Un paciente de Salud Mental del Hospital Centenario volvió a su casa

PACUENTE PARAGUAYO

“Quiero volver a casa”, pronunció el paciente de 36 años unos meses después de haber ingresado a la sala de Salud Mental del Hospital. Lo siguió repitiendo a diario luego de ser encontrado deambulando en el kilómetro 60 de la ruta nacional 14, en agosto de 2017.

En paralelo, comenzó un desafió casi personal y una carrera contra muchos obstáculos que culminó con una articulación interinstitucional única en Entre Ríos entre el Hospital público y el Instituto Paraguayo del Indígena.

El paciente de 36 años, en situación de padecimiento mental, provenía del pueblo Ava Guaraní, que integra la comunidad Yvera Ka’apoty, en el distrito de Yvy Pyta del Departamento de Canindeyu, en la República del Paraguay. Fue hallado sin documentos deambulando en proximidades de Gualeguaychú y fue derivado a la Guardia del Hospital Centenario. Luego de ser asistido y compensado, los médicos determinaron junto al equipo de Salud Mental que debía ser internado hasta que su condición permitiese su alta médica.

El hombre, que se expresaba de manera escueta en ocasiones en idioma Español y otras en Guaraní, repetía incesantemente “yo quiero volver a casa”. Eso conmovió al equipo de profesionales de Salud Mental y a las trabajadoras sociales Noelia Lobos y Lucía Paz Santiago que se pusieron al hombro la tarea. Santiago narró: “trabajamos, como en todas las situaciones, en un horizonte de externación de pacientes, pero en este caso, la historia se entrecruza con la particularidad de que el señor no estaba en condiciones de aportar demasiados datos para la búsqueda de familiares y, por lo tanto, protagonizaba un contexto de relaciones vinculares que desconocemos hasta el último momento”.

 

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Decidimos con su consentimiento y la autorización legal difundir su retrato con los datos que contábamos a través del Facebook del Hospital Escuela de Salud Mental de Paraná”, contó la Licenciada, y agregó que “para nuestra sorpresa fue una decisión que activó mucho la búsqueda y nos ayudó a recobrar energías. Empezaron a aparecer vecinos y amistades que conocían a este hombre y los entrevistamos por la red social respecto a su identidad”.

Una cadena de correos electrónicos llegó hasta otra Trabajadora Social de Paraguay que se interesó y prestó asistencia. “Nos comunicamos con la colega y comenzamos a trabajar en el regreso, previo a juntar documentación que avalara su identidad, como la partida de nacimiento y un carnet de su comunidad. El Consulado Paraguayo en Posadas colaboró con el Instituto del Indígena. El Hospital me dio la autorización para acompañar al paciente hasta la frontera y emprendimos el viaje con muchas expectativas y ansiedades junto a un chofer y una enfermera, que colaboraron en ese traslado”.

“El encuentro fue el miércoles 24 de enero, en la frontera argentina paraguaya y resultó muy reconfortante; un bálsamo total porque la profesional hablaba en idioma Guaraní y el paciente se pudo comunicar de manera fluida con ella, reconocía el terreno y se sentía muy contento”, destacó Santiago.

“En lo que hace a mi responsabilidad profesional, transmití las pautas para su alta; me comprometí con el seguimiento; entregué por escrito un resumen de su historia clínica y cómo proseguir el tratamiento. Para darle el alta, una pauta a cumplir era la continuidad de su seguimiento y el Instituto del Indígena se comprometió a llevarlo al neuropsiquiátrico -así lo denominan en Paraguay- más cercano para que un médico psiquiatra lo atienda. Finalmente, el jueves 25 por la tarde, este hombre se reencontró con su familia, quienes estaban emocionados con su regreso a la comunidad Yvera Ka’apoty”.

 

 

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