Poder ir al mundial va más allá del fútbol

“Catástrofe nacional”, con ese tono los medios de prensa describían la eventualidad de que la selección argentina de fútbol no pudiera clasificar al Mundial de Rusia 2018. ¿Sólo una exageración retórica?

Si se creyera que el fútbol es algo periférico en la vida de los argentinos se estaría, efectivamente, ante una simple hipérbole, una metáfora orientada a capturar la atención de los lectores.

Pero no, dado que ese deporte se vive en estas latitudes como algo muy importante, no ir al Mundial hubiera significado un revés colectivo significativo, capaz de deprimir a buena parte de la sociedad argentina.

Guste o no guste el fútbol, este deporte es parte de la vida de muchos compatriotas, quienes hoy estarían desolados por la imposibilidad de que el equipo nacional de fútbol participara del Mundial de Rusia. El dato es que la victoria de la selección argentina ante Ecuador, gracias a la destreza de un encendido Lionel Messi, inyectó un bálsamo de felicidad al país.

¿Puede una conquista deportiva producir tamaño impacto? Para un país futbolero como Argentina sin dudas que el evento tiene un impacto psicosocial que trasciende las fronteras deportivas.

Ni la política, ni la cultura ni la religión generan en el país lo que el fútbol: una corriente de emocionalidad colectiva única. Es el país futbolero el que bulle y late en el corazón del “hincha”, una categoría sociológica quizá más importante que cualquier otra, que la del ciudadano o la del creyente de una religión.

La lectura es que el fútbol en Argentina ayuda a mucha gente a soñar con algo, a generar ilusiones de triunfos colectivos, en un país que colectivamente ha fracasado en casi todos los planos.

El fútbol sería un insumo ideológico que moviliza el alma y el humor de los grupos, un fenómeno que en el pasado suscitaban primero la religión y luego la política.

Esto se echa de ver en múltiples manifestaciones. Por ejemplo en el corto publicitario que han elaborado las cadenas de televisión que transmiten la liga de fútbol del país.

En el anuncio se ve cómo algunas situaciones de la vida cotidiana se podrían resolver actuando como cuando se ve un partido de fútbol. Según esta spot, los argentinos pensamos como futboleros.

La victoria de la selección argentina contra Ecuador no sólo le trajo buenas noticias a la grey futbolera. El gobierno, como no podía ser de otro modo, respiró aliviado ante los goles de Messi.

Una derrota deportiva hubiera deprimido a un sector importante de los argentinos, afectando su percepción sobre el país y sus gobernantes en vísperas de unas elecciones cruciales.

Se sabe que en Argentina el fútbol es asunto de Estado, ya que este deporte de masas no solamente sirvió para reforzar la identidad sino también como instrumento político en distintas momentos.

Además, la buena onda que inyectan los éxitos deportivos masivos reactiva la economía. Se cree que la clasificación de la selección nacional al Mundial afectará positivamente en la decisión de compra de los argentinos.

Cuando la gente está deprimida no compra y la economía no se mueve. Pero, cuando hay una situación de optimismo todo cambia, el público se siente mejor y por ende tiende a consumir más. Eso alimenta la producción, la estimula.

Los fabricantes de televisores, los de bebidas, los de celulares, las agencias de turismo y los cableoperadores son sólo algunos de los rubros que ya están descorchando porque el seleccionado nacional se ha clasificado para Rusia 2018.

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