La Sachetera: el primer tejido inteligente de la Argentina

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El proyecto nació hace cinco años y medio. Con sachets de leche y yogur fabrican bolsas de dormir y capas de lluvia para gente en situación de calle. Goga Dodero cuenta cómo se puede construir algo que sea impermeable a todo, excepto a la necesidad del otro.

 

Florencia Carbone

 

Como pareciera que no hay hueco de la vida en el que la tecnología no logre colarse, hoy ni siquiera las telas le escapan. Ahora se habla de “tejidos inteligentes”.

Los departamentos de investigación y desarrollo de los grandes fabricantes lanzan productos que no sólo buscan mantener la temperatura de nuestro cuerpo o evitar que nos mojemos, sino que eliminan las bacterias, nos protegen de los rayos UV y hasta pueden evitar lesiones, entre otras tantas sorprendentes funciones.

Mientras tanto, acá nomás, sin departamentos de investigación y desarrollo de por medio, hace cinco años y medio, Goga Dodero, comprobó que los sachets de leche y yogur pueden transformarse en paños de “tela” impermeable con la que confeccionar bolsas de dormir y ponchitos para la lluvia y el frío que haga más llevadera la vida de gente en situación de calle y chicos que concurren a escuelas rurales.

¡Milagro! ¿Es posible blindar el cuerpo del frío al mismo tiempo que abrir el corazón y mantenerlo cálido? Sí, y lo que se aplica en este caso más que tecnología es eso llamado solidaridad.

La Sachetera nació en 2013, cuando Goga, vestuarista de profesión –“es un oficio que se aprende”, aclara durante la charla con El Día- decidió dar el paso.

Había estudiado diseño de indumentaria en una escuela que ya no existe. Siempre se dedicó al vestuario en teatro, cine y publicidad. “Por eso me animé a empezar con La Sachetera, porque coser es lo que sé hacer desde chiquita. Me enseñó mi abuela. Pensé que el sachet se podía coser, y que al que no sabía, le podía enseñar. Mi mamá también sabía coser, mi hija se puso a aprender… por eso lo vi posible y me animé”, relata.

Todo arrancó el día que una amiga le regaló un bolso hecho con sachets. “Era de Afueradentro –no sé si la marca sigue existiendo-. Me hizo pensar en la reutilización del material pero con un fin solidario. Mi sueño era hacer un proyecto como el de las tapitas, que se reciclara, que se le diera un fin solidario y que se pudiera replicar en todo el país”, explica.

 

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En definitiva, ¿qué es La Sachetera? Es un proyecto solidario y 100% voluntario que recolecta y utiliza sachets de leche y yogur limpios y abiertos como materia prima y a partir de ahí se confeccionan distintos productos impermeables que después se donan a quienes más los necesiten, resume con sencillez.

Goga estaba en Pacheco, y según recuerda, La Sachetera empezó en su casa, con su hija, su mamá y una amiga. “Abrí una página en Facebook, le busqué un nombre que fuera fácil y que se asociara con el sachet. Por esa página al mes siguiente empezaron a venir amigas, y después amigas de amigas, y gente que no conocía se empezó a sumar como voluntaria. Como nunca había sido voluntaria, traté de encontrarme con personas que sí lo fueran así me contagiaban su experiencia y me aconsejaban.”

Arrancaron en su casa, pero al poco tiempo el lugar les quedó chico. “Así empezó La Sachetera, como un proyecto muy chiquitito, con una idea sencilla, fácil de replicar y que llegue a donde más se necesita”, agrega.

Luego contará que quienes forman parte del “corazón” de la iniciativa son mujeres, todas voluntarias, que el 98% trabaja, muchas son madres, otras abuelas, otras están en la universidad y trabajan, y muchas además de participar de La Sachetera forman parte de otros proyectos solidarios.

 

Cómo funciona

“Tenemos un encuentro mensual en la temporada de frío, de marzo a septiembre u octubre, por lo general el fin de semana. En el encuentro, que es de puertas abiertas, se convoca a todos los que quieran colaborar, muchas veces son familias enteras con chicos, grupos de amigos, scouts, voluntarios de Leones, profesores, maestros, directores de escuelas, parroquias. Al no tener ingresos económicos pedimos lugares en préstamo, alguna sala de apoyo escolar de una parroquia. En La Sachetera La Plata, por ejemplo, se juntan en una plaza donde les facilitan los enchufes y las mesas; en Tres de Febrero, en un Club Social.”

 

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Goga destaca que “siempre hay muchas personas dispuestas a dar una mano cuando lo necesitás, y eso es lo que hace posible La Sachetera”.

En la actualidad, la recolección de sachets está cerrada. La avalancha de donaciones superó todo espacio físico imaginable.

“El sachet es polietileno 100% reciclable siempre que esté limpio y perfectamente abierto. Es muy importante saber que el sachet tarda más de 100 años en degradarse. Nosotros le damos un uso que es solidario, pero también se lo puede reciclar en sitios donde reciclen polietilenos”, dice Goga que comentará más adelante lo bueno que sería que a nivel nacional se legislara para contar con “leyes que nos aseguren un mejor porvenir a todos con el tema de recolección de residuos”.

