“En las redes sociales existen los mismos peligros que en la calle”

chico tablet redesWhatsApp, Facebook, YouTube, Twitter e Instagram, entre otras aplicaciones, son las vías de socialización comunes de niños y adolescentes. Un mundo tan inquietante como la calle, según advierte la especialista Daniela Girimonti.

Marcelo Lorenzo

 

Hace cerca de medio siglo Umberto Eco escribió “Apocalípticos e Integrados”, obra en la que describía actitudes radicalmente contrapuestas ante la cultura de los medios: la del rechazo frontal o la de la aceptación acrítica.

Daniela Girimonti, Máster en Familia, Educación y TIC de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Pontificia de Salamanca (España), no se sitúa en ninguno de esos extremos a la hora de hablar de las redes sociales.

“Para mí la clave es el uso que el hombre hace de estas herramientas, las cuales no son malas o buenas en sí mismas. Estas redes que en principio son una realidad, están ahí, y que obviamente han cambiado nuestra forma de relacionarnos, entrañan tanto beneficios como amenazas, depende de qué hagamos con ellas”.

Eso explicó a EL DIA esta especialista que estuvo en Gualeguaychú el 11 de agosto pasado, oportunidad en la que expuso sobre “Redes sociales: oportunidades y desafíos.  ¿Cómo estamos educando en su uso responsable?”, en el Instituto ‘Malvina Seguí de Clavarino’ (Villa Malvina), en el marco del ciclo de charlas educativas que este año lleva adelanta esa institución.

Girimonti, docente del Instituto Compañía de María de Buenos Aires, reivindica de hecho las posibilidades educativas que abren las redes a los estudiantes de hoy, señalando que favorecen su papel activo.

“Son un valioso instrumento, por ejemplo, para el aprendizaje colaborativo. Permiten el desarrollo de trabajos en grupo, apoyados en nuevas estrategias de enseñanza y aprendizaje”, indicó.

Sin embargo, la entrevistada insistió en que sería pecar de ingenuo si se creyera que no hay peligros latentes que acechan a los usuarios más jóvenes de estas tecnologías, un mensaje del que deben tomar notas los adultos.

“Yo diría que son los mismos peligros que entraña la calle. Si uno al chico, cuando sale de casa, le dice: ‘no te detengas a hablar con un desconocido’, ese consejo vale también para las redes”, apuntó.

Y graficó: “Si un desconocido te pide una foto de tu familia, te pide tu dirección, te pide tu número de celular ¿vos se lo das? En la  calle no. Y en las redes tampoco. Hay que enseñar esto a los chicos, hay que decirles que detrás de los usuarios de las redes pueden ocultarse personas con otras intenciones”.

daniela girimonti

Las redes sociales favorecen el camuflaje de suerte que, dijo Girimonti, puede haber adultos que se presentan como adolescentes, o personas del sexo masculino que se dicen mujeres. “Lo ideal sería que los chicos, ante la primer situación que les genera incomodidad o dudas, enseguida se lo comuniquen al adulto de su confianza, a los padres, a los abuelos o a la maestra”, refirió.

En su opinión, la lógica de funcionamiento de la vida real no es muy distinta de la que cabe esperar en el mundo virtual. “Si estás seguro que en la calle no harías determinadas cosas, no las hagas en la red. Porque lo que pasa en el mundo virtual tiene consecuencias en la vida real. Y en esto sí que no hay que ser ingenuos”, remarcó.

 

PRINCIPIO A TENER EN CUENTA

Los riesgos de adicción, la pérdida de privacidad, las potenciales situaciones de acoso, la posibilidad de caer en el aislamiento, la exposición a contenidos inapropiados, son algunas de las cosas que pueden causar daño a los usuarios de las redes y frente a las cuales los niños y adolescentes son un grupo especialmente vulnerable.

Éstos últimos tienden a operar en este mundo sin conocer las consecuencias a las que se exponen, por ejemplo arriesgándose a entregar sus datos personales en las redes sociales.

Los jóvenes, en efecto, acostumbran utilizar Facebook, Twitter o Instagram, por ejemplo, para expresar todo lo que quieren, sienten, publican fotos y videos, comentan estados, incluso las usan para decir dónde están y con quién.

