Un millón de indecisos, la última palabra en las elecciones de Cataluña

 1513805793_686419_1513845475_noticia_fotograma

Los catalanes votan este jueves en unas elecciones autonómicas por tercera vez en cinco años.

Los catalanes votan hoy en unas elecciones autonómicas por tercera vez en cinco años y con el objetivo de dirimir entre un gobierno que continúe con la inestabilidad derivada del proceso independentista o uno que intente pasar página afianzando el orden constitucional. Las urnas dictaminarán si la consigna que los independentistas han adoptado en los últimos años sobre la supuesta “mayoría social” secesionista es o no cierta. Los constitucionalistas acarician el Govern, pero todo puede acabar dependiendo de Catalunya en Comú, la marca de Podemos y especialmente del millón de votantes indecisos que reflejan las encuestas.

Las elecciones llegan tras una campaña con argumentos escasos, pocas propuestas de futuro y repleta de reproches del pasado. Pero ello no ha impedido que el independentismo haya transmitido claramente la idea de que, de una u otra forma, seguirá adelante con el proceso secesionista si los tres partidos que forman ese bloque (Esquerra, Junts per Catalunya y la CUP) suman la mayoría absoluta en el Parlament.

Las dos formaciones, que en estas elecciones pugnan por convertirse en la fuerza hegemónica del soberanismo, ERC y PDeCAT, coinciden en sus planes de “construir una república catalana”, aunque sin fijar plazos ni hacer referencia a la vía unilateral que ha llevado a prisión a parte del Govern y a la huida a Bruselas del resto.

Los partidos soberanistas se resisten a dar por muerto el procés, pero la constatación de que la independencia es inviable por la vía unilateral y que no será reconocida por ningún país ha hecho cambiar la estrategia de ERC y JuntsxCat. Ambos partidos se fijan como prioridad el fin de la aplicación del artículo 155. Después ya se verá.

Pero la coincidencia en los objetivos no ha ocultado tampoco las grandes rivalidades que existen entre los dos grandes partidos independentistas. Esquerra aspira a arrebatarle definitivamente la hegemonía nacionalista a la antigua Convergència y esta se resiste con el argumento de que lo que importa ahora es “restituir” el Govern cesado en aplicación del artículo 155.

No lo tendrán fácil según todas las encuestas que se han publicado las últimas semanas. En ellas se refleja una creciente movilización del voto antindependentista, capitalizado por Ciudadanos, y cierto agotamiento entre el independentismo que no logra movilizar a más personas de las que ya votaron en las elecciones de 2015.

Aquellas elecciones, a las que el independentismo acudió prometiendo la independencia en el plazo de 18 meses, se saldaron con un 47,8% de los votos a favor de esta vía. El secesionismo perdió el plebiscito en el que había intentado convertir los comicios pero sí se hizo con la mayoría absoluta de los escaños. Este desajuste entre votos y escaños es el que ha marcado toda la corta legislatura y ahora el independentismo busca una victoria también en votos.

Diferencias

Los tres partidos constitucionalistas y que apoyaron la intervención de la Generalitat a partir del artículo 155 de la Constitución se han lanzado a evitar la repetición de la jugada. Ciudadanos, el Partit dels Socialistes y el PP han prometido “pasar página” al proceso y dan por hecho un gobierno de coalición si sus escaños suman suficiente mayoría. Otra cosa son las dificultades que pueda entrañar ello, ya que la campaña ha reflejado algo más de diferencias de matiz entre ellos.

Ciudadanos, que encabeza las preferencias de los electores de este bloque, se dispone a darle la vuelta a la Administración catalana. El PSC ha jugado la baza de la “reconciliación” durante toda la campaña. Su candidato, Miquel Iceta, ha chocado con el resto del bloque constitucionalista con su apuesta por indultar a los líderes del proceso soberanista en caso de que acaben condenados. La propuesta ha provocado irritación también en sectores del socialismo. El exministro José Borrell, sin ir más lejos, insistió ante Iceta en que antes que curar las heridas hay que “desinfectarlas”.

El empate entre bloques, la posibilidad de que los comicios aboquen a una situación de ingobernabilidad y la complicada situación económica en la que ya se encuentra Cataluña desde hace meses han hecho de estas elecciones las que más atención internacional han merecido. Y es que la situación política catalana lleva meses asustando a los inversores.

El último informe del banco danés de inversiones Saxo Bank ejemplifica la preocupación con la que se observa Cataluña. Los comicios “podrían terminar sin un ganador claro”, recuerda Althea Spinozzi, analista de Saxo Bank pues, si los partidos antiindependentistas ganan, no podrán gobernar la región, y el movimiento separatista “tomará el ejemplo de su incompetencia y continuará con su intento de independencia”. En este escenario, según la experta de Saxo Bank, “los inversores deberán esperar que la situación se prolongue con subidas y bajadas durante más tiempo y que la volatilidad aumente”.

La inestabilidad ya la han notado las 3.096 empresas que han optado por abandonar Cataluña desde primeros de octubre. Y también la sienten los catalanes en el extranjero, que esta vez se han movilizado como nunca para ir a votar. Lo han hecho un 81% más que hace dos años. (fuente: El País)

 

Comentarios

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.