Pautas de alarma ante el dolor lumbar

Dolor lumbarSi bien un porcentaje muy alto de los casos de dolor lumbar se enmarcan en el llamado “dolor lumbar inespecífico”, existe un grupo de casos en los que sus causas pueden ser más importantes que el dolor en sí.
Lic. Federico Peralta*
MN: 12024, MP: 1405

El dolor lumbar o lumbalgia se define como la presencia de dolor en la región comprendida entre la última costilla y la zona glútea que puede irradiarse a las piernas. Este es un problema de salud importante ya que afecta a un porcentaje muy alto de la población. Hay estudios que han demostrado que más del 80% de la población ha sufrido dolor lumbar en algún momento de su vida. En el general de los casos este episodio doloroso es circunscrito, es decir que se autolimita, o bien con tratamiento evolucionan hacia la mejoría.

Como en toda alteración, la determinación de la o las causas que lo generan será crucial para poder arribar al mejor tratamiento, consiguiendo así los mejores resultados posibles. En la misma línea, se ha visto que mediante la “anamnesis” es que se obtiene el mayor volumen de información para poder establecer el diagnóstico. La anamnesis es el proceso por el cual se recogen un conjunto de datos en la historia clínica de un paciente con un objetivo diagnóstico. Es decir, que es la primera parte del tratamiento en la que debemos conversar con la persona con dolor, para poder comprender el origen y comportamiento del dolor. En la práctica diaria no suele llevar menos de media hora una correcta anamnesis. Quizás este sea un dato para saber si fui sometido a un correcto proceso de evaluación o bien se están tomando decisiones de tratamiento sin tener la información necesaria para el mismo.

Se trata generalmente de un dolor benigno y a pesar de que en la mayoría de los casos se autolimita, existe una serie de enfermedades menos frecuentes que también generan dolor lumbar, que conviene descartar. Este proceso de descarte se encuentra fundamentalmente en la anamnesis y de ahí gran parte de su importancia. En las guías de práctica clínica para el tratamiento del dolor lumbar (trabajo científico de mayor relevancia) se establecen las llamadas “banderas rojas”. Las banderas rojas son los signos y síntomas de alarma, es decir, los datos clínicos que no se pueden pasar por alto ya que podríamos estar en presencia de ese pequeño grupo de personas que sufren dolor lumbar secundario a otra enfermedad.

Las banderas rojas en gran medida están relacionadas con el comportamiento del dolor. Es decir: ¿cómo comenzó? ¿se mantiene siempre igual? ¿aumenta en  algún momento del día? ¿te despierta por la noche? para nombrar sólo unas pocas preguntas de las que deben formar parte de la anamnesis o interrogatorio. Uno como profesional de salud puede comprender la importancia de una correcta evaluación y quien se encuentre leyendo esta nota seguramente también. Sucede que los usuarios de salud muchas veces se encuentran ante una situación de incertidumbre acerca de si su evaluación fue la adecuada o no. En lo que va del texto ya tenemos un dato importante: una correcta anamnesis no suele tomar menos de 30 minutos de la primera sesión de evaluación. Inclusive hay casos que son más complejos de resolver y con una hora no es suficiente y se debe continuar en la siguiente consulta. Naturalmente estos casos son los menos y depende de la habilidad del profesional para llevar adelante una correcta evaluación clínica.

Por otro lado, resulta importante saber ante la presencia de qué signos y síntomas debo prestar más atención y buscar un adecuado tratamiento. En esta línea hay que pensar la relación de causalidad. Por ejemplo, si mi espalda estaba bien y me agaché a juntar algo del piso, “me dio una puntada o tirón” y desde ahí me tengo dolor lumbar, es probable que el origen de ese dolor sea mecánico. En este caso se encontraría dentro de lo que la evidencia científica llama “dolor lumbar inespecífico”. De todos modos siempre hay que descartar enfermedades preexistentes que pueden haber generado un escenario propicio para el desarrollo del dolor. Ahora bien, si mi espalda comenzó a doler de a poco y no puedo identificar la causa de dicho dolor, es decir “estoy haciendo lo mismo que hago siempre y ahora me duele la espalda”. En esos casos es conveniente ser un poco más incisivo e indagar más profundamente. Dentro de las banderas rojas se encuentra la presencia de fiebre, lo cual nos está indicando que existe una alteración sistémica, que puede o no estar relacionada con el dolor lumbar. Otra es la pérdida de peso inexplicable. En este último caso, es fundamental revisar la historia clínica de la persona para descartar una de las causas de dolor lumbar que son las neoplasias. Si bien el porcentaje de dolor lumbar asociado a tumores es muy bajo (0.7% de las personas con dolor lumbar) puede ser el dolor la primera presentación clínica de ese tumor.

Por otro lado, si mi dolor no varía ante los cambios de posiciones, entre estar de pie, sentado o parado; me despierta por la noche, entre otras características, deberé prestar una mayor atención al tratamiento recibido. En general el tratamiento médico del dolor lumbar va dirigido al síntoma. El abordaje mayormente está orientado mediante analgésicos y/o miorelajantes. Es importante comprender que la contractura muscular generalmente es un mecanismo de defensa ante la presencia de dolor, difícilmente una contractura muscular sea la causa del problema. Con esto último podremos comprender por qué los tratamientos orientados a reducir la contractura muscular sólo consiguen resultados en el corto plazo. De todos modos, la no mejoría ante este tipo de tratamientos debe alertarnos e inclinarnos nuevamente hacia la identificación de la causa.

Para terminar, remarcar que no todos los dolores lumbares tienen el mismo origen y que, dicho origen puede ser una patología de mayor relevancia que el dolor mismo. Una correcta evaluación clínica será el primer paso para poder resolver la causa del problema.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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