Memoria, Verdad y Justicia: una sola insignia

 

Matías Ayastuy

Desde el 2002, todos los 24 de marzo se conmemora el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, a partir del cual se busca reflexionar sobre el pasado reciente y las implicancias sociales, políticas y culturales de ese proceso histórico en nuestro presente.

Matías Ayastuy*

La última dictadura militar, en el marco del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”, erigió un sistema de detención, tortura y exterminio que implicó la violación sistemática de los derechos humanos, a través de más de 500 centros clandestinos de detención.

Este proceso tuvo como objetivo la destrucción de las relaciones sociales de autonomía, solidaridad y cooperación y de la identidad de la sociedad argentina, cuyo fin fue establecer nuevas relaciones y modelos identitarios.

Desde nuestro punto de vista, resulta indispensable considerar el sentido instrumental de la aplicación del terror, de la tortura, de los 30.000 detenidos desaparecidos, de los 500 bebés robados; para la concreción de los objetivos reorganizadores del proceso genocida.

 

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La sociedad gualeguaychuense no ha sido ajena a la historia nacional y que la misma cuenta 21 personas secuestradas y posteriormente desaparecidas y/o asesinadas en el marco del mencionado genocidio. Son 21 hijos e hijas de este pueblo: Angerosa Blanca, Angerosa Daniel, Araujo Ana María, Ardetti Enrique, Borrajo Marcelo, Bugnone María Elena, Bugnone Marta, Corfield Eduardo, Dezorzi Oscar, Fraccarolli Humberto Luis, González Norma, Guastavino Enrique, Guastavino Patricia Matilde Noemí (asesinada en la vía pública el 22 de diciembre de 1976), Marrocco Cristina, Marrocco Susana, Pargas Carlos, Pargas Rosa María, Pon Gustavo, Raffo Orlando, Risso Daniel, Savoy Adela Cristina.

A 42 años del Golpe de Estado nos cabe la responsabilidad de reflexionar acerca de la situación de los Derechos Humanos en el presente. En este sentido, no se puede dejar de lado la evidente escalada represiva de Estado evidente en la muerte de Santiago Maldonado luego de una feroz represión de Gendarmería Nacional, en el asesinato por la espalda de Rafael Nahuel por balas de plomo de la Prefectura en el marco de una protesta de la comunidad Mapuche, en los heridos y las heridas tras de la brusca represión en Plaza Congreso durante el tratamiento de la Reforma Previsional entre otras.

 

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Estos flagelos representan la contracara de la creciente y obscena capacidad de concentración económica de los sectores dominantes, la especulación financiera, el endeudamiento externo, la fuga de capitales hacia cuentas off shore y paraísos fiscales, la evasión impositiva y la subordinación a organismos internacionales de crédito.

Esta situación torna cada vez más necesaria la defensa de los derechos adquiridos y la valoración de la democracia como espacio y resultado del disenso y la expresión de los diversos sectores sociales.

A 42 años del último Golpe de Estado recordamos la frase del escritor y periodista Rodolfo J. Walsh por su indefectible vigencia: “Estos hechos, que sacuden la conciencia del mundo civilizado, no son sin embargo los que mayores sufrimientos han traído al pueblo argentino ni las peores violaciones de los derechos humanos en que ustedes incurren. En la política económica de ese gobierno debe buscarse no sólo la explicación de sus crímenes sino una atrocidad mayor que castiga a millones de seres humanos con la miseria planificada”.

 

*Hijo de desaparecidos y Responsable del Área de Derechos Humanos de la Municipalidad de Gualeguaychú

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