenas para las empresas del Parque Industrial, y teníamos vajillas para hacer esa atención. (…) Pero cuando nos vimos medias viejas para hacer ese trabajo porque ya no podíamos estar en la competencia  decidimos alquilar y nos fue rebien. 

– Además ese dinero se vuelca a un fin positivo…

– Queda todo para la neo. Por ejemplo, este año compramos un anafe para calentar cosas las madres y las enfermeras. Compramos un caloventor, una estufa, se arregló el baño de las madres, se llevaron jueguitos de sábanas para las incubadoras, mantas para los bebés. Mucha gente nos regala ropa. Las acondicionamos, las dejamos impecables para que las mamás que lo necesitan reciban algo lindo. También lo dejamos a las enfermeras para que ellas se encarguen de dárselo a quienes entiendan que necesitan.

Pero además hay unas abuelas que tejen mantitas para entretenerse y la regalan a Capullos para que se las llevemos a las madres. Una de esas personas mayores tiene Alzheimer y teje unas mantas hermosas. Por ahí se equivoca en algo y para que no quede mal le ponen un moñito, unas flores, unas cosas hermosísimas. Y ella discute que no teje, y vive tejiendo.

“Tenerla es una bendición”

Dicen que sólo se aprende de la propia experiencia… 46 días en la Neo nos permitieron conocer ese maravilloso mundo al que paradójica pero naturalmente nadie quiere ingresar; nadie lo elige, sólo lo conocés si “te toca”, como tantas cosas en esta vida. Gracias a Dios y a tantas personas que trabajan para ello, tener LA NEO en Gualeguaychú es “una bendición”; tenerla acá a un paso de casa, que te permita pasar el “mal trago” en familia, sin distancias, sin los inconvenientes que ocasionaría un traslado, estar fuera de tu ciudad, lejos de los afectos.

Acá, con la atención, la contención y la calidez humana de nuestra gente en NUESTRA NEO, con médicos y enfermeros que dedican 24 horas (sin paros, reclamos ni quejas) a los pacientes más pequeños de este mundo, los que dependen y necesitan de otros, los que sin la NEO, con todo lo que ella implica, simplemente no podrían vivir.

No es fácil expresar lo que la NEO significa para una familia que en esos momentos no encuentra respuestas a lo que está viviendo, que siente que no podrá salir adelante… Obviamente son experiencias que uno no quisiera repetir pero les aseguro que se siente una gran tranquilidad al saber que en Gualeguaychú está “la NEO”, siempre al pié del cañón.

Estaremos eternamente en deuda con ustedes: les debemos la vida de Marti, pero también la compañía, el apoyo y la asistencia tecnológica y humana que nos dieron, porque eso no se compra ni con todo el dinero del mundo.

GRACIAS!!!! Carolina y toda la familia de Martina.

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