Proponen fabricar ladrillos con lo que juntan los barrenderos

Higiene Urbana

Todos los días, los empleados de Barrido Urbano recolectan 4,2 toneladas residuos, compuestos por arena y tierra en su gran mayoría. Dos ingenieros entrerrianos idearon una forma de reutilizar todo ese desperdicio para hacer bloques de tierra compacta, similares a los ladrillos tradicionales.

Una vez más, el ingenio vuelve a demostrar que siempre puede haber una manera mejor y más productiva para aprovechar lo que eso que muchas veces creemos que no sirve para nada, como por ejemplo los residuos y la basura. En este caso, fueron dos ingenieros entrerrianos, Joaquín González y Francisco De Luca, los que presentaron un innovador proyecto para aprovechar y reutilizar los 4200 kilos diarios que recolecta la cuadrilla de Barrido Urbano municipal.

Egresados de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Concepción del Uruguay, De Luca y González proponen reutilizar la arena recolectada, que son unos 3600 kilos diarios, para fabricar bloques de tierra compacta, similares a los ladrillos tradicionales y que cumplen su misma función.

 

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“La composición de estos bloques de tierra compacta es de alrededor de un 63% arena, 22% arcilla, 5,4% cemento y 9,6% de agua. Una vez terminados, sus propiedades son iguales que las de un ladrillo común, pero la ventaja es que se utiliza la arena del barrido urbano, que no cuesta absolutamente nada”, explicaron los ingenieros en el Centro de Convenciones, cuando presentaron el proyecto que idearon cuando realizaron la tesis.

Tanto la arena como la arcilla son materiales que se pueden conseguir a partir del desperdicio y los residuos, y la única materia prima que sería comprada es el cemento, que se utilizarían 240 kilos por día.

 

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“Estos bloques de tierra compacta no necesitan cocción como los ladrillos: simplemente se mezcla, se prensa y quedan listos para usar luego de cuatro días de secado”, explicaron durante la exposición.

Pero el proyecto no sólo buscó la manera de reciclar esa gran porción del desperdicio que recolectan los empleados de Higiene Urbana de las calles, sino que también buscaron la manera de industrializar todo este proceso: idearon una planta para la fabricación mecánica y en serie de estos bloques de tierra compacta.

Con 2800 kilos de arena, 960 kilos de arcilla y 240 kilos de cemento, esta planta podría realizar 3700 bloques por semana en turnos diarios de seis horas.

La producción comenzaría primero con el tratamiento del residuo, donde mediante una tamizadora se separaría la arena útil para el proceso de todo el resto que no sirve para nada. En paralelo, un depósito de arcilla realiza una tarea similar, pero en este caso buscando que no queden terrones en esta materia prima.

Luego la arena, la arcilla, el cemento y el agua se encuentran en la mezcladora y tras 20 minutos de proceso, todos los elementos quedan homogeneizados y amalgamados. Este paso es clave para la fabricación.

Esa mezcla, finalmente, se coloca en una prensa hidráulica para realizar finalmente el bloque, que una vez hecho pasa a la etapa de curado, donde permanecerá cuatro días realizando un secado para que la mezcla se compacte dentro del molde.

De Luca y González estimaron que la inversión para la puesta en marcha de esta planta productora de bloques de tierra compacta es de $1.509.404, y el monto incluye al montaje, la mano de obra, instalación eléctrica, galpón y estanterías (para el curado), siendo estos dos últimos los que se llevan una tercera parte del dinero debido a que el costo es de unos 500 mil pesos.

Esta inversión puede parecer elevada, pero no lo es para un municipio, que podría obtener muchos beneficios con este proyecto. Por un lado, se ahorra el costo de comprar ladrillos para las diferentes obras públicas que se llevan a cabo, pero también podría venderlos a un precio conveniente para los vecinos

“En el balance mensual consideramos dentro de los costos el sueldo de tres operarios, el costo del cemento, el transporte de la arcilla y la facturación de luz, y vendiendo a $4 cada bloque da un saldo positivo de $11300. Esto quiere decir que la planta sería totalmente autónoma desde el punto de vista económico. Vendiendo el bloque a ese precio se pagan todos los costos e inclusive puede generar un pequeño saldo positivo que se podría utilizar para mejoras en la planta o imprevistos”, sostuvieron los ingenieros durante su exposición.

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