Mareos, la segunda causa de consulta médica después del dolor

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Luego de las dolencias físicas, los mareos son los motivos por los cuales las personas deciden ir al médico. La realidad es que alrededor del 50 por ciento de esos pacientes no sabe que en realidad lo que sufre es vértigo. Las diferencias de cada una y el tratamiento de estos síntomas.

Federico Peralta 

El mareo es la segunda causa de consulta médica en el mundo, sólo antecedido por el dolor. Las causas de mareo son muy diversas, pero lo más importante en este sentido es el diagnóstico diferencial. A pesar de sus grandes diferencias, es habitual que se confunda clínicamente al mareo con el vértigo. El primero es una sensación inespecífica, y uno de los relatos habituales es la sensación de estar caminando sobre nubes o bien una sensación de inestabilidad, mientras que otras veces hablan de una sensación de cabeza liviana o, por el contrario, bien pesada. En cambio, el vértigo es definido como una ilusión de movimiento propio o del entorno. Quienes lo sufren lo describen de la siguiente manera: “estaba bien, me senté en la cama y de repente la habitación me empezó a girar”; o bien: “me di vuelta para el costado y sentí que de golpe me caía y no podía frenar el cuerpo”. Este tipo de relato se asocia a una de las principales causas de vértigo, este es el Vértigo Posicional Paroxístico Benigno, también conocido por su sigla VPPB.

Este nombre quiere decir que se trata de un episodio de vértigo de aparición brusca, asociado a un cambio de posición y que no supone un daño orgánico en el cuerpo. Otra de las características de esta alteración es la corta duración del vértigo, generalmente es de segundos. Y por otra parte, el VPPB se puede asociar con síntomas vegetativos, como nauseas, sudoración fría, erección de los bellos de brazos y piernas y hasta vómitos.

La causa de esta alteración es la liberación de las otoconias, generalmente llamadas “piedritas”, ubicadas en dos receptores del sistema vestibular. Nuestro sistema vestibular tiene sus receptores en el oído medio. Si bien tienen cercanía con el sistema auditivo, funcionan de manera independencia. Estos receptores cuentan a su vez con 5 más: tres de ellos, los llamados canales semicirculares, tienen líquido y están relacionados con los movimientos angulares de la cabeza. Y los otros dos, el utrículo y el sáculo, que son sensores de gravedad además. Para poder cumplir con esta función es que contienen las “piedritas”. El episodio de VPPB se desencadena cuando esas piedritas entran a los canales semicirculares, generando así un conflicto sensorial y la clínica antes dicha.

El tratamiento del VPPB es relativamente sencillo en la mayoría de los casos, siempre y cuando el profesional a cargo cuente con la formación necesaria. El mismo consiste en la evaluación de la clínica general para orientar el diagnóstico seguido de pruebas de provocación. Estás pruebas buscan reproducir el síntoma, el vértigo, mediante la estimulación específica de cada uno de los canales semicirculares. De esa manera, se puede confirmar mediante la observación del movimiento de los ojos, la presencia y localización de las piedritas, para, por último, realizar una maniobra de reposicionamiento y así llevar esas piedritas a su lugar. Puede que sólo una maniobra no sea suficiente y sea necesario repetirla, por otro lado se recomienda una reevaluacion a las 24 horas para descartar la posible presencia del vértigo y, en líneas generales, el tratamiento ha finalizado.

Hay personas que una vez resuelto el VPPB permanecen con cierta sensibilidad al movimiento, lo cual debe ser tratado con ejercicios específicos. Por otro lado, la causa o las causas aún no están determinadas con lo cual no hay herramientas aún para poder prevenirlo.

Si bien es un cuadro benigno, el VPPB tiene mayor incidencia en los adultos mayores, personas de más de 65 años. El riego que genera en esta población es el aumento del riego de caída. Sabiendo que las caídas son una de las principales causas de morbi-mortalidad en los adultos mayores, este tipo de episodios en realidad generan un riesgo bastante alto.

En la población más joven muchas veces los errores diagnósticos llevan a que estas sean tratadas por dolor o contractura cervical, no dando buenos resultados a menos que por azar se resuelva el VPPB. La co fractura cervical, como prácticamente siempre, actúa como un mecanismo de defensa. Si muevo la cabeza y eso me genera vértigo, siendo el vértigo una sensación desagradable muchas veces asociada a otros síntomas también desagradables, mi sistema nervioso intentará evitar ese síntoma. Esto lo harán contracturando los músculos del cuello y así evitando el movimiento de la cabeza.

Llegar a un diagnóstico adecuado permite planificar el mejor tratamiento posible y alcanzar los mejores resultados.

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