Las artesanías y los sabores entrerrianos

pescadoLos turistas que visitan la provincia no sólo pueden disfrutar de la hospitalidad de su gente y de su peculiar paisaje. Sus productos y sabores autóctonos también son una invitación al disfrute.

Una costumbre que identifica a los entrerrianos es el mate. La devoción autóctona por esta infusión es contagiosa, de suerte que muchos visitantes lo prueban y algunos hasta pescan el hábito.

No es casual que mates y bombillas constituyan una de las artesanías regionales características de este suelo. Son elegidas por los turistas que nos visitan porque resumen, en gran medida, la idiosincrasia provincial.

No hay localidad entrerriana que no tenga un puesto “regional” donde se vendan los elementos necesarios para el consumo la infusión ancestral. Gualeguaychú, por caso, tiene excelentes casas de regionales donde abundan originales mates.

Aquí, por otro lado, tiene lugar en el mes de noviembre el “MATEncuentro”, una fiesta que celebra la cultura del mate, con concursos de tomadores y cebadores, y que congrega importante cantidad de público foráneo.

Otros productos elaborados con dedicación y creatividad por los artesanos entrerrianos tienen que ver con las piezas de cuero, los cacharros cerámicos, los tejidos, las piedras semi-preciosas trabajadas, los adornos en palma de caranday, los objetos en madera y la cuchillería.

Las artesanías entrerrianas, fabricadas en diferentes materiales a partir de técnicas antiguas, reflejan las raíces criollas, aborígenes y de los inmigrantes europeos, dando así testimonio de la rica identidad de la sociedad nativa.

Recorriendo la provincia el turista se puede topar con distintos manjares autóctonos, siendo el asado criollo y el asado con cuero uno de los sabores característicos de la entrerrianía.

Tratándose de Entre Ríos, la cocina en base a pescado fresco extraído de los innumerables cursos de agua –sobre todo del Paraná y del Uruguay- son el otro sabor identitario.

Miles de recetas giran en torno al surubí, la boga, el pacú, el dorado y otras especies típicas, que se cocinan a la parrilla, en chupín, en empanadas y en preparaciones “gourmet” (ingredientes de calidad y presentación artística).

Después están las recetas traídas por los inmigrantes, lo que convierte a esta provincia en “fiesta de sabores”: quesos y salames entre otros fiambres, escabeches, mermeladas, dulces, miel, licores y vinos, alfajores y repostería, son parte de los regionales con marca propia.

En la costa del Uruguay la producción citrícola brinda recetas de dulces y licores realizados con naranja, limones, mandarinas y demás frutas producidas en Chajarí y Concordia.

Bajando por el Uruguay, en la zona de San José, Colón, Villa Elisa se pueden degustar delicadezas como quesos de cabra, dulce de leche, chivitos, platos con nueces pecán y licores a base del fruto de la palmera yatay.

Además, allí se pueden disfrutar el vino entrerriano producido de viñas implantadas en el lugar, en variedades como chardonnay, malbec, merlot, tannat, cabernet sauvignon, syrah y sangiovese.

En la costa del Paraná, se destacan los productos elaborados por los monjes de la Abadía del Niño Dios. Los turistas encuentran allí productos elaborados a base de miel de abejas y licores hechos con hierbas de la zona.

La gastronomía de las aldeas alemanas propone a los visitantes deleitarse con las recetas traídas por los inmigrantes de esa etnia: salchichas, chucrut, cerveza artesanal, dulces, tortas y otros manjares.

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