Pubalgia, una adecuada interpretación para lograr los mejores resultados

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Una patología muy conocida por los deportistas. La pubalgia es el dolor en la región del pubis que se presenta habitualmente en personas activas. Comienza de a poco y va creciendo, o bien puede ser agudo e intenso desde el comienzo.

 

Lic. Federico Peralta*

MN: 12024, MP: 1405

 

Una pregunta muy habitual entre los deportistas de distintos niveles de competición es qué es la pubalgia. En el año 2013 se publicó el consenso de Manchester donde se intentó aclarar estos conceptos. Había hasta ese momento muchas formas de llamar a la pubalgia (dolor inguinal, pubalgia, disrupción inguinal, etc). Esto complejiza el tratamiento de la literatura científica, lo cual lleva a peores resultados en la práctica diaria. En base a este consenso se definió, entre otras cosas, llamar a la pubalgia como disrupción inguinal. Por otro lado, se la definió como una condición reconocida por el dolor de la ingle que se presenta habitualmente en deportistas muy activos. Existen otras patologías que también explican los síntomas de dolor de la ingle, que incluyen la tendinitis del músculo aductor, la osteítis púbica y la sinfisitis púbica, aunque también se acepta que pueden coexistir con la disrupción inguinal.

 

Ahora bien, más allá de los tecnicismos que son fundamentales, pero no siempre muy claros, la pubalgia o mejor dicho, la disrupción inguinal es el dolor en la región del pubis que se presenta habitualmente en personas activas. Dicho dolor puede comenzar de a poco e ir creciendo o bien puede ser agudo e intenso desde el comienzo. Por otro lado, es muy importante descartar otras alteraciones que pueden generar dolor en el pubis, como es el caso de una fractura. En esta misma línea, cobra vital importancia la evaluación clínica de la persona que padece este dolor. Como siempre digo en todas las columnas, si no interpretamos la causa que está generando el dolor nunca podremos llegar a los mejores resultados. ¿Esto quiere decir que todas las personas que padecen disrupción inguinal tienen causas distintas de su dolor? La respuesta es si, los mecanismos de generación de dolor son muchos y muy variados. Esto quiere decir que es fundamental evaluar la individualidad. Y, por otro lado ¿esto quiere decir que el tratamiento es distinto en todas las personas? Naturalmente, la respuesta es sí. Independientemente de que estemos hablando del dolor en el pubis o la alteración que fuere, los tratamientos estandarizados que no contemplan la singularidad de la persona que padece, llegan a peores resultados. El razonamiento sería muy simple, si hay muchos mecanismos distintos para generar dolor y todas las personas tenemos hábitos de vida distintos, es decir que hacemos un uso distinto de nuestro cuerpo ¿sería lógico que todos respondan de igual manera al mismo tratamiento? o bien ¿sería adecuado realizar el mismo tratamiento con todos, teniendo en cuenta que todos los casos son distintos?

 

Sigamos con la pubalgia. El diagnóstico en principio es clínico o bien ¿sería necesario un estudio para decir que a una persona le duele la región del pubis? No, sólo con el relato es suficiente para saber que a alguien le duele el pubis. Lo que quedaría por saber es si hay algún tipo de lesión en la región, para lo cual se usan métodos por imagen como puede ser una ecografía o una resonancia magnética. Por otro lado, y la parte quizás más compleja de todo el tratamiento, es la interpretación clínica del síntoma. Es decir, cómo hizo esa persona en particular para desarrollar dolor en esa región, o bien que es lo que hizo para generarlo y sostenerlo. Si no podemos interpretar esto las personas serán tratadas de manera “genérica” y consecuentemente sus resultados serán peores.

Existen ciertas recomendaciones sobre ejercicios de estiramiento, de fortalecimiento, etc. que pueden contribuir a una mejoría del síntoma. Ahora bien, sólo una pregunta al aire, si la disrupción inguinal se presenta en personas deportistas y muy activas ¿sería lógico pensar que el problema es falta de fuerza o flexibilidad? Es más probable que una persona sedentaria tenga debilidad o falta de flexibilidad, pero no casualmente esta patología no se presenta en personas sedentarias. De esta manera podemos comprender que los ejercicios genéricos pueden aportar a una disminución del síntoma, pero probablemente la resolución de la causa se dé por azar, en el caso de que se resuelva.

 

La consulta con un profesional idóneo puede evacuar estas dudas. Es fundamental remarcar que el éxito del tratamiento dependerá de una correcta evaluación clínica e interpretación del síntoma. Cómo dato de relación, una correcta evaluación clínica debe contar con una anamnesis o entrevista contundente. Se habla de al menos 30 minutos los necesarios para un profesional de salud formado, para una correcta entrevista. Entender la relación causa-efecto nos permitirá modificar resultados a largo plazo.

 

*Licenciado en kinesiología y fisiatría UBA orientado a rehabilitación neurológica, trastornos vestibulares y del equilibrio; docente UBA, investigador y responsable de CIRIC Formación Permanente.

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