“Sería muy importante que sepamos el destino de los residuos y qué impacto beneficioso tiene para nosotros como sociedad. En la medida en que tengamos esa información hay mayor concientización y la gente no tiene dudas si debe dedicar su tiempo a separarlos. Recolectamos sachets de todo el país. Dábamos nuestras direcciones y la gente mandaba y mandaba hasta que los espacios que teníamos –que son privados: un cuarto en la casa de mi mamá, un altillo, el garage de otra voluntaria-, se fueron llenando al punto de tener que pasar de costado. Por eso tuvimos que tomar la decisión de cerrar la recolección a la espera de que los municipios intercedan para la recolección del polietileno, que si está limpio, es reciclable”, insiste.

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Bolsas de dormir y capitas

El objetivo principal de La Sachetera es fabricar productos impermeables: bolsas de dormir para personas que se encuentran en situación de calle (para confeccionar una bolsa se necesitan entre 80 y 85 sachets), ponchos para lluvia (en este caso se utilizan entre 63 y 65 sachets por pieza) para chicos de escuelas rurales o de alta montaña porque sirven para lluvia, frío, viento y nieve.

Goga cuenta que los ponchos también se están empezando a hacer para personas en situación de calle porque permiten que se mantengan secos y con eso se pueden cubrir. Además, hacen lonas y aislantes para inundaciones que sirven para apoyar en los pisos o que también se puede usar en viviendas precarias en los techos.

“Esos son los productos más importantes y que cubren necesidades de emergencia. Cuando baja la temporada de frío se pueden hacer juguetes didácticos, delantales para escuelas o jardines, manteles para colegios y cubre colchones para hogares”, agrega.

¿Cómo se elige a quiénes ayudar? “A los que menos ayuda tienen. Por eso siempre estamos en la periferia de la Ciudad de Buenos Aires, en los lugares donde no se cruza ayuda. En la Capital hay muchos grupos de ayuda, muchas parroquias que brindan alimento, recorren las calles en distintos días y horarios, inclusos personas del gobierno de la Ciudad. En otros lugares como la zona Sur, la periferia, hay personas en situación de calle quizá transitoriamente o personas mayores que necesitan ayuda porque no están físicamente bien y hay grupos de recorridas, voluntarios o parroquias y ayudamos a esos grupos. Somos hormiguitas: hacemos, les damos a ellos y ellos que tienen acercamiento con esas personas son quienes les dan a los que más lo necesitan”, responde.

 

Medio día para llegar a la escuela

Con el mismo criterio se elige a las escuelas. “Hace tres años estamos ayudando a escuelitas de Iruya (a 26 km de Humahuaca), donde los maestros tienen que caminar entre 6 y 12 horas para llegar a dar clases, y los chicos, aunque aman el lugar donde viven, sufren oscilaciones de temperaturas muy altas, fuertes vientos, nevadas y temporadas de lluvias. Este fue un muy buen lugar para ofrecerles los ponchitos de lluvia. Tenemos una relación muy amorosa con ellos, y los ponchitos van acompañados de calzados, útiles y estamos viendo siempre qué necesidades tienen. Todo esto es a través de madrinas o padrinos”, describe la creadora de La Sachetera.

¿Qué produce esto? “¡Una felicidad enorme! Sentir que podés ayudar a otro con algo tan chiquitito como es un poco de tu tiempo, de tu mirada y de tu hacer, cómo con eso puede cambiar la realidad de otro hasta que llega el Estado o ellos se ponen más fuertes y salen adelante. Es un aporte muy pequeño pero que ayuda muchísimo”, dice Goga.

 

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En La Sachetera perdieron la cuenta de cuántos sachets recibieron, cuántos productos hicieron, cuántas horas trabajaron…

Esta suerte de club de voluntarias que se mueve en un mundo teóricamente impermeable logró el milagroso efecto de blindar el exterior y abrir el interior no sólo de sus propias vidas, sino de contagiarlo a miles de personas en todo el país con la fuerza de un sachet de leche.

“Nos emociona muchísimo cuando una maestra nos escribe y nos cuenta que quiere que sus alumnos aprendan, se interesen y tengan un hacer solidario y no solamente ambiental, por eso de tomar conciencia del plástico que consumimos. Los resultados son maravillosos. La Sachetera es una idea que se puede replicar en iglesias, clubes, escuelas, no en organismos oficiales porque todo lo que es política está a un costado de nuestro hacer. Estamos orgullosas de ser sacheteras” dice Goga…

Y la sociedad está orgullosa y agradecida de y a las sacheteras.

 

Una idea sin derechos de autor

La generosidad de Goga Dodero con La Sachetera queda plasmada con los llamados tutoriales.

Tanto en la página en Facebook como en el canal de YouTube, pueden encontrarse videos en los que de modo muy sencillo se explica de qué manera confeccionar con sachets de leche y yogur bolsas de dormir o capas de lluvia.

“Hay tres técnicas para hacerlo: el sellado con plancha por la transferencia con calor, la máquina de coser y las selladoras que se usan en los supermercados. Los tutoriales nos facilitaron mucho poder compartir el método con gente que estaba en lugares muy lejanos. Cada grupo de La Sachetera tiene autonomía respetando ciertos valores como: hacer por el otro, todo lo que se hace es donación, a puertas abiertas, está pensado para la comunidad que nos rodea o donde es más difícil que llegue la ayuda”, cuenta Goga.

No sólo hay distintos grupos en el país, sino que la idea trascendió las fronteras: gracias a una voluntaria que se fue a vivir allí, ya existe La Sachetera Ecuador.

 

Tutorial bolsa dormir

https://www.youtube.com/watch?v=j8_h-O-BdUQ

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