Lesiones en el futbolista infanto-juvenil: ¿por qué se producen?

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Es observable que la actividad física reglada ha crecido en los últimos años. Cada vez los clubes deportivos tienden a incorporar niños y niñas de menor edad en distintos programas de entrenamiento.

Lic. Federico Peralta*

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En general, este tipo de iniciativas tienen una carga lúdica importante, pero más allá de eso es evidente el crecimiento de lesiones deportivas en los niños. En lo que sigue  vamos a desarrollar los factores asociados a lesiones por sobreuso y esfuerzo excesivo en futbolistas infanto-juveniles.

Las lesiones por sobreuso y esfuerzo excesivo son habituales en deportistas de cualquier nivel de competencia, desde el amateurismo al alto rendimiento. La variable más importante para el desarrollo de este tipo de lesiones es un entrenamiento inadecuado, ya que una lesión por sobreuso o esfuerzo excesivo se debe dar en una persona particular. ¿Qué quiere decir esto? Si hablamos de sobreuso es porque existe un uso adecuado y, por otro lado, si hablamos de un esfuerzo excesivo es porque existe un esfuerzo que no es excesivo. Además estos conceptos deben ser aplicados a una persona en particular. A modo de ejemplo, podríamos decir que correr 5 km para una persona que habitualmente corre tres veces por semana 10 km cada vez no es un esfuerzo importante, de hecho se encuentra por debajo de su recorrido habitual. Ahora bien, esa misma distancia para una persona que hace más de cinco años que no realiza actividad física probablemente sea un esfuerzo excesivo y tiene altas probabilidades de generar lesión. Ahora bien, qué particularidades tienen estas lesiones en los futbolistas infanto-juveniles.

El rol de un entrenamiento inadecuado, es decir no adaptado a las necesidades fisiológicas de un organismo en crecimiento, parece ser uno de los detonantes principales de este tipo de lesión. Por otro lado y volviendo a insistir con el concepto anterior, el entrenamiento puede ser adecuado o no dependiendo de quien lo realice. En esa línea, al observar que los grupos de trabajo infanto-juveniles involucran niños de la misma edad cronológica la cual no necesariamente coincide con su edad de desarrollo, confiere grupos dispares en relación al crecimiento y maduración.

Como en toda intervención, el objetivo primordial debe ser la prevención, en este caso evitar que el niño/niña se lesione. El control médico y el apto para el deporte es fundamental. Por otro lado, es crucial que quien coordine el entrenamiento tenga conocimientos sobre los efectos de la carga física y cómo regular la misma. Además existe una serie de factores de riesgo asociados a este tipo de lesiones.

Los factores de riesgo se asocian en intrinsecos y extrinsecos. Dentro de los primeros, el crecimiento desarrolla un papel importante, presentándose fundamentalmente estas lesiones en el pico de crecimiento (mujeres de 9 a 13 años; hombres de 11 a 15 años). El desequilibrio en relación al crecimiento óseo y muscular parece jugar un papel importante. Durante el crecimiento óseo la tensión que desarrollan los músculos sobre sus inserciones en los huesos se incrementa, lo cual puede generar lesión si la carga de entrenamiento no es la adecuada. Por último, ciertas anomalías del morfotipo, es decir de la constitución anatómica del niño/niña, pueden generar escenarios propicios para el desarrollo de lesiones, pero difícilmente sean los causales de las mismas.

En el segundo grupo, los factores de riesgo extrínsecos, podemos nombrar los errores de entrenamiento, como puede ser la elevada intensidad, duración y/o frecuencia. Por otro lado, el calzado puede influir. En este aspecto es importante que el mismo contenga la parte posterior del pie, el retro-pie, suela flexible, arco firme y blando. La superficie de juego puede comportarse como un factor de riesgo extrínseco, es importante optimizar el estado del terreno sobre el que se entrena y juega. Por último los hábitos alimenticios para optimizar su rendimiento y de esa forma prevenir lesiones.

Para concluir, considero importante remarcar, que el crecimiento no necesariamente debe estar asociado al dolor. No debemos naturalizar el dolor durante el crecimiento, las variables que generan síntomas en su gran mayoría son modificables. Como todo éxito terapéutico, depende de la capacidad del profesional de salud a cargo poder identificar la o las causas que generan dolor y plantear la mejor estrategia terapéutica para resolverlo.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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