Según Girimonti, muchas veces ellos se olvidan, así, que “toda acción tiene una consecuencia”, un axioma que la especialista enfatiza como esencial a la hora de inculcarles a los chicos un uso inteligente y prudencial de las nuevas tecnologías.

Explicó que el anonimato, la posibilidad que dan estas herramientas de actuar en la sombra o de ocultarse ante los ojos de los demás, dándole vía libre a los usuarios a decir y hacer cosas sin filtro, suele ser una invitación al uso irresponsable, a no hacerse cargo de lo que cada uno hace.

“Muchas veces este anonimato no les hace tomar conciencia a los más jóvenes que los hechos tienen consecuencia tanto en la vida virtual como en la vida real. El anonimato da cierta insensibilidad respecto del daño que provocó por ejemplo a otra persona tal comentario o aquella foto. Entonces ahí es cuando hay que abrir los ojos”, reflexionó la entrevistada.

 

LAS REDES Y LAS NECESIDADES PSICOLÓGICAS

Un modo de entender la masiva aceptación de las redes sociales se vincula al hecho de que son una respuesta a determinadas necesidades psicológicas de las personas. Sobre todo la de identidad, señala Girimonti.

“En realidad el adolescente y el adulto que se engancha en una red está buscando participar en un espacio donde puede identificarse a la vez que se diferencia de otros. Y esta red aparece como el campo ideal para esto”, explicó.

Los adolescentes más tímidos, por otro lado, encuentran en las redes “una herramienta válida para darse a conocer, para interactuar con otros, hasta alcanzar incluso cierto grado de popularidad”, refirió.

Sin embargo, esto puede ser de doble filo, advirtió la especialista. “¿Qué pasa cuando la red se apaga y hay que volver a la vida real? Entonces el aislamiento se siente más. Podemos fomentar la participación en las redes entre las personas a quienes les cuesta vincularse. Pero hay que saber que eso le puede generar más angustia cuando se desconecta, cuando vuelve a su habitación y se da cuenta que está solo y llega el sábado a la noche y no tiene con quien salir”, indicó.

Por otro lado, Girimonti recordó que el uso excesivo de las redes puede generar adicción, es decir una dependencia malsana cuyos síntomas psicológicos son claros, como el nerviosismo e inquietud cuando no se tiene acceso, o cuando lo primero y lo último que se hace en el día es consultar las redes

“Desde el punto de vista físico, aparecen el dolor de cabeza o de espalda. Los chicos tienen dolor en los ojos. Se está comprobando aparición de artritis en las manos de muchos adolescentes. Ahí se observa que se está haciendo un uso abusivo”, describió.

 

ILUSIÓN DE AMISTAD

¿Qué tipo de relación humana promueve Facebook cuando introduce la palabra “amigo” para nombrar a los múltiples contactos que tiene un usuario de esa red?

Girimonti contesta que “un contacto no es un amigo” al advertir que la contectividad podría estar fomentando una especie de amistad indiscriminada, superficial y frívola, cuando ser amigo de alguien supone una relación profunda e intensa, casi excepcional.

Al respecto reflexionó: “Cuando uno habla  de amistades está hablando de determinados valores, como la verdad o la solidaridad. Las redes sociales podrán reforzar esto, pero no cree que desde ellas surja la amistad. Y esto porque uno necesita el contacto físico con el amigo. El verse cara a cara, el abrazarse, compartir una caminata, una comida”.

 

PROPONERLES OTRAS COSAS

Al resumir su posición sobre las redes sociales, la entrevistada insistió que estas herramientas tienen que estar al servicio del ser humano y en este sentido, enfatizó, se impone un “uso saludable”.

Sostuvo que si el uso de estas tecnologías no nos hace mejores personas, entonces hay que abrir los ojos, y en el caso de los padres actuar en consecuencia para salvar la salud espiritual y física los hijos, por ejemplo desconectándolos de las redes.

En este sentido, opinó que la prohibición puede ser funesta si no va acompañada de una solución alternativa. “Eso es responsabilidad nuestra, de los adultos. ¿Qué alternativa les proponemos para que vean que se pueden divertir sin las pantallas? Ahí es cuando tenemos que comprometernos, entregándoles todo nuestro tiempo y presencia. Estoy pensando en una reunión familiar, en un paseo, en una mateada, en una experiencia compartida, en nada de otro mundo”.

 

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