Los eventos climáticos son ya indescifrables

TormentaErrático, inaudito, sorpresivo, son algunos de los adjetivos que emplean los expertos para describir el comportamiento climático, una forma de hablar que denota le perplejidad que les ocasionan los eventos naturales extremos.

Las lluvias y las inundaciones, por ejemplo, que vienen golpeando a los países de América del Sur, y que generan decenas de muertos y miles de damnificados, han dejado en ridículo a los pronosticadores, que en teoría cuentan con instrumentos sofisticados para hacer sus previsiones.

De un tiempo a esta parte todos los fenómenos meteorológicos se han vuelto un suceso sin precedentes. Eso quiere decir que estamos tratando con algo que absolutamente nuevo, que no se ha visto nunca antes.

El dato clave es que la incertidumbre del cambio global impide formular predicciones. Los modelos meteorológicos, construidos sobre determinadas regularidades, se están mostrando obsoletos antes las grandes transformaciones en el sistema Tierra.

No existe hasta el momento un modelo de predicción meteorológica capaz de entender los fenómenos climáticos actuales. Eso reconoce el doctor Holm Tiessen, director ejecutivo del Instituto Interamericano para la Investigación del Cambio Global y especialista en cambio climático en América Latina

“Es cierto que siempre hubo catástrofes, pero no tenemos las mismas condiciones climáticas de hace siglos, ni siquiera del siglo pasado. Antes, por ejemplo, se daban fenómenos extremos cada 500 años, pero la cercanía de un suceso con otro se va acortando, cada año vemos algo nuevo y eso complica la predicción”, afirmó en declaraciones al portal de noticias ambientales Mongabay-Latam.

El cambio climático ha puesto en crisis a la ciencia meteorológica, manifiesta Tiessen: “No existe un modelo ideal de predicción. Se está trabajando, es una problemática que nadie entiende porque está llena de incertidumbres. Dos años atrás hubo incendios forestales enormes en Siberia, e inundaciones en Pakistán y ninguna estación climática avanzada de Europa pudo predecirlos. El mundo está cambiando, la ciencia está tratando de entender este cambio, está aprendiendo”.

El hombre ha tratado siempre de averiguar el comportamiento de la naturaleza. En la antigüedad se asociaban los cambios del clima con el movimiento de los astros. Por ejemplo, los egipcios asociaban los ciclos de crecida del Nilo con los movimientos de las estrellas (que a su vez obedecían a los caprichos de los dioses).

Los  babilonios realizaban también precarias predicciones del tiempo guiándose por el aspecto y color de la Luna o el cielo. Uno de los primeros trabajos relacionados con la meteorología y realizados con rigor científico fue “Meteorológica”, un  libro escrito alrededor del año 340 aC. por Aristóteles y que dio origen al término “meteorología”.

En él, Aristóteles explicaba cómo realizar observaciones mixtas y especulaba sobre el origen de los fenómenos atmosféricos y celestes. Nuestros pueblos precolombinos eran también avezados observadores de la naturaleza.

Los aztecas, por ejemplo, no solo desarrollaron la astronomía y el calendario, sino que estudiaron y desarrollaron la meteorología, como una consecuencia lógica de la aplicación de sus conocimientos para facilitar sus labores agrícolas.

Actualmente se emplean satélites meteorológicos, estaciones de monitoreo y simulaciones realizadas con los más avanzados superordenadores para tratar de predecir el clima.

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