Las “noticias falsas”, eje del mensaje del Papa en las Jornada de la Comunicación

Papa FranciscoHace pocos días se conoció el texto del Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de este año. El lema propuesto refleja el tema de reflexión: la verdad. Y, conectado con la verdad, la falsedad.

 

María Inés Franck*

 

En efecto, el Papa encara un tema arduo, pero necesario de poner sobre la mesa e iluminar: las “noticias falsas” (“fake news”, en inglés).

Demasiado a menudo somos testigos de noticias que se difunden en medios periodísticos y a través de redes sociales que disfrazan o deforman la verdad de los hechos a los que se refieren. Y, en ese disfraz o distorsión, algunas personas o instituciones pueden salir muy perjudicadas, sin importar que los hechos referidos no sean del todo verdaderos o no lo sean en absoluto. En esas situaciones, no alcanzan las retractaciones para hacer desaparecer los efectos nocivos de ese lanzamiento. Es más: muchas veces las explicaciones que intentan mostrar la inexactitud de lo dicho empantanan más aún el terreno y terminan haciendo el juego a quien lanzó la mentira. La noticia falsa suele redactarse de tal modo que no se pueda achacar al periodista o divulgador ninguna infracción legal. Los destinatarios generalmente quedan desconcertados por lo que leen o escuchan, no conocen los tecnicismos que un lector u oyente avezado detecta y que lo hacen encender una luz de alerta contra esta refinada manipulación de las conciencias y de las emociones.

La defensa frente a una noticia falsa suele ser inútil. Y, frente al derecho a la libertad de expresión y de prensa, quien la lanza termina sin responsabilizarse realmente por los daños provocados. Pero lo peor es que la verdad prácticamente nunca sale a la luz, personas concretas sufren injustamente y la convivencia humana sufre un deterioro muy difícil de reparar. Sin hablar de la degradación del noble oficio periodístico.

 

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El daño producido a la comunión humana. Con la valentía de costumbre, el Papa aborda esta difícil cuestión. No sólo la describe con agudeza, sino que la ilumina desde la realidad humana profunda y la dinámica evangélica: “En el proyecto de Dios, la comunicación humana es una modalidad esencial para vivir la comunión”. A partir de estas palabras con las que inicia el Mensaje, el Papa nos va introduciendo en los anhelos más propios del hombre en torno a la comunicación: la necesidad de expresar y compartir la verdad, el bien y la belleza; de contar experiencias, describir el mundo, construir la memoria y comprender los acontecimientos.

Francisco continúa explicando cómo el hombre, “si sigue su propio egoísmo orgulloso, puede también hacer un mal uso de la facultad de comunicar”, alterando la verdad tanto en el plano individual como en el colectivo. El fenómeno de las “noticas falsas” tiene como finalidad “engañar o incluso manipular al lector para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones políticas u obtener ganancias económicas”. Y se sostiene en la capacidad que tienen estas noticias de aparecer como plausibles, esto es, su naturaleza mimética. Son relatos “hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración (…). De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen”. Las noticias falsas desacreditan al otro, lo presentan como enemigo e incluso lo demonizan para favorecer los conflictos.

¿Cómo reconocerlas? No es fácil. Las “noticias falsas” están presentes desde el comienzo de la creación del hombre. El Papa llama la atención sobre el relato del pecado original, y advierte que la primera en introducir la lógica de las “fake news” es la serpiente tentadora. No debería sorprendernos que la Biblia, con su profundo conocimiento del hombre, nos dé una vez más las herramientas para analizar los fenómenos humanos y desenmascarar las intenciones cuando hace falta.

Las “noticias falsas”, según nos enseña el Papa, siguen lo que llama la “lógica de la serpiente”, es decir, la estrategia de “una insidiosa y peligrosa seducción que se abre camino en el corazón del hombre con argumentaciones falsas y atrayentes”, que incluyen algunos aspectos de verdad, pero que en el fondo del mensaje apuntan a falsear la realidad integral. En esta estrategia interviene necesariamente la deconstrucción de la verdad y la desacreditación de la autoridad de quien puede cuidar y acompañar al hombre.

Francisco es claro: nunca debemos olvidar que “fiarse de lo que es falso produce consecuencias nefastas”. En efecto, el pecado inducido por el falsificador de noticias llevó al sufrimiento del hombre, al fratricidio de Caín y al perjuicio de la comunicación entre los hombres. El mal, dice el Papa, “se mueve de falsedad en falsedad para robarnos la libertad del corazón”.

¿Qué hacer frente a esto? Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer: “por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa”. Así, el mejor antídoto contra las falsedades “no son las estrategias, sino las (…) personas que, libres de la codicia, están dispuestas a escuchar, y permiten que la verdad emerja a través de la fatiga de un diálogo sincero; personas que, atraídas por el bien, se responsabilizan en el uso del lenguaje”.

El oficio del periodista. En este espíritu, Francisco realiza un llamamiento especial a los periodistas, y los invita a promover un periodismo de paz, que sea “hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes; un periodismo (…) que no queme las noticias, sino que se esfuerce en buscar las causas reales de los conflictos, para favorecer la comprensión de sus raíces y su superación a través de la puesta en marcha de procesos virtuosos”. Ojalá estas palabras del Papa lleven a la reflexión a todos aquellos que han hecho la opción por dedicarse al delicado arte de la comunicación.

*Licenciada en Ciencia Política

Mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales 2018

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