Osteoporosis, la prevención como una forma de entender la salud

osteoporosis

La osteoporosis se definió en el consenso del  National Institutes of Health (NIH) del año 2001 como “aquella enfermedad del esqueleto caracterizada por una resistencia ósea alterada con un aumento del riesgo de fractura”.

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

La definición actual de la enfermedad no es inocente, como ninguna definición. Al incluir en la definición el aumento del riesgo de fractura, pone en relevancia este aspecto de la enfermedad. En los últimos años se ha dado un proceso exhaustivo de producción de literatura científica, la cual en muchos aspectos ha llegado a conclusiones y definiciones que han aportado muchísimo en la mejora del tratamiento de distintas enfermedades y, en menor escala, la prevención y promoción de la salud.

Uno de esos procesos ha desembocado en la modificación de la definición de osteoporosis. Ahora bien ¿cuál es el impacto que debería generar esta relativamente nueva definición? En principio cualquier persona pensaría que las fracturas son algo importante en la osteoporosis.

La osteoporosis es una enfermedad que afecta a las personas adultas y su mayor impacto en la salud lo perciben los adultos mayores (> 65 años). Por otro lado, la caída es una de las principales causas de morbimortalidad en los adultos mayores, esto es fundamentalmente a consecuencia de las fracturas, principalmente, de cadera y muñeca.

Ahora bien, las fracturas de cadera y de muñeca son las más prevalentes en las personas con osteoporosis. Las complicaciones asociadas a la fractura por fragilidad u osteoporótica incluye un incremento en la morbilidad (dolor, discapacidad física, peor calidad de vida relacionada con la salud, etc.), en el riesgo de padecer nuevas fracturas (incluso en un corto período de tiempo) y en la mortalidad. Ahora podemos comprender por qué es tan importante poner en la definición de osteoporosis al aumento del riesgo de fracturas.

La siguiente pregunta sería ¿qué pretende modificar en el tratamiento de la osteoporosis que todos estén al tanto del aumento en el riesgo de fractura? En principio si hablamos de riesgo estamos hablando de un potencial, es decir, de algo que hasta ahora no ha sucedido. En salud eso quiere decir que los profesionales debemos trabajar en prevención y promoción del mejor estado de salud. Eso debería suceder siempre, pero no casualmente son pocos los profesionales formados en prevención y promoción de la salud. Todas las universidades nacionales, de la región y del mundo en general, forman a sus profesionales en el tratamiento de la enfermedad y no en la promoción. Podríamos hablar de los motivos que tiene este mercado para enseñar así, pero en esta nota hablemos sólo de osteoporosis. Entonces la definición le dice al profesional de salud que debe actuar con medidas preventivas, en principio para que la persona con osteoporosis no se fracture.

En un estudio científico realizado en España se observó que en las personas que solicitaban atención por una fractura de cadera por fragilidad, sólo el 18% de las     personas recibían tratamiento para prevenir la fractura osteoporótica.

Por otro lado, de estas personas al alta del hospital sólo el 26% estaban recibiendo tratamiento preventivo. Según la Sociedad Española de Reumatología “esta situación ha sido informada en otros países y sugiere que la práctica clínica habitual relativa al tratamiento preventivo de las fracturas por fragilidad debe ser revisada por su importante impacto en la salud pública”.

Una de las causas de osteoporosis es la secundaria al consumo de fármacos, pastillas. Los glucocorticoides (GC) son los principales generadores de osteoporosis secundaria. El envejecimiento general de la población y los avances en el tratamiento de enfermedades crónicas ha llevado a que los tratamientos sean más largos y de esta manera, a la mayor prevalencia de eventos adversos. Uno de los eventos adversos del uso de GC es la osteoporosis y con ella el aumento del riesgo de fractura por fragilidad. Otro de los comentarios que se expresan en el consenso español antes citado es “resulta paradójico que, disponiendo hoy en día de los medios necesarios para diagnosticar y prevenir la osteoporosis inducida      por GC, menos del 14% de los pacientes reciban algún tipo de tratamiento para evitar la pérdida de densidad mineral ósea en la osteoporosis inducida por GC”. Con esta información, menos aún podemos pretender que estas personas tengan un tratamiento preventivo adecuado, si sólo en la parte farmacológica del tratamiento preventivo, que es lo más sencillo de llevar a cabo en la mayoría de las personas, menos del 14% lo reciben.

Ahora bien ¿en qué consisten las estrategias preventivas? Por un lado existe el tratamiento farmacológico desde suplementos de calcio y vitamina D, fármacos antirresortivos, osteoformadores, hasta terapias hormonales, todos han mostrados distintos niveles de efectividad y en lo cual se ha puesto foco en el criterio del reumatólgo a cargo sobre la mejor opción de tratamiento preventivo. Por otro lado, existen estrategias no farmacológicas que también han demostrado un buen impacto en la prevención de las fracturas por fragilidad. Dentro de ellas se encuentra una dieta con aporte de calcio y vitamina D adecuado, dieta rica en isoflavonas, exposición saludable y criteriosa al sol, no consumo de tabaco, no consumo excesivo de alcohol ni de bebidas con cafeína, práctica de actividad física en general y además existen programas de entrenamiento orientados y dosificados por profesionales de salud, especialmente orientados a disminuir o evitar la pérdida de densidad mineral ósea. Además, y como un dato muy importante, las intervenciones para reducir el riesgo de caídas, han demostrado ser fundamentales para disminuir las fracturas por fragilidad. Esto no resulta para nada extraño, si entendemos que la mayoría de las fracturas osteoporóticas se dan por caídas y que los programas de prevención de caídas han demostrado altísimos niveles de efectividad.

Para terminar, es fundamental remarcar que las estrategias de prevención y promoción del mejor estado de salud son las más efectivas para el mantenimiento de la mejor calidad de vida y reducir los costos de salud.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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