Psicópatas con poder

Se aferran al poder con uñas y dientes, son artistas de la mentira, se rodean de obsecuentes, manipulan a la gente, carecen de empatía emocional, necesitan de enemigos, y les gusta ser pilotos de tormenta.o


  ¿Conoce, usted lector, una personalidad semejante? ¿Le resulta familiar esta descripción de sujetos con poder? Y más específicamente: ¿No encaja acaso en las categorías que como ciudadano se ha imaginado de algún político vernáculo?

  Pues bien, aquellos rasgos caracterológicos corresponden a los “políticos psicópatas”, según el cuadro trazado por el médico psiquiatra Hugo Marietán, uno de los principales especialistas argentinos en psicopatía.

  Docente en la Universidad de Buenos Aires y miembro de la Asociación Argentina de Psiquiatría, Marietán asegura que no se necesita ser un asesino serial para entrar dentro de la categoría de psicópata.

  Durante una interesante entrevista aparecida el miércoles pasado en el diario La Nación, explicó que quien reúne ese perfil psicológico no necesariamente es un “enfermo mental”.

  Y esto porque en la psicopatía no hay tipos sino grados o intensidades diversas. Razón por la cual mientras en un extremo puede haber un violador serial, de esos que protagonizan hechos policiales de impacto, en el otro existen los “psicópatas cotidianos”.

  Es decir, más allá de las intensidades, existe una personalidad atípica básica, con características psicopáticas, que de última expresa “una manera de ser en el mundo”, según explicó Marietán.

  ¿Cómo son, entonces, los psicópatas que escalan socialmente, que llegan incluso a la cima del poder político?  Para el especialista, en ese ámbito se “mueven como pez en el agua”.

  “Por una sencilla razón: el psicópata ama el poder. Usa a las personas para obtener más y más poder, y las transforma en cosas para su propio beneficio”, refiere.

  Además, mientras un dirigente común sabe que tiene que desempeñar una función durante un tiempo, cumplido el cual se va, “al psicópata, en cambio, una vez que está arriba, no lo saca nadie: quiere estar una vez, dos veces, tres veces. No larga el poder y mucho menos lo delega”.

  Por otro lado, el psicópata se rodea de gente “obsecuente”, a la cual puede manipular. “Es gente subyugada, e incluso puede ser de alto nivel intelectual. Este tipo de líderes no toma a los ciudadanos como personas con derechos: los toma como cosas”.

  Para Marietán, una característica básica del psicópata es que hace de la mentira un verdadero arte. “Miente con la palabra, pero también con el gesto, Actúa. Puede, incluso, fingir sensibilidad”.

  El político psicópata, además,  “carece de la habilidad de la empatía, que es la capacidad de cualquier persona normal de ponerse en el lugar del otro. Las ‘cosas’, para él, para el líder político de estas características, tienen que estar a su servicio: personas, dinero, la famosa caja, para comprar voluntades”.

  Según el especialista, “la pregunta del accionar psicopático típico es: ¿cómo doblego la voluntad del otro? ¿Con un cargo, con un plan, con un subsidio? ¿Cómo divido”.

  Por otro lado, está en su constitución psicológica “buscar un enemigo, para aglutinar”. Dada su problemática personalidad, el líder psicópata no encaja con la situación normal de un país, más bien crece en el caos.

  “El psicópata no se adapta a la tranquilidad. El necesita la crisis. Ser reconocido como salvador. En la paz, él no tiene papel. No la soporta. Por eso las sociedades lideradas por políticos de estas características viven de crisis en crisis”.

 

 

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