Ni poco ni mucho, la cantidad justa 

Los suecos acuñaron el término “lagom”, que resalta la sobriedad, la permanente búsqueda del equilibrio para lograr el bienestar individual y colectivo. Es un estilo de vida nórdico que, según los analistas, se ajustaría al siglo XXI.

“Lagom” significa “ni poco ni mucho, lo justo”, una fórmula que expresa una filosofía de vida y una mentalidad propia de los países nórdicos, cuyo modelo social suele ser muy estimado.

Dinamarca, Suecia, Finlandia y Noruega se ubican, en efecto, entre los diez primeros países en muchos rankings. Uno de ellos se vincula al alto índice de felicidad o de satisfacción de sus habitantes.

Se suele decir que no hay no hay un único lagom, dado que las distintas personas pueden tener diferentes visiones sobre cuánto es mucho o poco.

Lo que hay es una concepción lagom que abarca desde la manera de alimentarse hasta la de cuidar la salud, usar el dinero, trabajar, consumir, descansar, respetar la naturaleza y decorar las casas.

A decir verdad el término sueco recuerda mucho la frase aristotélica según la cual “la virtud es un justo medio entre dos extremos”, una expresión de fuerte raigambre en la historia de la filosofía.

Los extremos siempre son dañinos. Eso enseñó el filósofo Aristóteles, quien 24 siglos atrás señaló que la virtud ética es un hábito de elección que conduce a optar por el equilibrio entre dos extremos viciosos.

El “justo medio” es la moderación en la vida del hombre. Es importante su práctica, decía el filósofo oriundo de Estagira, porque excluye los dos extremos: el exceso y la carencia, que son igualmente nocivos.

La filosofía lagom se caracteriza por postular la moderación y el punto medio, y enseña a evitar los excesos y las posturas extremistas, tanto en el plano individual como en el colectivo.

Desde el punto de vista económico es la equidad en la distribución de los ingresos, así como es la sensatez y el realismo en el plano político, al tiempo que es la moderación en el consumo o el trabajo, y el cuidado de la salud y del dinero.

A menudo interpretado como indiferencia o la estereotipada frialdad escandinava, el concepto sueco lagom describe en el fondo lo suficiente, lo moderado, lo justo.

“Nos enseña a evitar el exceso y la limitación extremas, lo que nos permite comprender mejor lo que nos hace felices y lo que funciona para nuestro bienestar mental”, resume el psicólogo Niel Eék en un artículo publicado en BBC Mundo.

Algunos creen que lagom es la fórmula para hacer frente a los desafíos medioambientales, en un contexto donde se nos anima a seguir consumiendo como única medida para alcanzar el éxito personal y social, aunque eso degrade más al planeta.

La oda a la moderación de la filosofía sueca tiene, sin embargo, sus detractores. El periodista británico Richard Orange describe el concepto como una “doctrina asfixiante de abnegación luterana”.

“Se trata de no hacer lo innecesario o superfluo, de centrarse en lo esencial, de saber cuándo parar. En muchos sentidos, esto es admirable. Es parte del autocontrol que ha permitido a Suecia ser una sociedad igualitaria, un lugar donde los sindicatos trabajan armoniosamente con los empresarios, donde las personas se toman su trabajo en serio”, reconoce.

Pero Orange objeta la falta de reacción cuando algo que se sale de la norma, las restricciones a la hora de expresarse, la carencia de audacia en las ideas, que según Orange son aspectos que no contempla el lagom.

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