Paraná agrega vuelos a Aeroparque, ¿qué pasa en Gualeguaychú?

Aeródromo

El aeropuerto de la capital provincial anunció un segundo vuelo diario a Buenos Aires ida y vuelta. Esto marca la rentabilidad del mercado aéreo en la zona. Pero en Gualeguaychú las luchas internas por los arreglos del aeropuerto local impiden que la ciudad sea parte de este negocio.

El Aeropuerto General Justo José de Urquiza de Paraná anunció ayer que a partir del 5 de marzo habrá un segundo servicio aéreo que unirá a la capital entrerriana con Aeroparque, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

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“Habrá un vuelo más que va a estar saliendo 15.50 desde Buenos Aires a Paraná y retornará a las 17.35. A la noche ya hay uno que sale a las 20 de Buenos Aires y retorna 21.40”, precisó el jefe del Aeropuerto de la capital provincial, Ricardo Coiz.

En cuanto al costo del viaje, el mismo variará de acuerdo al tiempo de anticipación con el que uno adquiere o si es por Internet, en una agencia de viajes o en el mostrador de la empresa en un Aeropuerto, pero el precio más barato que se consigue hoy en día es un pasaje ida y vuelta a Buenos Aires por $ $1.250, sólo $10 más caro que un pasaje desde Paraná a Retiro en un “Coche Suite” que realizará el recorrido en 6 horas y media contra el poco más de una hora que involucra el viaje en avión.

Sin dudas, esto marca la realidad del creciente mercado de los servicios aéreos, pero lamentablemente en Gualeguaychú este negocio no es actualmente posible: el aeródromo de local se encuentra suspendido por la Administración Nacional de la Aviación Civil (ANAC), que prohibió las operaciones de aviones reactores por el mal estado de la capa asfáltica de la pista y el consecuente desprendimiento de piedras.

Para poner en óptimo estado la pista del aeródromo de Gualeguaychú se necesitan unos $20 millones, pero el dinero no sería –aparentemente– el principal impedimento para que se realicen las obras: hoy en día, figura el Aeroclub como el titular de los terrenos donde está amplazada la pista, que si bien su uso es público, transforman al mismo tiempo el lugar en privado. Este pequeño detalle es el que funciona de mayor traba a la hora de que el Estado destine fondos públicos para cualquier obra en lugar.

Y aunque el Aeroclub está lejos de disponer de los $20 millones necesarios para arreglar la pista, el mayor desinterés del organismo radica en que los miembros actuales del club son parapentistas y no están dispuestos a ceder parte de la pista porque en el estado que está actualmente les sirve sin problema para realizar el deporte del parapentismo.

La otra cuestión es que el parapente, al no hacer una actividad regulada, el hecho de que funcione un aeropuerto en el predio del Aeroclub impediría la práctica total de este deporte debido a que los cielos y el espacio aéreo necesariamente deberían estar a disposición de las actividades de los aviones que comenzarían a operar en la ciudad.

Lo cierto es que luego de la reapertura del aeropuerto Sauce Viejo de Santa Fe (que había sido suspendido por motivos similares a los del de Gualeguaychú) y el crecimiento de terminales aéreas de la zona (como en el caso de Paraná y el haber agregado un nuevo vuelo diario a Aeroparque) hacen que empresarios, comerciantes e inclusive funcionarios municipales y provinciales vean con preocupación que no se haga algo al respecto con la crisis que traba las obras en el aeródromo local. Todo esto lo ven como un gran llamado de atención, porque si más localidades de la zona deciden acondicionar sus terminales aéreas o aumentar su tráfico, en un futuro podría ser posible que ya no sea necesaria que haya un aeropuerto en Gualeguaychú.

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